San Lucio I, papa
fecha: 5 de marzo
fecha en el calendario anterior: 4 de marzo
†: 254 - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
fecha en el calendario anterior: 4 de marzo
†: 254 - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En Roma, en la vía Apia, en el
cementerio de Calixto, sepultura de san Lucio, papa, sucesor de Cornelio, que
sufrió el exilio por la fe de Cristo y, en tiempos angustiosos, fue eximio
confesor de la fe, actuando con moderación y prudencia.
refieren a este santo: San Esteban I

Al principio del pontificado de Lucio, el emperador
Galo continuó la persecución iniciada por Decio. El Papa fue desterrado a un
sitio del que los anales no conservan memoria, pero el destierro duró poco
tiempo ya que Galo murió ese mismo año, y le sucedió Valeriano, más favorable a
los cristianos. A su vuelta, Lucio fue aclamado por el pueblo, que salió a
recibirle triunfalmente. Con esa ocasión san Cipriano le escribió una carta de
felicitación, diciéndole que no por haber sido preservado por Dios de la
muerte, como los jóvenes lo fueron de las llamas del horno, ha perdido la palma
del martirio. San Cipriano añade: «No cesamos de ofrecer sacrificios y oraciones
a Dios Padre y a su Hijo Jesucristo para darle gracias y suplicarle que, puesto
que da la perfección en todo, perfeccione también en ti la gloriosa corona de
tu confesión. Tal vez al destierro no fue sino para mostrarte que tu gloria
debe brillar a los ojos de todos, pues es conveniente que la víctima, que debe
a sus hermanos ejemplo de virtud y fe, sea sacrificada delante del pueblo». En
otra carta que escribió al Papa Esteban, san Cipriano dice que san Lucio
condenó a los herejes novacianos que rehusaban la absolución y la comunión a
los pecadores arrepentidos.
Según Eusebio, san Lucio sólo ocupó la cátedra
pontifical ocho meses. Durante muchos siglos se lo tuvo como «martirizado en la
persecución de Valeriano», pero es positivamente cierto que murió antes de que
empezara dicha persecución y es muy poco probable que haya muerto martirizado.
El cronista del año 354 no nombra a san Lucio en la «depositio martyrum», sino
en la «depositio episcoporum», en tanto que los restos de la inscripción, descubierta
por De Rossi en las catacumbas, no mencionan su martirio.
Se dice que en Bolonia se conservan algunas reliquias
de san Lucio. En la catedral de Roeskilde, cerca de Copenhague, se veneró
durante largo tiempo la cabeza de este Papa, que era el patrono de la ciudad.
Pero muy probablemente, tanto las reliquias de Dinamarca como las de Bolonia,
pertenecen a otros dos santos del mismo nombre. San Lucio fue sepultado en la
catacumba de San Calixto; pero sus restos fueron trasladados más tarde a la
iglesia de Santa Cecilia, por orden de Clemente VIII, y ahí se conservan
todavía.
Ver Duchesne, Líber Pontificalis, vol. I, pp. XCVII y
153; San Cipriano (Hartel), pte. II, pp. 695 y 748; De Rossi, Roma Sotterranea,
vol. II, 62-70; cf. Acta Sanctorum, marzo, vol. I, y Allard, Histoire des persécutions, vol. II, pp.
27 ss.
fuente: «Vidas
de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant
2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
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San Foca, mártir
fecha: 5 de marzo
fecha en el calendario anterior: 22 de septiembre
†: c. s. IV - país: Turquía
otras formas del nombre: Focas el Jardinero, Focas de Antioquía
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
fecha en el calendario anterior: 22 de septiembre
†: c. s. IV - país: Turquía
otras formas del nombre: Focas el Jardinero, Focas de Antioquía
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En
Sinope, en el Ponto, san Foca, mártir, labrador de oficio, que sufrió muchas
injurias por el nombre del Redentor.
patronazgo: patrono de
jardineros y marineros.

Focas
moraba junto a la puerta de la muralla de Sinope, una ciudad de Paflagonia,
sobre las costas del Mar Negro. Su medio de vida era el cultivo de un pequeño
huerto y, entregado a su humilde y duro trabajo, imitaba las virtudes de los
santos anacoretas. Así era tan completamente feliz como nuestros primeros
padres en el Paraíso. Desde que ellos pecaron, la tierra dejo de rendir sus
frutos por sí sola y requirió el sudor de la frente del hombre, sin embargo,
para Focas no había delicia mayor que la de cuidar su jardín y podar sus
árboles, porque consideraba que no podía haber tarea más útil, necesaria y
natural, ni otra que mejor se adapte a mantener en el hombre el vigor de la
mente y la salud del cuerpo, que la labranza. No puede haber un campo mejor para
la contemplación que el de un jardín en flor, donde nuestras almas se eleven
necesariamente a Dios con preces de alabanza y de amor, y donde se estimula
nuestro fervor al ver la generosidad con que paga nuestros trabajos y
multiplica la semilla que recibe, al tiempo que nos incita a derramar lágrimas
por nuestra ingratitud hacia Dios. San Focas pensaba en todo esto, unía la
plegaria al trabajo y su huerto era para él como un libro abierto y una
inagotable fuente de meditación. Su casa siempre estaba abierta para todos,
incluso para los desconocidos y peregrinos que no encontrasen lugar donde
hospedarse.
Al
cabo de varios años de haber repartido liberalmente los frutos de su trabajo
entre los pobres, fue digno también de dar su vida por Cristo. Repentinamente
estalló en Paflagonia una cruel persecución contra la Iglesia. A Focas se le
señaló como cristiano, se le privó de las formalidades de un juicio y se mandó
a una partida de soldados para que le matasen en el mismo lugar donde le
encontraran. Cuando los soldados llegaron a Sinope, no pudieron entrar porque
estaban cerradas las puertas y pidieron asilo en el huerto de Focas sin saber
que era él. Como de costumbre, el santo los recibió amablemente y los invito a
cenar. Cuando todos estaban sentados a la mesa, los soldados revelaron a su
anfitrión los pormenores de la tarea que les había sido encomendada y le
pidieron que les informara donde podrían encontrar a Focas. El bondadoso
jardinero les dijo que conocía perfectamente a Focas y que, a la mañana siguiente,
les daría informaciones sobre su paradero. Al caer la noche, cuando todos se
habían retirado a dormir, Focas cavó en el jardín su propia sepultura y,
terminada la tarea, se arrodillo a orar a fin de preparar su alma para la hora
postrera de su vida. Así le sorprendió el amanecer y entonces se levantó y fue
a la casa en busca de sus huéspedes para anunciarles que ya había encontrado a
Focas, el que quedaría en su poder tan pronto como ellos quisieran
aprehenderle. Los soldados preguntaron donde podían hallarlo. «Aquí lo tenéis
-repuso el mártir extendiendo los brazos-, yo soy ese hombre que buscáis». En
el primer momento, los soldados quedaron paralizados por el asombro; luego
comenzaron a moverse sin saber qué hacer ni qué decir ante aquel hombre que tan
generosamente les había acogido y que ahora se les entregaba resueltamente para
que lo mataran. Focas, al advertir su confusión, los alentó a cumplir con su
deber, puesto que el consideraba su propia muerte como el beneficio más grande
que pudieran hacerle. Al cabo de algunas vacilaciones y sin que se pronunciara
una sola palabra, los soldados sacaron a Focas al jardín y le cortaron la
cabeza.
Con
el correr del tiempo, los cristianos de Sinope construyeron una magnifica
iglesia que llevo su nombre. Alrededor del ano 400, san Asterio, obispo de
Amasea, pronuncio el panegírico de este mártir, con ocasión de su festividad en
una iglesia que se ufanaba de poseer parte de sus reliquias, y dijo que «Focas,
desde el momento de su gloriosa muerte, se convirtió en un pilar de las
iglesias de este mundo. A todos los hombres los llama a su casa y ahí los
recibe siempre con grandes beneficios; los caminos están transitados de
continuo por los peregrinos que acuden de todas las comarcas a orar donde el
elevaba sus plegarias. La magnifica iglesia que conserva sus restos, es el
sitio donde los afligidos encuentran alivio y consuelo, los enfermos salud, y
los necesitados abundantes provisiones en sus bodegas. Y cualquier lugar donde
se conserven y veneren sus reliquias, aunque sea una mínima parte de ellas,
como en esta iglesia, se convierte en el recinto donde más desean morar los
cristianos». San Asterio agrego en su panegírico que los navegantes de los
mares del Euxino, el Egeo, el Adriático y los océanos, cantan himnos en su
honor y, con mucha frecuencia, el santo mártir los ha socorrido y salvado de
innumerables peligros.
Nada
más puede decirse con certeza sobre el santo de Sinope, aparte de que vivió en
aquella ciudad, fue martirizado y ampliamente venerado. Hay infinidad de datos
falsos e inventados, y el nombre de Focas figura en los calendarios en muy
diversas fechas. En el anterior Martirologio Romano aparecían tres san Focas,
un mártir de Antioquia el 5 de marzo, un san Focas, obispo de Sinope y mártir
durante la persecución de Trajano, el 14 de julio, y Focas el jardinero el 22
de septiembre, pero los tres no son sino el mismo, que en el Martirologio
Romano renovado quedó inscripto el 5 de marzo. La ciudad de Vienne, en Francia,
y muchas partes del Oriente de Europa afirman poseer porciones de sus
reliquias.
El
panegírico de san Asterio se halla impreso en Acta Sanctorum, septiembre, vol.
VI, asi como en Migne, PG., vol. XL, cc. 300-313. Los investigadores del
folklore han discutido mucho la historia de san Focas, ansiosos de aclarar el
motivo de su popularidad y de la devoción que le profesan los marineros; es
posible que la explicación se encuentre en su nombre de «foca», que es en
griego, lo mismo que en castellano, el del animal marino. Ver Archiv fur
Religionswissenschaft, vol. VIII (1904), pp. 445-452. Por otro lado, los
investigadores E. Mass, O. Kern y Jaisle, ofrecen soluciones que difícilmente
pueden sostenerse en pie. En el Synaxarium Constantinopolitanum (ed. de
Delehaye), cc. 67-68, hay una amplia nota sobre san Focas el 22 de septiembre;
véase el Comentario al Martirologio Jeronimiano, pp. 128, 374-375.
fuente: «Vidas
de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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Estas
biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una
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