martes, 8 de marzo de 2016

Santos Apolonio y Filemón, mártires - San Provino de Como, obispo (8 de marzo)

Santos Apolonio y Filemón, mártires

fecha: 8 de marzo
†: 287 - país: Egipto
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

En Antínoe, de Egipto, santos Apolonio y Filemón, mártires.
San Apolonio era un diácono de Antinoe de la Tebaida y Filemón era un músico y comediante, que se había convertido al cristianismo gracias a Apolonio. Ambos fueron arrestados durante la persecución de Diocleciano y comparecieron ante el juez Arriano, que había condenado ya a los santos Asclas, Timoteo, Pafnucio y algunos más. Tras de sufrir el interrogatorio y la tortura, fueron enviados a Alejandría, donde otro juez les condenó a muerte. Sus cadáveres fueron arrojados al mar. Las «Actas» de estos mártires, tal como las popularizó en griego Metafrasto, son muy extravagantes. Terminan, como todas las novelas del género, con la conversión y el martirio de los jueces. Sin embargo, no es imposible que el resto se base en hechos históricos, sobre todo teniendo en cuenta que los cristianos menos fervorosos acostumbraban durante las persecuciones pagar a algunos paganos para que ofreciesen sacrificios a los dioses y les obtuviesen así el certificado de que habían cumplido con la ley. La Iglesia obligaba a los «libellatici», como se llamaba a esos cristianos, a hacer penitencia; pero no en todas partes se les consideraba como apóstatas.
Según cuentan las «Actas», Apolonio, temeroso de la tortura, fue a ver a un famoso músico y bailarín, llamado Filemón, y le ofreció cuatro piezas de oro para que ofreciera sacrificios en su lugar. Filemón aceptó, pero le pidió que le prestase sus vestidos y su capa para disfrazarse. Así se presentó al juez, el cual, después de haberle interrogado, le ordenó que ofreciese el sacrificio. Pero en ese instante el Espíritu Santo descendió sobre Filemón y éste, confesó la fe cristiana. El juez discutió con él y al fin le dijo: «Hagamos venir al músico Filemón; tal vez su agradable música conseguirá hacer volver en sí a este loco». Como no pudiesen encontrar a Filemón, los guardias arrestaron a su hermano Teonás, quien le reconoció al punto. El juez pensó que se trataba de una broma de Filemón, que era muy hábil en la comedia, pero exigió de todos modos que cumpliese el mandato del emperador. Filemón se negó rotundamente. Arriano le dijo que era una locura que pretendiese ser cristiano, pues ni siquiera estaba bautizado. El músico se angustió mucho al oír al juez; pero se puso en oración y Dios hizo descender del cielo una nube con cuyas aguas quedó bautizado. Arriano trató de tentarle por el orgullo profesional, diciéndole que su presencia haría mucha falta en los próximos juegos y preguntándole cómo podía sufrir que su flauta cayese en manos de músicos ineptos. Filemón oró de nuevo y descendió del cielo una lengua de fuego que consumió la flauta.
Entre tanto, los guardias habían arrestado a Apolonio, quien compareció ante el tribunal, muy arrepentido de su cobardía y proclamándose abiertamente cristiano. Como ambos santos se negasen a ofrecer sacrificios, el juez les condenó a ser decapitados. Antes de la ejecución, Filemón pidió a los soldados que trajesen una gran olla, dentro de la cual ordenó que metiesen a un niño; después indicó a los soldados que disparasen sus flechas contra la olla. Así lo hicieron; pero, aunque las flechas atravesaron la olla, el niño salió perfectamente ileso. Entonces Filemón les explicó: «El cuerpo de un cristiano puede ser atravesado por las flechas, como la olla; pero su alma queda intacta, como el niño». Al oír esto, el juez ordenó a los soldados que disparasen sus flechas contra Filemón, pero el músico levantó la mano y las flechas quedaron suspendidas en el aire, excepto una, que fue a clavarse en los ojos de Arriano. Pero el juez recobró milagrosamente la vista más tarde, aplicándose a la herida un poco de tierra de la tumba del mártir. Esto provocó su conversión y la de los cuatro personajes de la corte que fueron a investigar el caso. Los cinco fueron encerrados en sacos y arrojados al mar.
La primitiva historia de la muerte de estos mártires, sin las adiciones posteriores, se halla en la Historia Monachorum traducida por Rufino. (Ver Preuschen, Palladius und Rufinas, pp. 80-82). Rufino cuenta que él había visitado el santuario de los mártires y visto sus reliquias. Así pues, es evidente que ya entonces se les tributaba culto. Pero la traducción de Rufino no menciona la lengua de fuego que consumió la flauta, ni tampoco el incidente de las flechas; cierto que habla de una nube, pero dice que la nube apagó el fuego de la hoguera en que iba a ser quemado el mártir. En los sinaxarios hay otra versión de la misma leyenda; ver Delehaye, Synax. Constant, pp. 307-308. Los sinaxarios conmemoran a estos mártires el 14 de diciembre, pero el Martirologio Romano lo hace el 8 de marzo.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012

Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?ids=809




San Provino de Como, obispo

fecha: 8 de marzo
†: c. 420 - país: Italia
otras formas del nombre: Probino
canonización: culto local
hagiografía: Santi e Beati

En Como, en la Liguria, san Provino, obispo, fiel discípulo de san Ambrosio, que preservó de la herejía arriana a la Iglesia que se le había encomendado.
refieren a este santo: San Amancio de Como
Algunos escritores y hagiógrafos, y el mismo Martirologio Romano, escriben «Provino», pero no hay duda de que la forma exacta es Probino, nombre en uso entre los latinos, y frecuente en el siglo IV, quizás como derivado de Probus (bueno). San Probino era discípulo de san Ambrosio, quien lo envió como colaborador de san Félix a Como, y cuando éste murió, en el 391, Probino fue su sucesor, rigiendo la diócesis hasta el 420.
Su episcopado debió brillar por sabiduría y santidad, ya que después de su muerte recibió ininterrumpidamente culto. La reliquia de su cabeza fue conservada en un templete fuera de la ciudad, hecho edificar por él mismo, y dedicado a los santos Gervasio y Protasio, de los que poco antes de su episcopado, en el 381, habían sido descubiertos los cuerpos en Milán, por obra de san Ambrosio. La reliquia quedó allí mismo hasta el 1118, año en que, para salvaguardarla de las correrías enemigas, fue trasladada intramuros de la ciudad de Como, a la iglesia de San Antonio, que recibió el nombre de San Probino.
Se tienen noticias de los sucesivos reconocimientos de las reliquias, ocurridas en 1504, 1618, 1836 y 1933. La afluencia de fieles a su sepulcro fue continuo, especialmente de los enfermos de fiebres malignas, de las cuales Probino es considerado sanador. En 1096 una parte del cráneo fue cedida a la colegiata de Agno, en el Cantón Ticino, y puesta en un busto de plata, y recibió allí un culto muy intenso.
Traducido para ETF, con algunos cambios, de un artículo de Antonio Borrelli. La imagen reproduce el busto de plata del que haabla el artículo, que estña actualmente en la Colegiata de Arno, y es sacado en procesión cada 8 de marzo.

fuente: Santi e Beati
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
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