San Víctor, mártir
fecha: 8 de mayo
†: c. 304 - país: Italia
otras formas del nombre: Víctor Mauro, Víctor el Moro
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
†: c. 304 - país: Italia
otras formas del nombre: Víctor Mauro, Víctor el Moro
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En Milán, en la región de Liguria,
conmemoración de san Víctor, mártir, el cual, originario de Mauritania, era
soldado del ejército imperial, y al imponer el emperador Maximiano la
obligación de sacrificar a los ídolos, depuso sus armas, por lo que le llevaron
a la ciudad de Lodi, donde fue decapitado.

San Ambrosio dice que san Víctor era uno
de los patronos de Milán, junto con san Félix y san Nabor. Según la tradición,
san Víctor era originario de Mauritania; por ello se le llamó Mauro o Moro,
para distinguirle de otros confesores del mismo nombre. Fue cristiano desde su
juventud, formó parte de la guardia pretoriana y fue hecho prisionero cuando
era ya muy anciano. Después de soportar crueles torturas, fue decapitado en
Milán, hacia el año 303, durante el reinado de Maximiano.
Por orden del obispo san Materno, su
cuerpo fue enterrado junto a un bosquecito, donde más tarde se construyó una
iglesia. San Gregorio de Tours afirma que Dios glorificó la tumba del mártir
con numerosos milagros. San Carlos Borromeo, en 1576, trasladó las reliquias de
san Víctor a la nueva iglesia de los monjes olivetanos, que todavía lleva el
nombre del mártir. En las «Actas» de San Víctor, como de costumbre, se acumulan
los acontecimientos fantásticos. Por ejemplo, se cuenta que el plomo derretido
que le vertieron sobre la cabeza, se enfrió instantáneamente al contacto de su
piel y no le causó ningún daño. Pero la existencia real del martirio de san
Víctor y del culto que se le profesó en Milán desde muy antiguo, está fuera de
duda.
Hay una abundante literatura sobre San
Víctor el Moro; cf. Delehaye, Comentario sobre el Martirologium Hieronymianum,
p. 238. Ver sobre todo F. Savio, I santi Martiri di Milano (1906), pp. 3-24 y
59-65. Las actas del martirio se hallan en Acta Sanctorum, mayo, vol. II.
La imagen reproduce, con escasa resoculión, la cúpula de la capilla de San Vittore in ciel d'oro, en la basílica de San Ambrosio, en Milán.
La imagen reproduce, con escasa resoculión, la cúpula de la capilla de San Vittore in ciel d'oro, en la basílica de San Ambrosio, en Milán.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=1532
San Acacio el soldado, mártir
fecha: 8 de mayo
†: s. IV - país: Turquía
otras formas del nombre: Agacio, Agato, Agatho, Agario
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
†: s. IV - país: Turquía
otras formas del nombre: Agacio, Agato, Agatho, Agario
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En Bizancio, san Acacio, soldado y
mártir.
patronazgo: patrono de los soldados, protector
en situaciones de miedo mortal o desesperadas, para tener fortaleza ante las
duda; también contra el dolor de cabeza.
Ver más información en:
Los 14 santos auxiliadores
Los 14 santos auxiliadores

San Acacio o Agato es, junto con san Mucio,
el único mártir auténtico de Bizancio, en la antigüedad. Había nacido en
Capadocia y era centurión del ejército imperial. Murió por la fe durante la
persecución de Diocleciano y Maximiano. Como sufrió solo el martirio, hay que
situar en otra fecha a los setenta y siete compañeros que se le atribuyen
generalmente. Según las «Actas» de san Acacio, que no son fidedignas, fue
denunciado por el tribuno Firmo, en Perinto de Tracia, donde el juez Bibieno le
mandó torturar cruelmente. Después, fue trasladado a Bizancio, donde le
flagelaron públicamente y le decapitaron.
En Constantinopla había dos o tres
iglesias dedicadas a san Acacio. Una de ellas fue construida por Constantino el
Grande. El pueblo la conocía con el nombre de «el nogal», porque en su
estructura había un trozo del nogal en ei que, según la leyenda, el santo había
sido colgado durante la flagelación.
El texto griego de las actas de san Acacio
se halla en Acta Sanctorum, mayo, vol. II, junto con la antigua versión siria
editada por P. Bedjan. Ver el artículo del P. Delehaye sobre san Acacio en
Analecta Bollandiana, vol. XXXI (1912), p. 228, así como las páginas que
consagró al santo en Origines du Cuite des Martyrs, pp. 233-236; y en
Comentario sobre el Martirologium Hieronymianum, p. 239. El nombre de san
Acacio aparece tanto en el antiguo Breviarium sirio, como en el calendario
español de Carmona. Cf. Salaville, Les Eglises de St Acace, en Echos d'Orient,
vol. XI, pp. 105 ss.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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