Santos Marino y Asterio, mártires
fecha: 3 de marzo
†: c. 260 - país: Israel
otras formas del nombre: Astirio
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
†: c. 260 - país: Israel
otras formas del nombre: Astirio
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En
Cesarea de Palestina, santos Marino, soldado, y Asterio, senador, mártires en
tiempo del emperador Galieno. El primero, delatado por su condición de
cristiano por un compañero envidioso, profesó su fe ante el juez con palabras
muy claras y, decapitado, alcanzó la corona del martirio. Asterio, por haber
honrado el cuerpo del mártir al ajustarle la propia veste con que se cubría,
mereció a su vez el mismo honor que él había prestado al mártir.
En
la «Historia Eclesiástica», Eusebio describe el martirio de San Marino. El
santo pertenecía a una noble familia de Cesárea de Palestina y se había
distinguido en el ejército. Iba ya a ser condecorado con el emblema de
centurión, cuando uno de sus rivales objetó que no tenía derecho de aspirar a
esa dignidad, pues era cristiano y no podía ofrecer sacrificios al emperador.
El gobernador, Aqueo, interrogó a Marino y como éste confesara a Cristo, le dio
tres horas para reflexionar. En la puerta de la sala del juicio Marino encontró
al obispo de la ciudad, llamado Teotecno, quien le condujo a la iglesia. El
obispo señaló a Marino el libro de los Evangelios que se hallaba sobre el altar
y la espada que éste llevaba al cinto, y le dijo que escogiese entre esos dos objetos.
Marino tomó sin vacilar el libro de los Evangelios en sus manos. El obispo le
dijo: «Entonces acógete a Dios y pídele que te de fuerza para ganar lo que has
escogido. Vete en paz». Marino retornó a la sala del juicio y confesó su fe con
la misma valentía que antes. Fue ejecutado inmediatamente.
San
Astirio, un senador romano que gozaba del favor del emperador, asistió al
martirio de Marino, envolvió el cadáver en su propia capa, se lo echó sobre los
hombros y le dio cristiana sepultura. Eusebio no habla del martirio de san
Astirio, pero Rufino lo supone en su traducción latina de la historia y, tanto
el Martirologio Romano como el Menaion griego (7 de agosto) conmemoran a San
Astirio como mártir; Eusebio sólo indica que los amigos de Astirio estaban aun
vivos cuando él escribió la historia y «cuentan sobre él muchas otras cosas»,
ninguna de las cuales nos ha llegado.
Todo
lo que sabemos sobre estos dos santos se basa en Eusebio, Historia
Eclesiástica, lib. VII, cc. 15 y 16.
fuente: «Vidas
de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una
fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia
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al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel)
y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=745
Santos Emeterio y Celedonio, mártires
fecha: 3 de marzo
†: c. s. IV - país: España
otras formas del nombre: Caledonio
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
†: c. s. IV - país: España
otras formas del nombre: Caledonio
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
En Calahorra, en la Hispania
Tarraconense, santos Emeterio y Celedonio, quienes, durante el desempeño de la
milicia en los campamentos junto a León, en la provincia romana de Gallaecia,
por confesar el nombre de Cristo en los comienzos de la persecución, fueron
conducidos a Calahorra, y allí coronados con el martirio.
patronazgo: patronos de Santander.
refieren a este santo: Santos Servando y Germán

Emeterio y Celedonio eran hermanos de
sangre, de patria, de ideal, de profesión, de fe, de martirio y de gloria. Su
vida y su martirio han sido cantados por su paisano Aurelio Prudencio en su
primer himno del libro Peristephanon ("Sobre las coronas"). Por él y
por otras fuentes sabemos que desempeñaron el cargo de oficiales en el ejército
romano y que en tiempos de Diocleciano fueron martirizados, en torno al año 298
en Calahorra, por confesar su fe en Cristo y obrar en consecuencia. En el
momento del martirio -narra Prudencio- los testigos y el verdugo vieron con
estupor cómo el anillo de Emeterio y el pañuelo de Celedonio volaban hacia el
cielo, como símbolo de sus almas cándidas. Así los representa tradicionalmente
la iconografía cristiana con su porte y uniforme de soldados, como los vemos en
el retablo mayor de la Catedral de Santander.
El Officium Proprium para su fiesta,
aprobado por Pío VI, el 30 de septiembre de 1791, cuando los constituyó
oficialmente patronos de Santander y de la Diócesis, atestigua: «sus cuerpos
fueron llevados a Calahorra […], pero sus cabezas fueron trasladadas hace mucho
tiempo al puerto marítimo de Santander, en cuya Iglesia Catedral reposan con
todo honor».
Peristephanon
Algunas estrofas del Peristephanon Canto I, donde
Prudencio, poco más de siglo más tarde, aun lamentándose de que se hayan
perdido las Actas del martirio -quemadas, según dice, por sus perseguidores
«para privarnos del relato de un triunfo tan glorioso»- , celebra el triunfo de
estos testigos (entre paréntesis el número de estrofa):
«Es glorioso este género de muerte, digno de varones intachables:
entregar a la espada enemiga los miembros que han de ser consumidos por las enfermedades,
tejido de extenuadas venas, y vencer al enemigo con la muerte» (9)
«Hermoso destino sufrir el golpe hiriente de la espada del perseguidor:
noble puerta se abre a los justos a través de la ancha herida;
el alma purificada en la roja fontana sale del asiento del corazón» (10)
«No habían llevado antes una vida exenta de trabajo duro
los soldados a quienes Cristo llama a su milicia eterna;
su valor acostumbrado a la guerra y a las armas, se pone al servicio de la fe» (11)
«La cárcel retiene los cuellos enarcados en duros anillos,
el verdugo entrena sus manos fieras por toda la plaza,
la verdad pasa por crimen, se castiga la voz de la fe» (16)
«Aquí se enardecen los amados corazones de los dos hermanos,
a quienes siempre había tenido unidos una fiel amistad;
a pie firme están preparados para sufrir lo que la última suerte deparase» (18)
«Al decir esto, se ven envueltos los mártires en miles de suplicios;
una dura cuerda revuelta enlaza en sus nudos las manos de ambos y la argolla de acero
aprisiona en pesados anillos sus cuellos acardenalados» (24)
«¡Ay, viejo olvido de los tiempos pasados que no hablan!
Se nos niegan todos esos detalles y la misma fama se extingue,
pues el blasfemo funcionario nos arrebató hace tiempos las actas del proceso,
para que los siglos venideros, instruídos por esos libros,
fieles mantenedores de noticias, no esparcieran con sus dulces lenguas,
en los oídos de los hombres venideros, el desarrollo, la fecha y el modo divulgado del martirio.
Sin embargo estos viejos silencios sólo nos han privado de conocer
si los mártires vieron crecerles larga cabellera en continuas cadenas,
con qué tormento o más bien con qué magnificencia los adornó el verdugo» (25-27)
«El anillo de uno de ellos, simbolizando la fe, es arrebatado por una nube;
el otro da como prenda según cuentan, el pañuelo con que limpiaba su cara
ambas cosas arrebatadas por un aire celeste, penetran en el regazo de la luz» (29)
«El mismo Salvador nos concedió este bien para que gocemos de él
cuando destinó los cuerpos de los mártires a nuestra ciudad,
que ahora protegen a los habitantes que baña el Ebro.» (39)
Blibliografía:
-El texto inicial es de una homilía de Mons. Vicente Jiménez Zamora, Obispo de Santander, pronunciada en la Catedral el 30 de agosto de 2008, con ocasión de la solemnidad de los dos mártires (en la diócesis es solemnidad, naturalmente, como patronos que son, y se celebra en otra fecha -precisamente el 30 de agosto- que la del MR). La homilía completa puede leerse aquí.
-El texto del Peristephanon -fuente preciosa por su contenido y por su forma- completo está publicado en internet únicamente en latín; pero hemos hallado un documento muy interesante de bibliografía para el estudio de estos dos santos, escrito por Don A. González Blanco, con la siguiente referencia: Kalakorikos, 3. 1998, pp.: 271-280. En ese pdf se incluye, una muy buena traducción de una selección de las 40 estrofas dedicadas por Prudencio a estos santos, y que recogemos aquí. No se indica el mérito de la traducción, pero es posible que sea del mismo autor que el resto del pdf, a él nuestro agradecimiento.
-La autoría de este escrito corresponde, en este caso, exclusivamente a la recopilación del material.
-Imagen: retablo renacentista con los dos mártires, del Mtro. tallador Pierres Picart, 1547, en la ermita de San Marcial, en el pueblo de Soraluze-Placencia de las Armas.
-El texto inicial es de una homilía de Mons. Vicente Jiménez Zamora, Obispo de Santander, pronunciada en la Catedral el 30 de agosto de 2008, con ocasión de la solemnidad de los dos mártires (en la diócesis es solemnidad, naturalmente, como patronos que son, y se celebra en otra fecha -precisamente el 30 de agosto- que la del MR). La homilía completa puede leerse aquí.
-El texto del Peristephanon -fuente preciosa por su contenido y por su forma- completo está publicado en internet únicamente en latín; pero hemos hallado un documento muy interesante de bibliografía para el estudio de estos dos santos, escrito por Don A. González Blanco, con la siguiente referencia: Kalakorikos, 3. 1998, pp.: 271-280. En ese pdf se incluye, una muy buena traducción de una selección de las 40 estrofas dedicadas por Prudencio a estos santos, y que recogemos aquí. No se indica el mérito de la traducción, pero es posible que sea del mismo autor que el resto del pdf, a él nuestro agradecimiento.
-La autoría de este escrito corresponde, en este caso, exclusivamente a la recopilación del material.
-Imagen: retablo renacentista con los dos mártires, del Mtro. tallador Pierres Picart, 1547, en la ermita de San Marcial, en el pueblo de Soraluze-Placencia de las Armas.
Abel
Della Costa
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2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=746
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