Beato Bautista Spagnoli, religioso presbítero
fecha: 20 de marzo
n.: 1447 - †: 1516 - país: Italia
canonización: Conf. Culto: León XIII 17 dic 1885
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
n.: 1447 - †: 1516 - país: Italia
canonización: Conf. Culto: León XIII 17 dic 1885
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En Mantua, en
Lombardía, beato Bautista Spagnoli, presbítero de la Orden de los Carmelitas,
que fomentó la paz entre los príncipes y reformó la misma Orden, de la que fue
nombrado prepósito por el papa León X.

El beato Bautista
pertenecía a una familia española por parte de padre, pero su madre era
originaria de Brescia, en el norte de Italia, y él nació en Mántua. A causa de
sus antecesores, tanto él como su padre eran conocidos con el apodo, o quizás
el apellido, de «Spagnolo», «Español». Demostró gran habilidad en los estudios
cuando niño y, de muy joven recibió buenos fundamentos en filosofía y retórica.
Hubo irregularidades en su juventud que causaron penas a su familia, pero al
fin, Bautista se sintió llamado a la vida religiosa y entró a una comunidad
carmelita en Ferrara. Desde el principio, buscó seguir el camino de la
perfección y también se consagró a las letras y a las ciencias sacras con tanto
éxito, que sus composiciones latinas y sus versos lo colocaron entre los
famosos humanistas de la época. Dios le dio en grado notable el don de consejo,
reconocido ampliamente, sobre todo entre los carmelitas de Mántua, por el cual
seis veces fue reelegido vicario general de la reforma. No solamente fue en el
claustro donde dio ejemplo y ayuda, sino que se hizo querer de muchas gentes en
el mundo y de los pobres y desheredados, para los que fue como un padre.
Príncipes y papas lo tuvieron en la mayor estima, parte por su sabiduría y
parte por el tacto que mostraba al tratar los negocios delicados. Nunca
quebrantó ninguna de las reglas de su orden, ni se apartó de la pobreza, a la
que se había comprometido, cuando se encontraba fuera del convento y en
ambientes mundanos. En varias ocasiones, cuando por su enfermedad alguna
pequeña mitigación hubiera sido permisible, continuó todas sus mortificaciones
y prácticas de piedad acostumbradas, pese a su mala salud.
Contra su voluntad, el
beato Bautista fue elegido prior de la orden carmelitana, pero se necesitó un
mandato especial del papa para que se decidiera a aceptar el cargo. A despecho
de su humilde opinión acerca de su capacidad, demostró ser un superior muy
capaz y ejemplar. Tuvo una gran devoción a Nuestra Señora y no perdía
oportunidad de manifestársela y de extender su culto. Su increíblemente vasta
producción de poemas latinos (55.000 versos) estuvo casi toda animada con un
propósito religioso. Glorificó las maravillas de Loreto y cantó las fiestas de
la Iglesia, deseando sobre todo demostrar que la buena literatura no
necesariamente estaba asociada con el paganismo. Sus conciudadanos en Mántua
tenían en tanta estima sus méritos como poeta, que colocaron un busto suyo que
rivalizaba con el de Virgilio. Bautista dedicó uno de sus más largos poemas a
aquel gran conocedor de las letras, el papa León X, pero no dudó en decirle que
una de las mayores necesidades de la época era la reforma de la Curia Romana,
«que está infectada por una profunda corrupción que disemina veneno a través de
todos los países». «¡Ayuda, Santo Padre León!», exclamó el poeta, «porque la
cristiandad no está lejos de su ruina».
Cuando volvió a Mántua,
al final de su vida, Bautista soportó con ejemplar paciencia una penosa enfermedad,
de la que finalmente murió, y tranquilamente pasó a recibir su eterna
recompensa en la primavera de 1516. Toda la ciudad se volcó en las calles para
honrarlo el día de su funeral y numerosos milagros, atribuidos a su
intercesión, establecieron su culto inmediatamente después de su muerte, que
fue confirmado en 1885.
Véase F. Ambrosio, De
rebus gestis... Baptistae Mantuani (1784) ; G. Fanucci, Della vita de Battista
Spagnolo (1887); Valliers, Bibliotheca Carmelitana, I, pp. 217-240; B.
Zimmerman, Monumenta historica Carmelitana (1907), pp. 261 y 483-504, en la que
se encuentran varias interesantes cartas del beato Bautista. Cf. también Pastor, History of the Popes, vol. VIII,
pp. 204-207.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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Estas biografías de
santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta
ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y
servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar
esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el
siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=943
Beato Hipólito Galantini, fundador
fecha: 20 de marzo
n.: 1565 - †: 1619 - país: Italia
canonización: B: León XII 19 jun 1825
hagiografía: «Franciscanos para cada día» Fr. G. Ferrini O.F.M.
n.: 1565 - †: 1619 - país: Italia
canonización: B: León XII 19 jun 1825
hagiografía: «Franciscanos para cada día» Fr. G. Ferrini O.F.M.
En Florencia, en la Toscana, beato
Hipólito Galantini, fundador de la Asociación de la Doctrina Cristiana de San
Francisco de Asís, que realizó una destacadísima labor en la instrucción
catequética de los niños y de la gente sencilla.

Hipólito Galantini nació en Florencia de
una familia de trabajadores muy honesta. Fue tejedor de paños siguiendo la
antiquísima tradición artesanal florentina. Serio, honrado, reflexivo, dedicaba
las horas libres de su trabajo a la educación religiosa de los muchachos,
especialmente de los muchachos de la calle. Se asoció con otros artesanos
igualmente honestos, serios, silenciosos y reflexivos. En la enseñanza
catequística demostró tanta aptitud que el cardenal Alejandro de Médicis,
después Papa León XI, lo nombró maestro de la doctrina cristiana para la
arquidiócesis de Florencia.
Deseoso de mayor perfección, pidió ser
admitido entre los Capuchinos, pero por su mala salud no pudo realizar su
sueño. Retomó su actividad religiosa didáctica con nuevo empeño y a la vez
ayudando en el trabajo manual a su padre.
El 14 de octubre de 1602 en un oratorio
que le donaron sus conciudadanos, tomó el hábito de terciario franciscano y
fundó la Congregación de San Francisco de Asís para la Doctrina Cristiana. En
otras ciudades fundó iguales Congregaciones, como en Lucca, Pistoya, Modena,
Volterra y en otros lugares, donde permaneció por algún tiempo. Auténtico hijo
del pueblo, Hipólito se consagró totalmente al apostolado de la instrucción
religiosa a favor de las clases más modestas. En el campo práctico del
apostolado indudablemente es una de las figuras más destacadas. Pertenecieron a
su Congregación personajes de alto rango social que no se sentían humillados de
unirse a él, pobre obrero, para hacerse maestros de catequesis para el pueblo.
Durante 14 años padeció atroces
sufrimientos, que soportó con gran espíritu de sacrificio y resignación. Murió
en Florencia el 20 de marzo de 1619, a los 54 años de edad, llorado
unánimemente por todos. Tanta era su fama de santidad, que su sepulcro se
convirtió en meta de devotas peregrinaciones. Personas de toda condición
acudían para pedir a Dios gracias por los méritos de su bienaventurado siervo.
Fue beatificado por León SS. XII el 12 de julio de 1825.
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que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
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