San Veremundo, abad
fecha: 8 de marzo
†: c. 1095 - país: España
otras formas del nombre: Bermundo
canonización: culto local
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
†: c. 1095 - país: España
otras formas del nombre: Bermundo
canonización: culto local
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En
la población de Estella, en Navarra, san Veremundo, abad de Irache, el cual,
habiendo abrazado desde joven la vida monástica, estimuló a sus monjes a buscar
la perfección con su ejemplo y con ayunos y vigilias.

La
principal de las casas religiosas del reino de Navarra en el siglo XI era la
abadía benedictina de Hyrache (o Irache), gracias a la obra prodigiosa de san
Veremundo. Había éste ingresado en el monasterio siendo todavía niño. El abad
Munio, que era tío suyo, le concedió más tarde el hábito. Veremundo fue un
monje ejemplar, que se distinguía particularmente por su ilimitado amor a los
pobres. A este propósito, las crónicas de la abadía cuentan una anécdota:
cuando ejercía el cargo de portero, Veremundo distribuía a veces entre los
pobres una ración más abundante que la prescrita. Un día en que Veremundo se
dirigía a la puerta, con muchos panes envueltos en su túnica, el abad le
preguntó qué llevaba. «Restos», respondió el santo. (El cronista hace notar que
los restos de pan equivalían prácticamente al pan, puesto que alimentaban
igualmente a los pobres). Cuando el abad ordenó a Veremundo que abriera su
túnica, los panes se habían transformado en restos. El cronista comenta: «Así
mostró Dios que la liberalidad de Veremundo con los pobres era agradable a Sus
ojos y que sus ambiguas palabras no habían sido una mentira, sino un misterio.»1
A
la muerte de Munio, Veremundo le sucedió en el cargo de abad; su ejemplo y sus
palabras llevaron a la comunidad a un grado de perfección aún más alto. Según
parece, Veremundo poseía el don de curar a los enfermos. También se cuenta que
detuvo milagrosamente un fuego que amenazaba consumir las cosechas de la
abadía. El cuidado que ponía en la recitación exacta y reverente del oficio
divino le mereció aprobación y alabanza por parte de la Santa Sede. El santo
fue uno de los que apoyaron la introducción de la liturgia española, llamada
mozárabe. El rey de Navarra hizo grandes regalos a la abadía. La erección de la
ciudad de Estela se debió a una de esas donaciones. Una noche, los pastores que
cuidaban sus rebaños vieron caer una lluvia de estrellas sobre una colina. El
sitio recibió más tarde el nombre de Yricarra, que significa «estrellado». En
las investigaciones que se hicieron para localizar los meteoros, se encontró
una estatua de la Virgen con el Niño, esto impresionó tanto al rey Sancho
Ramírez, que empezó inmediatamente a construir en ese sitio la ciudad de
Estela. El mismo rey la regaló a Veremundo, con la condición de que la dedicase
a la Madre de Dios. Por eso, prácticamente todas las casas de la ciudad,
pagaban una renta o tributo al monasterio.
En
una época de hambre, los vecinos empezaron a acudir a su amigo el abad en busca
de socorro y también lo solicitaban los peregrinos que iban a Santiago de
Compostela. Los graneros de la abadía estaban ya vacíos, pero una multitud de
tres mil personas clamaba a las puertas. Veremundo celebraba la misa; al llegar
a las oraciones por el pueblo, rogó con muchas lágrimas por aquella multitud
hambrienta. Súbitamente apareció una paloma blanca, que voló sobre los fieles y
desapareció. El milagro fue extraordinario, pues todos los presentes sintieron
satisfecha su hambre y experimentaron un delicioso sabor en la boca, como si
hubiesen comido un alimento celestial. La muchedumbre lanzó gritos de alegría y
alabó la infinita bondad de Dios.
Ver
Acta Sanctorum, marzo I, pág 794ss.
1 Esta
deliciosa anécdota supone, en realidad, un juego de palabras latino difícil de
traducir: dice que Veremundo respondió al abad que llevaba "assulae",
que significa "astillas", pero también puede entenderse en sentido
general de trozos pequeños de cualquier cosa, y podría aplicarse a los restos
de pan, por eso puse en castellano "restos"; Thurston pone en inglés "chips",
que hace más o menos el mismo juego de palabras latino, pero que en castellano
se suele volcar -como lo hace el traductor mexicano de esta biografía- como
"patatas"; ¡pero las patatas no habían sido introducidas aun en
Europa! Por otra parte, si el santo le hubiera dicho que llevaba patatas en vez
de pan, no hubiera sido una ambigüedad sino una mentira.
fuente: «Vidas
de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
accedida 563 veces
ingreso
o última modificación relevante: 8-3-2013
Estas
biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una
fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia
completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor,
al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel)
y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=817
San Esteban de Obazina, abad
fecha: 8 de marzo
n.: c. 1085 - †: 1159 - país: Francia
otras formas del nombre: Stephan, Etienne
canonización: culto local
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
n.: c. 1085 - †: 1159 - país: Francia
otras formas del nombre: Stephan, Etienne
canonización: culto local
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En
Obazine, cerca de Limoges, en Aquitania, san Esteban, primer abad de este
monasterio, que en la búsqueda de Dios unió a la Orden Cisterciense los tres
monasterios que había fundado.

Los
padres de Esteban vivían en Limousin (Francia). Desde su niñez, Esteban se
sintió inclinado a las prácticas de devoción y de caridad. Después de su
ordenación sacerdotal, llamado por Dios a una vida más austera, renunció a
todos los placeres y empezó a practicar severas mortificaciones. Junto con otro
sacerdote amigo suyo, decidió retirarse al bosque de Obazine, a dos leguas de
la ciudad de Tulle. El día de la partida, ofrecieron una fiesta a sus amigos y
distribuyeron todos sus bienes entre los pobres. Al poco tiempo se les
reunieron otros compañeros, a quienes los siervos de Dios aceptaron como
discípulos. El amigo de Esteban, llamado Pedro, fue a Limoges para ver al
obispo Eustacio, quien les dio permiso de construir un monasterio y de celebrar
los sagrados misterios a condición de que se atuviesen a las reglas
tradicionales. Como se sabe, los monasterios de los ermitaños no consistían en
un edificio propiamente dicho, sino en una serie de cabañas, en cada una de las
cuales habitaban uno o dos monjes.
La
austeridad de la comunidad de Obazine era extraordinaria y, aunque San Esteban
era bondadoso y amable por temperamento, urgía con gran rigor la observancia.
Los monjes pasaban el día en la oración, la lectura espiritual, el trabajo
manual y nunca comían antes de la caída del sol. San Esteban no se consideraba
superior a los otros y participaba, como el último de los monjes, en el trabajo
de la cocina y en el acarreo del agua. El monasterio no necesitaba ninguna
regla escrita, pues san Esteban era la regla viviente. Sus hermanos le
nombraron superior, pero él dejó la dirección de la comunidad a Pedro. San
Esteban fundó también un convento de mujeres, casi tan estricto como el de los
hombres y pronto hubo en él 150 religiosas. Se decía que vivían tan separadas
del mundo y con tal frugalidad, que los únicos lazos que las ataban a la tierra
eran los que no podían cortar sin atentar contra la vida.
Al
cabo de algunos años, san Esteban, temiendo que la disciplina se relajase
después de su muerte, por falta de constituciones escritas, pidió al monasterio
cisterciense de Dalón que enviara a algunos monjes a su comunidad para
instruirla en las reglas de la orden. En 1142, el propio san Esteban tomó el
hábito del Císter y el obispo de Limoges le consagró abad. Su muerte ocurrió
doce años más tarde.
Existe
una voluminosa biografía latina sobre san Esteban de Obazine, publicada por
Baluzius; se encontrará un resumen de ella en Acta Sanctorum, marzo I, pág.
800ss.
fuente: «Vidas
de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
accedida 528 veces
ingreso
o última modificación relevante: ant 2012
Estas
biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una
fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia
completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor,
al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel)
y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=818
No hay comentarios:
Publicar un comentario