San Urbano I, papa
fecha: 19 de mayo
fecha en el calendario anterior: 25 de mayo
†: 230 - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
fecha en el calendario anterior: 25 de mayo
†: 230 - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
En Roma y en el cementerio de Calixto,
en la vía Apia, san Urbano I, papa, que gobernó fielmente la Iglesia Romana
durante ocho años, tras el martirio de san Calixto.
patronazgo: patrono de Maastricht, Toledo,
Troyes y Valencia; de los enólogos y toneleros, los viñedos, el vino; para
pedir por la embriaguez, la gota, las heladas, los truenos y relámpagos.
refieren a este santo: Santos Ponciano
e Hipólito

De san Urbano, como de tantos santos de la
época -incluso pontífices- sabemos realmente poco, pero la historia tejida en
torno a su culto es de lo más pintoresca. podemos asomarnos a ella comparando
la redacción del «elogio» en el Martirologio Romano anterior y en el actual. El
primero decía:
«En Roma, en la Vía Nomentana, el nacimiento para el cielo del bienaventurado Urbano, Papa y mártir, por cuyas exhortaciones y enseñanzas muchas personas, entre las que se contaban Tiburcio y Valeriano, recibieron la fe de Cristo y sufrieron el martirio por ella. Dicho Pontífice tuvo que sufrir mucho durante la persecución de Alejandro Severo y, finalmente, recibió la corona del martirio por la espada»
mientras que en el Martirologio actual dice:
«En Roma y en el cementerio de Calixto, en la vía Apia, san Urbano I, papa, que gobernó fielmente la Iglesia Romana durante ocho años, tras el martirio de san Calixto.»
¿Qué ha cambiado? pues, menos Roma y que fue Papa, todo: no está enterrado en la vía Nomentana sino en la vía Apia, en el cementerio de Calixto, no tiene relación con Tiburcio y Valeriano (esposo y cuñado de santa Cecilia, respectivamente), no fue mártir, y lo que es más: el reinado de Alejandro Severo fue un período de paz para la Iglesia, y, aunque no cambió el status legal de los cristianos, eran de hecho favorecidos por el Emperador y su madre, Julia Mamea, quien era incluso amiga de Orígenes, y lo hizo llamar a Antioquía.
«En Roma, en la Vía Nomentana, el nacimiento para el cielo del bienaventurado Urbano, Papa y mártir, por cuyas exhortaciones y enseñanzas muchas personas, entre las que se contaban Tiburcio y Valeriano, recibieron la fe de Cristo y sufrieron el martirio por ella. Dicho Pontífice tuvo que sufrir mucho durante la persecución de Alejandro Severo y, finalmente, recibió la corona del martirio por la espada»
mientras que en el Martirologio actual dice:
«En Roma y en el cementerio de Calixto, en la vía Apia, san Urbano I, papa, que gobernó fielmente la Iglesia Romana durante ocho años, tras el martirio de san Calixto.»
¿Qué ha cambiado? pues, menos Roma y que fue Papa, todo: no está enterrado en la vía Nomentana sino en la vía Apia, en el cementerio de Calixto, no tiene relación con Tiburcio y Valeriano (esposo y cuñado de santa Cecilia, respectivamente), no fue mártir, y lo que es más: el reinado de Alejandro Severo fue un período de paz para la Iglesia, y, aunque no cambió el status legal de los cristianos, eran de hecho favorecidos por el Emperador y su madre, Julia Mamea, quien era incluso amiga de Orígenes, y lo hizo llamar a Antioquía.
¿Qué es entonces lo que ha pasado aquí?
Indudablemente los períodos de paz producen menos noticias que los de guerra y
persecución; y podemos tener en esto mismo un ejemplo: el cisma que se había
creado con Hipólito en
época del predecesor de Urbano, Calixto,
se solucionó con el sucesor de Urbano, Ponciano; sabemos de Hipólito bajo
Calixto y de Hipólito bajo Ponciano, ambos períodos de conflicto, pero de
Hipólito bajo Urbano, nada sabemos, sino lo que podemos imaginar: que fue éste
el momento en que Hipólito produjo su obra (los «Philosophúmena») donde atacaba
al papa Calixto, pero que Urbano no parece haber adherido a las tesis
rigoristas de Hipólito, ni de hecho cambió la política religiosa de los dos
anteriores papas, que opinaban que había que usar de misericordia con los que
en las persecuciones habían caído en apostasía, pero que luego querían volver a
ser admitidos por la Iglesia (cuestión de los «relapsi»).
En el siglo XIX el arqueólogo de las
catacumbas cristianas, De Rossi, entre otros impactantes hallazgos, encontró la
tumba de san Urbano Papa en el cementerio Calixtino, y se pudo ver con
claridad, que la tumba del tal Urbano mártir que se conocía en la vía Nomentana
corresponde en realidad a otro Urbano, éste sí, mártir, de época desconocida.
Como -basados únicamente en que eran tocayos- se creía que había sido la tumba
de Urbano I, papa, y se sabía que su pontificado había sido con certeza en
tiempos de Alejandro Severo, los historiadores anteriores atribuyeron al pobre
Emperador -¡que encima protegió al cristianismo!- una persecución que nunca
tuvo lugar. La relación de Urbano I con las «Actas» de santa Cecilia es
puramente legendaria, como lo son las mismas actas, problema que ya está
tratado en la entrada correspondiente a esta santa.
También se le atribuyó a Urbano I durante
algunos siglos una «Epístola a todos los cristianos», que tenía como uno de sus
puntos principales fundamentar el derecho de la Iglesia a la propiedad privada.
El escrito es una falsificación medieval que nada tiene que ver con el pontificado
de Urbano I, y naturalmente, no pertenece al magisterio papal; pero algunos
sitios de internet -sin ninguna clase de fundamento- la siguen incluyendo entre
las obras de este papa, y sacando de ella, por tanto, conclusiones doctrinales.
Urbano gobernó a la Iglesia desde el 222 o
223 hasta el 230; la declaración que también se encuentra en algunas
hagiografías de que «mandó hacer vasos sagrados de plata para las iglesias de
Roma» también se basa, al decir de las mejores autoridades, en invenciones posteriores
que no se apoyan en ningún documento que conozcamos.
Este artículo se basa por completo en el
de J.P. Kirsch en Catholic Encyclopedia y en el correspondiente del
Butler-Guinea; Kirsch discute la identificación de De Rossi, pero yo la he dado
por buena aquí basándome exclusivamente en que el Nuevo Martirologio Romano la
admite, por lo que seguramente debe representar la postura más corriente en
este momento, pero téngase presente que es el artículo de Kirsch y no mi breve
resumen y comentario el que tiene autoridad de especialista. En todo caso vale
la pena leer el artículo de
Kirsch original, del que además hay una buena
traducción castellana. La «Epístola...» atribuida puede verse en
latín en Migne PG, 10, cols. 135-141, que ya en su época la señala como
ficticia en cuanto a la autoría del Papa Urbano.
Abel Della Costa
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ingreso o última modificación relevante: 10-5-2015
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=1671
Santos Parteno y Calócero, mártires
fecha: 19 de mayo
†: 304 - país: Italia
otras formas del nombre: Parthenio, Calogero
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
†: 304 - país: Italia
otras formas del nombre: Parthenio, Calogero
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En la misma ciudad, santos Parteno y
Calócero, mártires, que dieron insigne testimonio de Cristo en tiempo del
emperador Diocleciano.
Según el Martirogio Jeronimiano -que
parece depender de una «Passio» que se ha perdido-, los dos hermanos Calócero y
Partenio, a quienes la Iglesia venera juntos el día de hoy, eran eunucos del
séquito de Trifonia, la esposa del emperador Decio, y desempeñaban
respectivamente los oficios de "praepositus cubiculi" y de
"primicerius". Ambos practicaban abiertamente el cristianismo. Al
estallar la persecución, sufrieron el martirio por haberse negado a ofrecer
sacrificios a los dioses.
En cambio, según las pretendidas «Actas»
de estos mártires, que carecen de valor histórico, Calócero y Partenio eran
originarios de Armenia y habían venido del Oriente en compañía de cierto cónsul
llamado Emiliano. A la muerte de éste, Calócero y Partenio quedaron al servicio
de su hija Calixta o Anatolia, quien había recibido en herencia los bienes de
su padre y repartió una parte de ellos entre los pobres. Los mártires
comparecieron ante Decio, acusados de ser cristianos y de haber dilapidado la
herencia de Anatolia. Como defendiesen y confesasen valientemente la fe, el
juez los condenó a ser quemados en vida; pero, como salieron ilesos de las llamas,
fueron rematados a mazazos. Anatolia les dio sepultura en el cementerio de
Calixto.
Existen dos textos de las actas. Uno se
halla en Acta Sanctorum, mayo, vol. IV, y el otro, en Analecta Bollandiana,
vol. XVI (1897), pp. 240-241. De Rossi atribuye mayor importancia a esta última
recensión y sitúa el martirio en el año 250; pero Delehaye respondió en forma
satisfactoria a todos los argumentos de De Rossi, en Analecta Bollandiana, vol.
XLVI (1928), pp. 50-55; véase también CMH., del mismo autor, pp. 261-262.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=1672
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