lunes, 16 de mayo de 2016

San Fídolo, abad y presbítero - San Brendán, abad (16 de mayo)

San Fídolo, abad y presbítero

fecha: 16 de mayo
†: c. 540 - país: Francia
otras formas del nombre: Phal, Fiel, Fidèle d'Isle-Aumont
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa

En Troyes, en la Galia Lugdunense, san Fídolo, presbítero, del cual se narra que fue capturado por el rey Teodorico cuando este devastaba Auvernia, pero fue liberado e instruido en el servicio divino por el abad san Aventino, al que sucedió.
A comienzos del siglo VI, el centro de lo que hoy es Francia era un hervidero: gobernaba desde Poitiers Alarico II, rey visigodo, pero por poco tiempo, ya que en la batalla de Vouillé del 507, pierde la vida a manos de Clodoveo I, rey de los francos, que pasan a afirmarse sobre el territorio, y a conquistar las posesiones que se convertirán el el reino franco merovingio, antecesor y base del imperio carolingio.
Fidolo (según la grafía latina, en francés: Phal o Fiel) era miembro de la nobleza local de Auvernia, posiblemente de la capital, Clermont, hijo de un senador, quizás del gobernador. Las tradiciones lo dan como presbítero ya desde época visigoda. Lo cierto es que es tomado prisionero en la conquista de la ciudad por Teodorico, el hijo de Clodoveo, y llevado hacia el norte, ya que la capital de los francos era París.
Era también la época de los ermitaños, que se retiraban de los grandes centros urbanos, y terminaban fundando monasterios, que resultaron luego avanzadillas de nuevos centros urbanos. Es la misma época de san Benito, aunque en Francia. Había en alguna de las bifurcaciones del Sena, cerca de Troyes (las tradiciones no son claras respecto al sitio concreto) un ermitaño, Aventino, a quien se identifica con san Aventino de Troyes, que por alguna circunstancia llegó al conocimiento de Fidolo. La «Vida de Fidolo» habla de que por una revelación sobrenatural Aventino supo que pasaría cerca de su eremitorio un grupo de esclavos, y se le mandaba redimir a un joven de nombre Fidolo. Como sea, no tenemos vestigios de los motivos humanos que llevaron a Fidolo a ser redimido de la esclavitud por Aventino, e incorporado al grupo de discípulos que se estaba formando en torno al ermitaño.
Ese grupo de religiosos se trasladó hacia las cercanías de Troyes, y fue el origen de una fundación monástica, una de las primeras de la Galia, el monasterio que luego se llamó «La Butte d'Isle-Aumont»; en las ruinas de su vasta necrópolis se encontraron en la década del 60 (en el siglo XX), unas 600 tumbas merovingias, testimonio de una época en que la gente buscaba ser enterrada en la cercanía de los santos, y aumentaba con ello la presencia e influencia de los monasterios.
A la muerte de Aventino, le sucede Fidolo como abad. La fama de santidad del antiguo noble-esclavo se extiende por la comarca, se uentan historias de sus poderes taumatúrgicos: da la vista a dos ciegos, hace hablar a un niño mudo, cura a un hombre atacado de rabia. Y así como ya es venerado en vida, continúa su fama de santidad una vez muero, y sus poderes taumatúrgicos se multiplican; la tumba deviene lugar de peregrinación, e incluso da nombre a un pueblo (Saint-Fiel) muy lejos de la Troyes en la que vivió. Su muerte se calcula hacia el 540, y si la cronologia que surge de la narración es correcta, debía tener en ese momento unos 60 años. El monasterio toma entonces el nombre de Saint-Phal, y conserva ese nombre por siglos. En 1770, la herencia de tal monasterio es asumida como un priorato de la Orden de San Benito (por esto a veces se incluye a san Fidolo como benedictino, aunque incorrectamente, como puede verse, ya que no tiene ninguna relación con esta orden). Sus reliquias se salvaron de la destrucción de la Revolución Francesa, y se conservan dispersas en las diócesis vecinas. 
La "Vida de san Fidolo" se nos transmitió por cuatro manuscritos y un relato basado en ellos. No es un documento satisfactorio desde el punto de vista crítico, es posterior, impreciso en su datación, y no permite hacer un cuadro demasiado minucioso de la vida del santo, pero ha salvado para la posteridad lo fundamental: su nombre, época, y su fama persistente de santidad, manifestada en una veneración continua que, en el ámbito local, continúa hasta hoy.
La cronología y la geografía del santo no son satisfactorias, ni es posible saber con certeza si era presbítero desde antes de su redención, o llegó a serlo junto al abad Aventino.
Ver Acta Santorum, mayo III, pág. 588ss, (los Bolandistas hacenuna edición de la Vita). Guerin, Petit Bollandistes, V, pág 566, útil como siempre como resumen general y para trazar la historia de las reliquias. Sobre la abadía como sitio arqueológico puede verse la página Isle-Aumont, de la Asociación Jean Scapula (el nombre del arqueólogo que descubrió los restos). Sobre la reliquia que se conserva (y se reproduce en la foto en este artículo) puede verse aquí su detalle de inventario del Patrimonio Nacional Francés
Abel Della Costa
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ingreso o última modificación relevante: 15-5-2014
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=1637



San Brendán, abad

fecha: 16 de mayo
†: 577/583 - país: Irlanda
otras formas del nombre: Borodon, Borondón, Borombón, Brandan, Brendain McFinlugh, el Navegante
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

En Irlanda, san Brendán, abad de Clonfert, diligente propagador de la vida monástica, del cual se cuenta una navegación fabulosa.
San Brendano es uno de los más conocidos entre los santos irlandeses. Pero hay que reconocer que su popularidad, más que a la tradición de su santidad, se debe al relato de sus viajes, conocido con el nombre de "Navigatio", que es claramente una obra de imaginación. Existen varios textos latinos e irlandeses de la vida de san Brendano; pero, aun suprimiendo los datos tomados de la «Navigatio», que han sido incorporados a algunos textos, el relato no produce una gran impresión de veracidad. Los antiguos bolandistas que, como todos los historiadores de su generación, eran más bien indulgentes en su actitud respecto de las narraciones extraordinarias, no se atrevieron a publicar en Acta Sanctorum la biografía completa del santo, que calificaron de «fabulosa». Sin embargo, no se puede dudar de que san Brendano haya existido realmente y haya ejercido gran influencia sobre sus contemporáneos, en el siglo VI. Probablemente nació cerca de Tralee, en la costa occidental de Irlanda. Su padre se llamaba Findlugh. De niño estuvo cinco años al cuidado de santa Ita; más tarde, se encargó de su educación el obispo Ere, quien le había bautizado y que habría de conferirle, un día, las órdenes sagradas. Se cuenta que Brendano fue a visitar, entre otros hombres de Dios, a san Jarlath de Tuam para pedirle consejo e inspirarse en su ejemplo.
Resulta imposible ordenar cronológicamente los acontecimientos de la vida del santo. Sin embargo, parece que, poco después de su ordenación sacerdotal, Brendano tomó el hábito de monje y fundó un monasterio con algunos discípulos. Sus biógrafos no se preocupan de explicarnos por qué abandonó a sus primeros discípulos y partió, con otros sesenta compañeros, al mando de una flotilla de canoas de cuero, a explorar las Islas de los Santos. Unos autores hablan de un viaje y otros de dos. Según se dice, el primer viaje duró de cinco a siete años, durante los cuales los marinos llevaban en las barcas una vida conventual. Aunque es ridículo suponer, como lo han hecho algunos ardientes defensores de la leyenda, que san Brendano fue hasta las Canarias y aun llegó a la costa noroeste de Groenlandia, el historiador J. F. Kenny, cuya autoridad es bien conocida, afirma: «Se puede suponer sin exageración que Brendano llegó a las islas de Escocia y tal vez a Strathclyde, Cumbria o Gales». En todo caso, Adamnán, que escribió algo más de un siglo después de la muerte de san Brendano, dice que visitó a san Columbano en la islita de Himba de Argyll; pero no se ha podido identificar esa isla y, la biografía más antigua de san Brendano no dice una sola palabra sobre esa visita. Los biógrafos posteriores hablan extensamente de la visita que san Brendano hizo a san Gildas en la Bretaña y de las maravillas que acontecieron entonces.
El acontecimiento más verosímil en la vida de San Brendano es la fundación del monasterio de Clonfert, el año 599 (?) . Sus biógrafos dicen que durante el gobierno del santo, la comunidad llegó a constar de tres mil monjes y que un ángel le dictó las reglas que escribió. Ignoramos el contenido de dichas reglas, pero los biógrafos nos dicen que los abades sucesores de san Brendano las habían mantenido en vigor «hasta el día de hoy». No hay razón para negarse a aceptar el dato de que el santo no murió en Clonfert, sino que Dios le llamó a Sí cuando se hallaba de visita en el convento de Enach Duin, del que su hermana Briga era abadesa. Después de celebrar el santo sacrificio, san Brendano dijo: «Encomendad mi viaje en vuestras oraciones». Briga le preguntó: «¿Qué es lo que temes?» Brendano replicó: «Como voy a partir solo y el camino es oscuro, temo las regiones desconocidas, la presencia del Rey y la sentencia del Juez». Previendo que el pueblo querría conservar sus restos, san Brendano ordenó que no se diese la noticia de su muerte y que sus restos fuesen transportados a Clonfert en una carreta, como si fuese su propio equipaje que él enviaba por delante. La fiesta del santo se celebra en toda Irlanda.
Es muy extensa la bibliografía sobre san Brendano y particularmente sobre la Navigatio, que fue traducida en la Edad Media a casi todos los idiomas europeos y tiene ciertos puntos de contacto con las sagas árabes. Véase J. F. Kenney, Sources for the Early History of Ireland, I, pp. 408-412; Nutt y Meyer, The Voyage of Bran (1897); Seliirmer, Zur Brendanus Legende (1888); y L. Gougand, Les Saints irlandais hors d'Irlande (1936), pp. 6-15. La obrita ilustrada de J. Wilkie, S. Brendan the Voyager and his Mystic Quest (1916), es muy agradable. Brendan the Navigator (1945), de G. A. Little, es interesante por los conocimientos marítimos del autor, pero resulta floja desde el punto de vista de crítica histórica. N de R: he reducido la muy extensa bibliografía a textos que puedan interesar especialmente por su rareza.
Imagen: Portada de la edición alemana de la «Navigatio fabulosa sancti Brendani ad terram repromissionis», hacia 1460.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=1638

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