San Juan José de la Cruz, religioso
presbítero
fecha: 5 de marzo
n.: 1654 - †: 1734 - país: Italia
canonización: B: Pío VI 24 may 1789 - C: Gregorio XVI 1839
hagiografía: «Franciscanos para cada día» Fr. G. Ferrini O.F.M.
n.: 1654 - †: 1734 - país: Italia
canonización: B: Pío VI 24 may 1789 - C: Gregorio XVI 1839
hagiografía: «Franciscanos para cada día» Fr. G. Ferrini O.F.M.
También
en Nápoles, san Juan José de la Cruz (Carlos Cayetano) Calosirto, presbítero de
la Orden de los Hermanos Menores, que, siguiendo las huellas de san Pedro de
Alcántara, restableció la disciplina de la Regla en muchos conventos de la
región napolitana.
refieren a este santo: Santa María
Francisca de las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo

Bautizado
con el nombre de Carlo Gaetano, Juan José de la Cruz nació en Ischia el 15 de
agosto de 1654, hijo de José Calosinto y Laura Gargiulo. Con los Agustinos de
la isla recibió la primera formación, y se distinguió entre sus coetáneos por
una profunda piedad. Devotísimo de la Pasión de Jesús, se flagelaba hasta
derramar sangre. A los quince años de edad, sintiéndose atraído por la vida
religiosa, por inspiración divina escogió la Orden de los Hermanos Menores
Alcantarinos en el convento de Santa Lucía al Monte. Tomó el hábito de novicio
en 1670.
Bajo
la guía del padre Robles pronto alcanzó el heroísmo en la práctica de las
virtudes. Profesó en enero de 1671, fue el más joven de los 12 frailes que el
15 de julio de 1674 tomaron posesión del Santuario de Santa María Occorrevole
en Piedimonte d’Alife, donde por iniciativa del santo fue construido un
convento. El 18 de septiembre de 1677 fue ordenado Sacerdote, a pesar de su
resistencia por humildad. Émulo de san Francisco y de san Pedro de Alcántara,
construyó un conventico más apartado en el fondo del bosque, llamado «La
Soledad». Más de nueve años fue maestro de novicios en Nápoles y guardián del
convento de Santa María Occorrevole.
Elegido
Ministro de la nueva Provincia Alcantarina de italianos en el Capítulo de Grumo
de 1703, abrió algunas casas en Nápoles; atrajo para la observancia a unos 200
religiosos, que al fundarse la Provincia se habían alejado un tanto de la
observancia, y reorganizó los estudios. Terminado su mandato, el arzobispo
Francisco Pignatelli lo llamó a dirigir setenta y tres monasterios y retiros en
Nápoles. Análogo encargo le hizo el cardenal Innico Caracciolo para la diócesis
de Aversa.
Al
enfermarse, se retiró a la soledad para entregarse libremente a la oración y a
la dirección espiritual. Al santo, experto director de conciencias, desde sus
primeros años de sacerdocio recurrían célebres eclesiásticos en busca de su
consejo, como Mons. Julio Tormo, Mons. Emilio Cavalieri, el canónigo napolitano
Mazzocchi y nobles e ilustres como la poetisa Aurora Sanseverino. También
recurrían a él san Francisco de Jerónimo y san Alfonso María de Ligorio.
Popularísimo por su apostolado, realizó muchas conversiones. Fue agraciado por
Dios con especiales carismas: profecía, intuición de los corazones, e inclusive
la resurrección del marquesito Genaro Spada. Con él se reinicia la era de los
grandes reformadores. Impresionante por sus penitencias, sus milagros y su
austeridad de vida. Murió el 5 de marzo de 1734, a los 80 años de edad. Fue
canonizado por SS. Gregorio XVI el 26 de mayo de 1839.
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