Beatos Joaquín Màe Sukedayu y nueve compañeros, mártires
fecha: 17 de mayo
†: 1627 - país: Japón
canonización: B: Benedicto XVI 24 nov 2008
hagiografía: «L`Osservatore Romano»
†: 1627 - país: Japón
canonización: B: Benedicto XVI 24 nov 2008
hagiografía: «L`Osservatore Romano»
En el monte Unzen, en Nagasaki, beatos
mártires Joaquín Màe Sukedayu, Pablo Nishida Kyuha, María, Juan Marsutake
Shozaburo, Samurai, Bartolomé Bada Han'emon, Luis Sukeemon, Pablo Onizuka
Magoemon, Luis Hayashida Soka, Magdalena Hayashida y Pablo Hayashida.
Ver más información en:
188 mártires de la evangelización del Japón, 1603-1639
188 mártires de la evangelización del Japón, 1603-1639
Del escrito de todo el conjunto se
transcribe la sección correspondiente a este grupo:

Son un grupo de veintinueve, todos ellos
indicados con sus nombres y datos concretos. Destacan el samurai Pablo
Uchibori, con sus tres hijos, y el anciano señor ("tono") de la aldea
Hachirao, Pablo Onizuka, padre del mártir beato Pedro Onizuka, s.j., quemado vivo
en 1622. Pero los veintinueve mártires se distribuyen en tres grupos, según la
fecha del martirio: 21 de febrero, 28 de febrero y 17 de mayo de 1627.
Casi todos habían sufrido anteriormente
cárcel y torturas. Algunos son descendientes o familiares de mártires. Otros
mueren con su esposa e hijos. Algunos eran catequistas o jefes de aldeas, o
habían hospedado a los misioneros ocultos, arriesgando su propia vida.
A los tres hijos de Pablo Uchibori, antes
de matarlos y arrojarlos al mar (21 de febrero de 1627), les cortaron los dedos
de las manos, ante su padre y ante un gran grupo de condenados al martirio,
para presionarlos a apostatar. El niño Ignacio Uchibori, de cinco años, sufrió
la mutilación con gran serenidad, levantando sus dedos y mano mutilada y sangrienta,
con la admiración de todos los presentes. Con ellos murió del mismo modo, con
los dedos mutilados y arrojada al mar, Gracia, esposa de Tomás Soxin, porque no
quiso renegar de la fe; también mataron allí mismo, arrojándolos al mar, a
otros doce.
Cinco de los veintiséis mártires de la
presente lista, martirizados en los sulfatos del monte Unzen —en dos grupos y
fecha distinta: 28 de febrero y 17 de mayo— son firmantes, entre otros doce, de
la carta dirigida anteriormente a Pablo V (18 de octubre de 1620), expresando
su disponibilidad de "ofrecer nuestras vidas en testimonio de Cristo y de
la santa Iglesia romana... Nada tenemos tan grabado en el corazón como el
padecer el martirio, cuando la ocasión se ofrezca, con la gracia de Dios".
El samurai Pablo Uchibori, ya desde las
torturas en la cárcel y durante los tormentos de los sulfatos, animaba a todos
sus compañeros a perseverar en la fe, mientras él y otros eran torturados y
mutilados en rostro y manos. Murió diciendo: "Alabado sea el Santísimo Sacramento".
De él se conserva una carta escrita desde la cárcel, en la que explica el
martirio de otros mártires anteriores y su propia disponibilidad martirial por
amor a Cristo: "Deseo padecer por su amor".
Todos murieron orando, fuertes en la fe y
con alegría, a veces dejando escritas, durante el trayecto hacia el martirio,
expresiones poéticas de despedida, como hicieron los mártires Joaquín Mine y
Bartolomé Baba con esta afirmación: "Hasta ahora creía que el cielo estaba
muy lejos; ahora, viéndolo tan cerca, me llena de alegría". El samurai
Juan Marsutake murió orando: "¡Señor Jesús, no me dejéis de vuestra
mano!". Los testigos han dejado constancia de la actitud martirial de
todos.
Del escrito de Juan Esquerda Bifet (ver
texto del grupo).
fuente: «L`Osservatore Romano»
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
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El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
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