viernes, 30 de octubre de 2026

San Narciso de Jerusalén, a los 80 con la energía de los 20, sufrió la calumnia de 3 sacerdotes

 

San Narciso de Jerusalén, a los 80 con la energía de los 20, sufrió la calumnia de 3 sacerdotes

Fue hecho obispo de Jerusalén siendo ya anciano, de 80 años. Pero reveló en su gobierno una energía juvenil.

Saint Narcissus of Jerusalem

Redacción (29/10/2026, Gaudium Press) San Narciso, obispo de Jerusalén, uno de los santos que conmemoramos hoy, nace a finales del S. I en esa misma ciudad, y es probable que haya tenido como maestros a algunos discípulos del propio Jesucristo.

Fue elegido obispo cuando ya tenía bastante edad, probablemente a los 80 años, alrededor del año 180 d. C. También es cierto que murió bastante anciano, probablemente de 116 años.

Su vida impoluta, la exigencia que él hacía de que se respetara la disciplina y la moral cristiana, fue demasiado para tres de su clérigos. Estos se reunieron, maquinaron que inventarían calumnias contra el obispo y así lo ejecutaron; sin embargo, no se sabe el contenido de esas mentiras esparcidas por estos tres judas.

El Santo obispo los perdona, pero se va a un lugar desconocido, donde permanece ocho años, lo que constituye un castigo para la grey que no tiene a su alcance al pastor.

Pero entonces, uno de los calumniadores se arrepiente, confiesa el pecado y la mentira y entonces regresa San Narciso del destierro que se había autoimpuesto.

En el último periodo de su vida le colabora Alejandro, obispo de Flaviada en Capadocia, que le sucede al frente del gobierno de la Iglesia de Jerusalén.

Aunque asumió su sede ya siendo viejo, sus energías eran las de un joven. Presidió en el año 195 el concilio de Cesarea; en este concilio se decidió que se unificaría con Roma el día de la celebración de la Pascua del Señor, y que esta se celebraría cada domingo.

Con información de Catholic.net

El Mesías disfrazado (Reflexión de valores)

 

El Mesías disfrazado

La reflexión del Mesías disfrazado nos recuerda lo importante que es el mandamiento amarás al prójimo como a tí mismo

Grupo de monjesHabía una vez un monasterio en el que la piedad había decaído. No es que los monjes fueran malos, pero sí que en la casa había una especie de gran aburrimiento, que los monjes no parecían felices; nadie quería ni estimaba a nadie y eso se notaba en la vida diaria como una capa espesa de mediocridad.

Tanto, que un día el Padre prior fue a visitar a un famoso sabio con fama de santo, quien, después de oírle y reflexionar, le dijo: "La causa, hermano, es muy clara. En vuestro monasterio habéis cometido todos un gran pecado: Resulta que entre vosotros vive el Mesías camuflado, disfrazado, y ninguno de vosotros se ha dado cuenta."

El buen prior regresó preocupadísimo a su monasterio porque, por un lado, no podía dudar de la sabiduría de aquel santo, pero, por otro, no lograba imaginarse quién de entre sus compañeros podría ser ese Mesías disfrazado.

¿Acaso el maestro de coro? Imposible. Era un hombre bueno, pero era vanidoso, creído. ¿Sería el maestro de los novicios? No, no. Era también un buen monje, pero era duro, irascible. Imposible que fuera el Mesías. ¿Y el hermano portero? ¿Y el cocinero? Repasó, uno por uno, la lista de sus monjes y a todos les encontraba llenos de defectos. Claro que -se dijo a sí mismo - si el Mesías estaba disfrazado, podía estar disfrazado detrás de algunos defectos aparentes, pero ser, por dentro, el Mesías.

Al llegar a su convento, comunicó a sus monjes el diagnóstico del santo y todos sus compañeros se pusieron a pensar quién de ellos podía ser Mesías disfrazado y todos, más o menos, llegaron a las mismas conclusiones que su prior. Pero, por si acaso, comenzaron a tratar todos mejor a sus compañeros, a todos, no sea que fueran a ofender al Mesías. Y comenzaron a ver que tenían más virtudes de las que ellos sospechaban.

Y, poco a poco, el convento fue llenándose de amor, porque cada uno trataba a su vecino como si su vecino fuese Dios mismo. Y todos empezaron a ser verdaderamente felices amando y sintiéndose amados.

Santos del día 30 de octubre

                                     Santos del día 30 de octubre


calendario anterior: 14 de junio
can.: pre-congregación
país: Italia - †: s. II
hagiografía: Santi e Beati
 
En Siracusa, de Sicilia, san Marciano, considerado como el primer obispo de esta ciudad. († s. II)
Conmemoración de san Serapión, obispo de Antioquía, célebre por su erudición y doctrina, que dejó gran fama de santidad. († c. 211)
En Alejandría, de Egipto, santa Eutropia, mártir, que por negarse a rechazar a Cristo fue torturada cruelmente hasta la muerte. († c. s. III)
En Tánger, ciudad de Mauritania, pasión de san Marcelo, centurión, que el día del cumpleaños del emperador. mientras los demás ofrecían sacrificios, se quitó las insignias de su función y las arrojó al pie de los estandartes, afirmando que por ser cristiano no podía seguir manteniendo el juramento militar, pues debía obedecer solamente a Cristo, y así consumó su martirio al ser inmediatamente decapitado. († 298)
En la ciudad de León, en Hispania, santos Claudio, Lupercio y Victorio, mártires, que en la persecución bajo el emperador Diocleciano sufrieron la muerte por Cristo. († c. 303/304)
En Cuma, de la Campania, san Máximo, mártir. († c. 303)
En Capua, también en la Campania, san Germán, obispo, del que habla el papa san Gregorio I Magno en sus escritos. († c. 540)
En Potenza, ciudad de la Lucania, san Gerardo, obispo. († 1122)
En Cividale di Friuli, en el territorio de Venecia, beata Bienvenida Boiani, virgen, hermana de la Penitencia de santo Domingo, que pasó toda su vida entregada a la oración y a la austeridad. († 1292)
En Winchester, en Inglaterra, beato Juan Slade, mártir, que, por negar la competencia de la reina Isabel I en las cuestiones espirituales, fue ahorcado y descuartizado. († 1583)
En Limerick, de Irlanda, muerte del beato Terencio Alberto O’Brien, obispo y mártir, de la Orden de Predicadores, que, nombrado para la sede de Emly, trabajó con empeño en favor de los afectados por la peste, pero, bajo el régimen de Oliver Cromwell, fue detenido por los soldados y conducido al patíbulo en odio a la fe católica. († 1651)
En Acri, localidad de Calabria, san Ángel de Acri, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, que viajó por todo el reino de Nápoles predicando la Palabra de Dios en un estilo adaptado a la gente sencilla. († 1739)
En Angers, en Francia, beato Juan Miguel Langevin, presbítero y mártir, que, decapitado por razón de su sacerdocio, fue el primero de una larga lista de más de cien hombres y mujeres que durante la Revolución Francesa permanecieron unánimes y constantes en la confesión de la fe cristiana. († 1793)
En la localidad de Dolinka, cerca de Karaganda, en el Kazajstán, beato Alejo Zaryckyj, presbítero y mártir, que en un régimen contrario a Dios fue deportado a un campo de concentración, y en el combate por la fe alcanzó la vida eterna. († 1963)

«Se despidió de su familia y dijo: 'Dios es bueno'»: un testigo del choque de trenes en Toledo

 Hay cerca de 70 fallecidos

«Se despidió de su familia y dijo: 'Dios es bueno'»: un testigo del choque de trenes en Toledo

El hombre dirigió unas palabras a su esposa, a la que llamó por su nombre. Este jueves se conoció que logró sobrevivir.

"Aquello no era una cabina, era un amasijo de hierros, de cadáveres y de moribundos", recuerda Antonio.instagram

Redacción REL

29.10.2026 | 07:44

Actualizado:

Entre las escenas más dramáticas vividas tras el accidente ferroviario de este miércoles en Toledo, un testigo ha relatado un momento que le ha quedado grabado para siempre y que refleja cómo la fe puede aflorar en medio de la tragedia.

Según explicó a EDA TV, al llegar a la zona de la cabina se encontró con una situación devastadora. "Aquello no era una cabina, era un amasijo de hierros, de cadáveres y de moribundos", recordó Antonio. Sin embargo, entre todas las imágenes que presenció, hubo una que le impactó especialmente.

Se trataba de un pasajero gravemente herido que, consciente de la gravedad de su situación, se despedía de su familia. El hombre dirigió unas palabras a su esposa, a la que llamó por su nombre, Maite, y le pidió que cuidara de sus hijos. Después pronunció una frase que emocionó profundamente al testigo: "Dios es bueno".

De la forma más suave

"Eso es lo que más me impresionó", explicó posteriormente. Para él, como creyente, aquella confianza en Dios, en uno de los momentos más difíciles imaginables, fue algo sobrecogedor.

El mismo testigo relató también otras escenas de gran dureza. Recordó a un herido que pedía una ambulancia "de la forma más suave que se puede pedir", pese a encontrarse en una situación extremadamente grave. Según su relato, tenía un brazo seccionado y la ropa desgarrada por el impacto.

La acumulación de imágenes y testimonios terminó por desbordarle emocionalmente. "Ya me derrumbo; yo creo que hasta llegué a llorar", confesó.

Asimismo, explicó que otro de los pasajeros atrapados entre los restos del aparato intentaba contactar con su familia mientras varios presentes permanecían junto a él para acompañarle en esos momentos críticos.

Este jueves, Antonio recibió la feliz llamada del propio Mario y su mujer, que le dieron la noticia de que finalmente había sobrevivido y se estaba recuperando del accidente.

Día 30: Una reflexión para cada día del mes de octubre

 

Una reflexión para cada día del mes de octubre

Una breve reflexión para meditar cada día del mes de octubre.

Nuestra Señora del Rosario

Día 30

Hoy te sugiero que te encomiendes al Espíritu Santo para que te ilumine en todas tus acciones diarias, en todos los ámbitos de tu vida (en el trabajo, en la familia, en el ámbito social, etc). Te recomiendo, incluso, que te encomiendes todos los días al Espíritu Santo al comenzar la jornada. Recuerda las palabras de San Vicente de Paúl en relación al Espíritu Santo: "Cuando el Espíritu Santo actúa en una persona, quiere decirse que este Espíritu, al habitar en ella, le da las mismas inclinaciones y disposiciones que tenía Jesucristo en la tierra y éstas le hacen obrar, no digo que con la misma perfección, pero sí según la medida de los dones de este divino Espíritu".

30 de octubre. Nuestra Señora de Mondevi

 

30 de octubre. Nuestra Señora de Mondevi

Nuestra Señora de Mondevi , también conocida como la Madonna della Mondevi , es un advocación que tiene su origen en el Piamonte (Italia). Allí, se encuentra una imagen pintada sobre un pilar de ladrillo. Originalmente , se dice que la imagen de este santuario piamontés que se ha representado en un pilar por un carbonero de Vicoforte , hacia el año 1540.

En 1645, se construyó una capilla alrededor de ese pilar a instancias de María Cristina de Francia, en memoria del milagroso rescate de un niño en el río, que se llevó a cabo en 1644 a través de la invocación de la imagen de la Virgen de la Anunciación. Desde entonces han sido muchos los milagros que se han forjado y siguen atrayendo a una gran concurrencia de personas.


El santuario de la Madonna del Pilone se encuentra fuera de la ciudad y fue terminada alrededor de 1730 .

Los carboneros forman lo que se conoce como los carbonarios, al principio una organización similar a los gremios medievales, para luego convertirse en una organización secreta con fines políticosque se extendió a España , Francia y otros países.

La iglesia fue ampliada en 1779 y cuenta con un baptisterio en 1807. En el interior, enriquecido con preciosos muebles donados por los príncipes de Saboya y frescos de Bartolomeo Guidobono y otros, se conserva en el altar de la milagrosa imagen de la Anunciación. La imagen original ha sido casi completamente pintado en las restauraciones del siglo XX.
traducido por mallinista
((fuente: www.roman-catholic-saints.com)

jueves, 29 de octubre de 2026

Confianza en su amor (Testimonio)

 

Confianza en su amor

Historia real de una madre llamada Nancy D. Sánchez y su confianza en el amor de Dios.

Niño con madreMe tocó luchar muchísimo para lograr que Dios me diera al primero de mis dos hijos, y después de 4 años pude lograrlo sintiéndome la mujer más feliz del mundo. Cuando mi hijo tenía 2 años recién cumplidos, decidí realizarme una cirugía oftálmica para dejar de usar lentes de contacto; nunca imaginé que el corte que realizó la cirujana ocasionaría una hemorragia expulsiva que terminó con mi ojo y casi con mi vida.

Me hundí en una depresión por meses; casi me cuesta mi familia; mi ojo quedó impresionantemente destruido, sentía vergüenza ver a mi hijo, esposo y a los padres de familia de la Estancia Infantil donde trabajo, ellos no me habían conocido así, ¡qué vergüenza! ¡Tal vez podría asustar a los bebés!

Me volví contra Dios; le pregunté miles de veces el porqué, para qué me había dado un hijo que jamás estaría orgulloso de su mamá. En el Kinder se burlarían de él, pues su mamá tenía un ojo azul y otro negro. Cambié mucho, sentía rencor con la vida, con todo y con todos; me costó muchísimo luchar para sobrevivir y salir adelante.

Una noche, a los 2 meses de lo sucedido, mi hijo tuvo un grave accidente en su ojo derecho (el mismo ojo en el que yo sufrí el accidente); se encajó un palo para piñata, brincó de la cama y cayó con toda su fuerza sobre el palo y en su ojito; esa noche fue un caos total, localicé a mi actual médico tratante (excelente médico) a las 10:00 p.m. y después de un minucioso chequeo, me dio la triste noticia de que tenía que operarlo ya que su cornea había sufrido un grave daño.

Me citó una semana después mientras le recetó medicamento para el dolor.

Durante la semana sentí que definitivamente Dios se había olvidado de mí, pero un día me armé de valor y con el corazón en la mano le pedí que me escuchara, que era importante lo que le diría; cerré mis ojos y le dije: "Señor mío, te pido, te suplico, te imploro que tomes el ojo que me queda, te lo ofrezco Señor, cerraré mis ojos y al abrirlos déjame ciega, toma el único ojo que me queda, pero sana a mi hijo. Contaré hasta 3 y Tú que todo lo puedes, ¡hazlo!" Y así lo hice; 1, 2, 3 ¡y nada! Yo seguía viendo.

Mi fe se fue al suelo nuevamente; al pasar la semana acudimos a la cita con el médico y al revisar él a mi niño de nuevo, no sabía cuál ojo había sido el dañado, ya que ninguno tenía rastro de nada... ¡Ese fue mi Padre Celestial!

Comprendí que Dios sí me había tomado la palabra pero anticipadamente y este ojo que me dejó fue para poder ver a mis hijos crecer.

Sé que Dios Nuestro Señor es incondicional y no necesita intercambiar algo para darnos otro algo, pero comprenderlo de esta manera me ayudó a sanar mi corazón.

Más tarde, sin esperarlo, nació mi hija Estefanía. ¿Qué más le puedo pedir a la vida? Recientemente he pasado por otro momento muy duro de mi vida, me he sometido a una nueva cirugía oftálmica (con duración de 3 horas y media), para extraer mi órgano ocular e implantar una prótesis; no es fácil hacerse a la idea de traer un "plástico" con un ojo dibujado. He estado preparándome psicológicamente para esto, es muy difícil aceptar estas cosas de la vida, pero en fin, Dios sabe el porqué de ellas; deseo expresar que me siento plenamente agradecida con Él por darme toda la Fe y Confianza en su amor que es eterno y de su piedad y misericordia divina e infinita.

Historia real de Nancy D. Sánchez

miércoles, 28 de octubre de 2026

Día 29: Una reflexión para cada día del mes de octubre

 

Una reflexión para cada día del mes de octubre

Una breve reflexión para meditar cada día del mes de octubre.

Nuestra Señora del Rosario

Día 29

"Si supiéseis lo que es disgustar a Dios, tendríais mucho cuidado de no contristarlo jamás. ¡Haber recibido tanto del buen Dios y disgustarlo! ¡Qué impiedad! Hay que guardarse mucho de ello." Te invito hoy a meditar esas sabias palabras de San Vicente de Paúl.

Santos del día 29 de octubre

                                   Santos del día 29 de octubre


can.: pre-congregación
país: África Septentrional - †: c. s. III
En Cartago, san Feliciano, mártir. († c. s. III)
Conmemoración de san Narciso, obispo de Jerusalén, merecedor de alabanzas por su santidad, paciencia y fe. Acerca de cuándo debía celebrarse la Pascua cristiana, manifestó estar de acuerdo con el papa san Víctor, y que no había otro día que el domingo para celebrar el misterio de la Resurrección de Jesucristo. Descansó en el Señor a la edad de ciento dieciséis años. († c. 222)
En Vercelli, en el Piamonte, san Honorato, obispo, el cual, discípulo de san Eusebio en el monasterio y compañero suyo también en la cárcel, sucedió a su maestro en la sede, para seguir enseñando la doctrina verdadera, y a la hora de la muerte mereció dar el viático al obispo san Ambrosio.. († s. IV/ V)
En Sidón, de Fenicia, san Zenobio, presbítero, que durante la durísima persecución bajo el emperador Diocleciano animó a otros al martirio, y finalmente también él fue coronado con la muerte. († s. IV)
En Edessa, de Osrhoene, en Mesopotamia, san Abrahán, anacoreta, cuya vida fue escrita por san Efrén, diácono. († c. 366)
En el territorio de Vienne, en la Galia, san Teodario, abad, el cual, discípulo de san Cesáreo de Arlés, estableció unas celdas para monjes y fue designado por el obispo como intercesor ante Dios y presbítero penitenciario para todos los habitantes de la ciudad. († c. 575)
En Kilmacduagh (Galway), de Hibernia, san Colmán, obispo. († 632)
En Moutiers-en-Fagne, cerca de Cambrai, en Neustria, san Dodón, abad, que, presidiendo el monasterio de Wallers, prefirió retirarse a la vida eremítica. († s. VIII)
En Secondigliano, cerca de Nápoles, en la Campania, san Cayetano Errico, presbítero, que fomentó los retiros espirituales y la devoción a la Eucaristía, para ganar almas para Cristo, y fundó también la Congregación de Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús y María. († 1860)
En Gilet, Valencia, beatas Victoria Arregui Guinea y Joaquina Rey Aguirre, de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, mártires en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Madrid, beatos Maurilio Tobar González, Ponciano Nieto Asensio y Benito Paradela Novoa, presbíteros, de la Congregación de la Misión, mártires en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Marmolejo, Jaén, beato Julián Castilla Casado, sacerdote diocesano, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En el campo de concentración de Mauthausen, Perg (Austria), beato Roger Vallée, joven laico de la diócesis de Séez, seminarista, que dio testimonio de la fe como mártir bajo el nazismo. († 1944)