domingo, 20 de marzo de 2016

San Nicetas de Apolonia, obispo y confesor - Santos Veinte monjes de San Sabas, mártires (20 de marzo)

San Nicetas de Apolonia, obispo y confesor

fecha: 20 de marzo
†: 733 - país: Albania
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa

Conmemoración de san Nicetas, obispo de Apolonia, en Macedonia, que, por dar culto a las santas imágenes, fue enviado al exilio por el emperador León el Armenio.
La noticia de este confesor fue traída al Martirologio Romano por el Card. Baronio, tomada de los menologios (calendarios mensuales de celebraciones) griegos. Lamentablemente, todo lo que sabemos sobre él es poco más que lo que dice la noticia de Baronio. Al elogio de del Martirologio Romano hay que agregar la breve referencia de Máximo Cythereum, quien afirma que no fue sólo firme en la fe, en la piedad y en la afirmación de la fe católica, sino que era inclinado a la benignidad con los pobres, sabio y de clara elocuencia.
Nicetas no fue propiamente mártir sino confesor, es decir que padeció por la fe, pero no llegó a ser muerto a causa de ella, sino que falleció en el exilio, pero no hay fecha cierta de esa muerte; el Card. Baronio deduce, por concordancia con otros casos dentro de la misma persecución iconoclasta, que tuvo que haber sido hacia el 733, bajo el imperio de León el Armenio.
Ver Acta Sanctorum, marzo, III, pág 165. Las noticias sobre toda esta generación de confesores son escasísimas, para ver un poco el contexto, puede leerse la de San Evagrio de Constantinopla, donde hay también algo de bibliografía.
Abel Della Costa
accedida 357 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012

Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace:http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=939





Santos Veinte monjes de San Sabas, mártires

fecha: 20 de marzo
†: 797 - país: Palestina (ANP)
otras formas del nombre: Mártires del Mar Saba
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

En la laura de San Sabas, en Palestina, martirio de veinte santos monjes, asfixiados con humo en la Iglesia de la Madre de Dios por los sarracenos, que habían asaltado ese monasterio.
refieren a este santo: Santos cuarenta y cuatro monjes
La historia de los sufrimientos soportados por los monjes de la «laura» de San Sabas, entre Jerusalén y el Mar Muerto, ha sido gráficamente narrada por uno de ellos, Esteban el Taumaturgo, conocido también como «el poeta», por los himnos que compuso. Durante largo tiempo, los árabes habían estado asolando Palestina, incendiando los monasterios y saqueando las iglesias, por lo que los monjes de la «laura» de San Sabas, dudaban entre quedarse o marcharse. Habiendo llegado a la conclusión de que su monasterio sería, con toda seguridad, destruido si lo abandonaban, decidieron quedarse, con la esperanza de que, a causa de su pobreza, pudieran escapar con bien. Poco tiempo después, una partida de árabes avanzó desde las colinas y, cuando algunos de los monjes salieron para suplicar que los dejaran en paz, les exigieron dinero. En vano aseguraron los hermanos que se habían consagrado a la pobreza y que no poseían nada; los recién llegados los encerraron y se metieron al edificio para registrar las celdas y la iglesia. No pudieron encontrar nada de valor y, después de profanar el templo y quemar algunas de las ermitas, se alejaron. Cerca de treinta de los monjes habían sido heridos, pero Tomás, el enfermero, los curó. Los monjes repararon los daños como pudieron y volvieron a su vida acostumbrada. Una semana más tarde, mientras se encontraban en la iglesia haciendo su vigilia sabatina, un anciano hermano de cabellos blancos, del monasterio de San Eutimio, les trajo una carta en la que se les advertía que los merodeadores se preparaban a volver. En su pánico, los ermitaños trataron de esconderse y Sergio, el sacristán, ocultó los vasos sagrados, el único tesoro que poseían.
Los merodeadores no tardaron en reaparecer y buscaron a los monjes, a muchos de los cuales sacaron de sus escondites. El primero en sufrir la muerte fue el sacristán, quien había escapado, temeroso de que al ser torturado revelase el lugar donde había ocultado los vasos sagrados. Cuando se le ordenó regresar, él rehusó y presentó su cuello desnudo a la espada del verdugo. Juan, el hospedero, fue encontrado en la cumbre de la colina, cerca de la casa de huéspedes que tenía a su cargo. Fue apedreado, desjarretado y después, arrastrado por los pies sobre las rocas hasta la iglesia, donde los árabes esperaban obligarlo a revelar el sitio donde estaban escondidos los tesoros. Fracasaron los intentos de los atacantes, pero Juan fue asfixiado con humo y abandonado ahí. Patricio trató de salvar lo que tenía oculto, entregándose él mismo, cuando el enemigo descubrió la entrada de su escondite. El y otros fueron metidos a una caverna, cuya entrada taparon los árabes con espinos y haces de leña a los que prendieron fuego. El denso humo penetró en la cueva, sofocó y cegó a las pobres víctimas. A intervalos, sus verdugos se les acercaban para sacarlos a través de los rescoldos humeantes, y tras de interrogarles, los volvían a meter, amontonando más combustible a la entrada de la cueva. Finalmente, después de haber saqueado y quemado los edificios de su iglesia, partieron, llevando consigo todo lo transportable. De los monjes que habían sido conducidos a la caverna, dieciocho murieron asfixiados. La mayoría de los restantes estaba en agonía.
La narración griega se encuentra completa en Acta Sanctorum, marzo, vol. III. Véase también a Delehaye, Synax. Constant p. 548, en cuyo texto los merodeadores son llamados Etíopes.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
accedida 727 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=940

No hay comentarios:

Publicar un comentario