San Adolfo de Arrás y Cambrai , obispo
fecha: 19 de mayo
†: 728 - país: Francia
otras formas del nombre: Hadulph, Hadulfo
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
†: 728 - país: Francia
otras formas del nombre: Hadulph, Hadulfo
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
En Arrás, de Neustria, san Adolfo,
obispo a la vez de esta ciudad y de Cambrai.
Hay buenos documentos que acreditan la
certeza de la época y el episcopado de san Adolfo. Los
"episcopologios" (listado de obispos de un sede) lo ponen desde el 8º
hasta el 12º lugar de los obispos de Arras-Cambrai, dependiendo el número de
orden de los que se admitan como antecesores. Hasta el siglo XI la sede de
Arras (actualmente francia) comprendía también la sede de Cambrai (actualmente
Países Bajos), fundada por san Vedasto (Vaast) en el siglo VI; sin embargo los
contornos de la sede episcopal no parecen haber estado muy definidos, porque no
todos los nombres de la lista en esos primeros siglos son reconocidos como
obispos de las dos ciudades episcopales.
De san Adolfo sabemos que era abad en la
influyente abadía de San Vaast, y que fue elegido obispo de Cambrai-Arras en el
717, para suceder a Hunoldo, "por aclamación del pueblo, con la aceptación
del clero y el voto favorable del rey Chilperico (II)", como reza el
Martirologio Germánico. Adolfo murió en fama de santidad, y fue enterrado en la
iglesia de San Pedro, junto a la sepultura del fundador, en el monasterio de
San Vaast. Su epitafio (anterior al siglo X) decía:
Aquí yace el santo, espejo de piedad, Adolfo
que, atento al coro angélico, rigió Arras.
Dulce antecesor, Padre, echa fuera nuestras culpas,
y con amor otorga buenos dones a tu grey.
El lugar fue conocido por los milagros que
se producían en él, y el obispo Engrano, en el siglo X, obedeciendo a unas
visiones que había tenido, hizo levantar el cuerpo para un reconocimiento de
las reliquias, y en el propio acto del levantamiento se produjeron milagros que
están registrados en la crónica del monasterio, como la liberación de una mujer
posesa, por lo que el obispo proclamó inmediatamente la santidad de Adolfo.
Esto ocurrió en el año 957.
Con posterioridad fue trasladado a la
catedral de Arras, y puestos sus restos en una urna de plata. La fecha local de
celebración es el 31 de agosto, posiblemente el aniversario de una de las
traslaciones de reliquias.
Ver Acta Sanctorum, mayo IV, pág. 332.
Duchesne, Fastes... III, pág. 111. Guerin (petit Bollandistes, VI, pág 1.)
afirma que fue el primer abad de san Vaast, pero no he encontrado de dónde sale
ese dato.
Abel Della Costa
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ingreso o última modificación relevante: 18-5-2014
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?ids=1673
San Dunstán de Canterbury, abad y obispo
fecha: 19 de mayo
n.: c. 909 - †: 988 - país: Reino Unido (UK)
otras formas del nombre: Dunstano
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
n.: c. 909 - †: 988 - país: Reino Unido (UK)
otras formas del nombre: Dunstano
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En Canterbury, en Inglaterra, san
Dunstán, obispo, quien, como abad de Glastonbury, restauró y propagó la vida
monástica. Fue promovido a la sede episcopal de Worcester, luego a la de
Londres y, finalmente, a la de Canterbury, trabajando siempre en todas ellas
para promover la concordia de los monjes y de las monjas prescrita en las
reglas.
patronazgo: patrono de los armeros, herreros,
orfebres, cerrajeros y músicos.
refieren a este santo: Santa Edita, San Eduardo, San Elfego de
Canterbury, San Ethelwoldo

San Dunstán, el más famoso de los santos
anglosajones, nació hacia el año 910, en las cercanías de Glastonbury, en el
seno de una noble familia muy relacionada con la casa reinante. Estudió las
primeras letras en Glastonbury, bajo la dirección de profesores irlandeses.
Después fue enviado a la corte del rey Athelstan, cuando era todavía un niño.
Debido a su apego por el estudio, algunos envidiosos le acusaron de que
practicaba la magia y consiguieron que fuese expulsado de la corte; no
contentos con ello, sus enemigos le hicieron caer en un pantano cuando salía de
la ciudad. El santo se refugió en casa de su tío, san Alfegio el
Calvo, obispo de Winchester. Para entonces ya había recibido la
tonsura y su tío le exhortó a abrazar la vida religiosa. Dunstán se resistió
durante algún tiempo; pero, en cuanto sanó de una enfermedad de la piel que él
había confundido con la lepra, tomó el hábito religioso y fue ordenado
sacerdote por su santo tío. Dunstán se dirigió entonces a Glastonbury, donde se
construyó una celda junto a la iglesia; ahí se consagró a la oración, el
estudio y al trabajo manual. Este último consistía en la fabricación de
campanas, vasos sagrados para la iglesia y en la copia de libros y miniaturas.
Dunstán era también muy buen músico y tocaba el arpa. Según un artículo del
abad Cuthbert Butler ("Downside Review", 1886), todavía se conserva
la música original de una o varias de las composiciones de san Dunstán. El
himno "Kyrie Rex splendens" es particularmente famoso.
Edmundo, el sucesor del rey Athelstan,
llamó de nuevo a san Dunstán a la corte. El año 943, para agradecer a Dios que
le hubiese librado de la muerte durante una partida de cacería en Cheddar, el
rey nombró a san Dunstán abad de Glastonbury, no sin haber oído antes las
quejas de los enemigos del santo. Dicho nombramiento inauguró una época de
renovación de la vida monástica en Inglaterra y los historiadores lo consideran
como un momento crucial de la vida religiosa de ese país. El nuevo abad
emprendió al punto la reconstrucción de muchos monasterios y de la iglesia de
San Pedro. Introdujo algunos monjes entre los clérigos que residían ahí y
consiguió así que mejorase la disciplina religiosa, sin grandes dificultades.
Además, convirtió la abadía en un gran centro del saber. La reforma de los
monasterios se extendió de Glanstonbury a otras regiones, gracias sobre todo a
la actividad de san Etelwoldo de
Abingdon y de san Oswaldo de
Westbury.
Después de seis años y medio de gobierno,
el rey Edmundo fue asesinado. Su hermano Edredo le sucedió en el cargo. El
nuevo monarca hizo de san Dunstán su principal consejero. El santo inició
entonces una política vigorosa e intuitiva, en la que había de insistir toda la
vida; sus tres grandes principios eran: la reforma de las costumbres, la
propagación de la observancia regular para contrarrestar la negligencia del
clero secular y la unificación del país, mediante la paz con los daneses. San
Dunstán llegó a ser el jefe de un movimiento muy popular en el centro y el
norte de Inglaterra; pero ello le creó numerosos enemigos entre aquellos cuyos
vicios denunciaba y entre los nobles anglosajones, cuyas miras políticas no
coincidían con las del santo. Edredo murió el año 955. Le sucedió en el trono
su sobrino Edwy, joven de dieciséis años, quien se levantó de la mesa del
banquete el día de su coronación para ir a reunirse con una joven llamada
Elgiva. San Dunstán le reprendió seriamente por ello y el joven monarca no
olvidó la reprimenda. El partido de la oposición hizo caer en desgracia a san
Dunstán, quien hubo de partir al destierro después de la confiscación de sus
bienes. Se refugió entonces en Flandes, donde, por primera vez, entró en
contacto con el movimiento monástico del continente europeo, que se hallaba en
la plenitud de su vigor. La concepción benedictina iba a ser para Dunstán una
fuente de inspiración en sus empresas posteriores. El destierro no fue muy
largo. En Inglaterra estalló una rebelión que derrocó a Edwy y entronizó a su
hermano Edgardo.
El nuevo monarca llamó inmediatamente a
san Dunstán y le confió primero la sede de Worcester y después la de Londres. A
la muerte de Edwy, en el año de 959, todo el reino se unió bajo el gobierno de
Edgardo y san Dunstán fue nombrado arzobispo de Canterbury. El santo fue a Roma
a recibir el palio y el papa Juan XII le nombró legado de la Santa Sede. San
Dunstán se dedicó entonces a restablecer enérgicamente la disciplina
eclesiástica, con el apoyo del rey y la ayuda de san Etelwoldo, obispo de
Winchester y la de san Oswaldo, obispo de Worcester y arzobispo de York. Los
tres santos prelados restauraron la mayoría de los grandes monasterios que
habían sido destruidos por los daneses y construyeron otros nuevos. Por otra
parte, no se mostraron menos celosos de la reforma del clero, muchos de cuyos
miembros llevaban una vida mundana y escandalosa y hacían caso omiso de la ley
del celibato. Cuando el clero secular se mostraba recalcitrante, san Dunstán lo
sustituía por el clero regular. Igualmente hizo entrar por el buen camino a los
laicos que desempeñaban puestos de responsabilidad, pues no se detenía en
consideraciones de respeto humano. Cuando el rey Edgardo cometió un crimen
atroz, el santo arzobispo le sometió a una penitencia larga y humillante. San
Dunstán fue el principal consejero de Edgardo durante los dieciséis años de su
reinado, y todavía ejerció su influencia durante el corto reinado del siguiente
monarca, Eduardo el Mártir. La muerte de este joven príncipe fue un rudo golpe
para san Dunstán, quien, el año 970, coronó a Etelredo, hermanastro de Eduardo
y predijo las calamidades que se iban a desatar bajo su reinado.
Ahí terminó la carrera política de san
Dunstán, quien se retiró a Canterbury y abandonó totalmente los asuntos
temporales. Siempre había protegido la educación y, en los últimos años de su
vida, iba de vez en cuando a dar clases y a contar historias a los estudiantes
de su catedral. Uno de ellos fue, más tarde, sacerdote y escribió la biografía
del santo; ignoramos su nombre, pues sólo firmó su obra con la inicial B. El
recuerdo del santo arzobispo permaneció vivo en la memoria de su grey; muchos
años después, los niños pronunciaban todavía el nombre del "buen Padre
Dunstán" para librarse de los salvajes castigos corporales que se
acostumbraban en aquella época. El día de la Ascensión del año 988, San
Dunstán, que estaba ya muy enfermo, celebró la misa y predicó tres veces a su
grey para anunciarle su próxima muerte. Por la tarde, fue a la catedral y
escogió el sitio de su sepultura. Dos días después, murió apaciblemente.
San Dunstán es el patrono de los herreros
y los joyeros. La habilidad con que trabajaba el metal dio origen, en el siglo
XI, a la leyenda de que un día había pellizcado con unas pinzas de joyero la
nariz del diablo. El historiador Armitage Robinson consideraba esa leyenda como
«la ruina de la reputación de Dunstán», porque había hecho olvidar al pueblo
que se trataba de «uno de los creadores de Inglaterra». Los benedictinos
ingleses y varias diócesis británicas celebran la fiesta del santo.
Stubbs trabajó incansablemente para
publicar lo extraído de las principales fuentes sobre la vida de san Dunstán,
en un volumen de la Rolls Series titulado, Memorials of St Dunstan (1874).
Existen razones de peso para creer que Stubbs se equivocó al situar el
nacimiento de san Dunstán el año 924. Véase sobre este punto a E.
Bishop y L. Toke, en The Bosworth Psalter (1908), pp. 126-143. Cf. Dom. D.
Pontifex, The First Life of Dunstan, en The Downside Review, vol. 51 (1933),
pp. 20-40 y 309-325; Armitage Robinson, The Times of St Dunstan (1923). Además de las fuentes principales, como
Acta Sanctorum, la History of England de Lingard y Anglo-Saxon England, de
Stenton, hay que citar los artículos que sobre las costumbres monásticas
publicó Dom. T. Symons, en la Downside Review, a partir de 1921. Ver también D. Knowles, The Monastic Order in England (1949), pp. 31-56 y
passim; T. Symons, Regularis Concordia (1954). Existen ciertos indicios de que san Dunstán no se
retiró nunca totalmente de la política.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=1674
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