viernes, 4 de marzo de 2016

San Pedro I de La Cava, abad y obispo - Beato Humberto de Saboya, monje (4 de marzo)

San Pedro I de La Cava, abad y obispo

fecha: 4 de marzo
n.: c. 1040 - †: 1123 - país: Italia
otras formas del nombre: Pedro Pappacarbone
canonización: 
Conf. Culto: León XIII 21 dic 1893
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

En el monasterio de Cava dei Tirreni, en la Campania, san Pedro, que, habiendo seguido desde su juventud vida eremítica, fue elegido obispo de Policastro, pero cansado del clamor de la vida mundana, regresó al monasterio, donde, constituido abad, restableció admirablemente la disciplina.
Pedro Pappacarbone nació en Salerno (Italia). Era sobrino de san Alferio, el fundador del monasterio de Cava. Ingresó en la vida religiosa a muy temprana edad, bajo la dirección de san León, el segundo abad. Pronto se distinguió por su piedad, sus abstinencias y su amor a la soledad. En aquélla época la abadía de Cluny era ya muy famosa y el joven monje obtuvo permiso para ir a Francia a ingresar en ella. Los monjes de Cluny intentaron enviarle a la escuela, pero el abad san Hugo les dijo que, a pesar de su poca edad, Pedro era ya maduro en las cosas de Dios. Pronto se confirmó esa opinión, pues Pedro no desentonaba en aquel convento de santos monjes, en el que permaneció seis años, al cabo de los cuales fue llamado a Italia. San Hugo le permitió partir, gracias a la intercesión del archidiácono de Roma, Hildebrando, que más tarde sería el Papa Gregorio VII.
San Pedro fue el primer obispo de Policastro, pero, como no se sintiese llamado por Dios al vértigo de obligaciones mundanas que le imponía su cargo, obtuvo licencia de renunciar a él y retirarse a Cava. El abad León, muy anciano para gobernar, le nombró sucesor suyo y se retiró. Los monjes habían confirmado, con sus sufragios, la elección de san Pedro, pero pronto encontraron demasiado dura la observancia que éste había aprendido en Cluny y empezaron a murmurar y a rebelarse. Algunos de ellos llevaron sus quejas al antiguo abad León. San Pedro, que no quería oponer resistencia ni ceder en las exigencias de la observancia, partió de Cava y se refugió en otro monasterio. Al poco tiempo, los monjes de Cava, aconsejados por el abad León, fueron a rogarle que volviese a tomar el gobierno y el santo aceptó. De ahí en adelante, los que se habían mostrado más opuestos a san Pedro fueron los más prontos en someterse a la observancia de las reglas.
Bajo el gobierno de San Pedro, el monasterio floreció mucho: los aspirantes a la vida religiosa acudían en gran abundancia y muchas damas y caballeros regalaron tierras y dinero a la comunidad, que pudo así prestar ayuda a los pobres y a los enfermos. Hubo de agrandar la abadía para dar cabida a todos los aspirantes; igualmente se construyó una nueva iglesia, a cuya dedicación asistió el Papa Urbano II, quien había hecho gran amistad con san Pedro en Cluny. En Cava se conserva la crónica de la fiesta organizada con tal ocasión. Según dicha crónica, el Papa trató a san Pedro y a los otros monjes con gran sencillez, como si «hubiese olvidado que era Papa». San Pedro murió a edad muy avanzada, en 1123.
La abadía de Cava existe todavía. En 1912, para manifestar su devoción a sus fundadores, los monjes de Cava publicaron las vidas de Alferio, de san Pedro y de otros dos abades, tomándolas de un antiquísimo manuscrito de su biblioteca; probablemente el autor de esas vidas es Hugo de Venosa, un contemporáneo de san Pedro. La abadía cumplió en 2011 un milenio desde su fundación, ininterrumpidamente habitada por monjes benedictinos.
La biografía escrita por Hugo de Venosa puede leerse en Acta Sanctorum (marzo, vol. 1), así como en Ughelli y en Muratori; en ella se basan todas las noticias que poseemos sobre san Pedro de Cava.

fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012

Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=765




Beato Humberto de Saboya, monje

fecha: 4 de marzo
n.: 1136 - †: 1189 - país: Francia
canonización: 
Conf. Culto: Gregorio XVI 7 sep 1838
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

En Chambery, en Saboya, beato Humberto, tercer conde de Saboya, que habiendo sido coaccionado a dejar el claustro para ocuparse del gobierno, volvió más tarde a la vida monástica, viviendo con fidelidad.
refieren a este santo: Beato Amadeo IX de Saboya
Humberto III, Conde de Savoya, nació en 1136 en Avigliana, y sus padres, Amadeo III de Saboya y Matilda de Vienne, se esforzaron en darle una buena y religiosa educación.
Se confió su formación al beato Amadeo de Lausana, bajo el cual el joven hizo grandes progresos, especialmente en la vida de oración. Llamado a gobernar a la muerte de su padre, sacrificó su deseo de soledad a la misión a él encomendada, y aunque era apenas un muchacho cuando tomó las riendas del gobierno, se mostró totalmente apropiado a su posición, encontrando que le era posible conciliar los deberes de gobernante secular con el de la santificación de sí.
Cuando su esposa murió sin hijos, el conde buscó en el monasterio de Aulps el consuelo que necesitaba, y de buena gana hubiera permanecido allí, pero sus vasallos vinieron a suplicarle que no los abandone y tomara medidas para asegurar la sucesión de su familia. Cediendo a estas razones retomó la carga, y aun contrajo dos, si no tres, matrimonios más. Con su segunda esposa, Germana de Zähringen, tuvo una hija, Agnes, que fue prometida a Juan Sin Tierra, luego rey de Inglaterra, pero ambas, madre e hija, murieron antes de que el matrimonio pudiera tener lugar.
Durante este período Humberto tuvo ocasión de repeler una agresión por la fuerza de las armas, con lo que demostró ser apto tanto en la guerra como en la paz. «Bravo en el combate, impávido en los reveses, justo y moderado en la victoria, fue siempre firme en su adhesión a lo que tenía por justo.» La fama de su sabiduría y probidad llegó mucho más allá de los límites de su propio país, y le ganó la confianza de sus contemporáneos. Leemos, sin embargo, que en una ocasión tuvo un conflicto violento con san Antelmo, Obispo de Belley. Afortunadamente los dos santos hombres, a pesar de haber perdido los estribos, llegaron a una reconciliación muy edificante.
Llegó al fin la hora en que el conde Humberto sintió que estaba justificado retirarse del mundo y prepararse para la muerte. Se retiró a la abadía cisterciense de Hautecombe, donde se entregó a las prácticas más humildes y austeras de la vida religiosa. Según algunas autoridades, sin embargo, no se le permitió permanecer mucho tiempo en este retiro: el llamado de su pueblo, que estaba amenazado de nuevo con la invasión de Alemania, lo hizo salir del claustro a tomar el mando del ejército. Si bien prevenido de su próxima muerte, marchó con el ejército hasta Chambery, donde murió en 1188. Sin embargo este final del relato de su vida es, hay que confesarlo, muy dudoso. Hay buenas razones para creer que el beato Humberto falleció pacíficamente en su retiro del Císter, donde también fue enterrado cerca de un siglo más tarde el beato Bonifacio de Saboya, que había sido arzobispo de Canterbury. El culto del beato Humberto fue aprobado en 1838.
No parece haber ninguna biografía temprana del beato. Los hechos hay que desprenderlos de los relatos imperfectos y a menudo contradictorios de los cronistas. La mayor parte de la historia se puede extraer de la importante labor de Samuel Guichenon, Histoire genealogique de la royale Maison de Saboye, de las cuales la primera edición apareció en 1660. Cabe señalar que Guichenon sostiene con firmeza que Humberto se casó, no tres, sino cuatro veces, y que su cuarta esposa, cuando él se retiró a la abadía cisterciense, se hizo monja en Messines de Flandes. Artículo traducido para ETF de la edición inglesa del Butler, no impreso en la versión castellana.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: 6-3-2013
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=766

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