San Vulmaro, abad y presbítero
fecha: 20 de julio
†: c. 700 - país: Francia
otras formas del nombre: Ulmarus, Ulmer, Vilmarus, Vilmer, Vulmaire, Wilmar, Wilmart, Wolmarus, Wulmar, Bulmaro
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
†: c. 700 - país: Francia
otras formas del nombre: Ulmarus, Ulmer, Vilmarus, Vilmer, Vulmaire, Wilmar, Wilmart, Wolmarus, Wulmar, Bulmaro
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En la región de Boulogne, en la Galia,
san Vulmaro, presbítero, que, siendo humilde pastor, interesado en instruirse
adquirió una buena formación y fue ordenado sacerdote, tras lo cual se retiró
en un eremo siguiendo las costumbres de los antiguos padres, y finalmente, en
Hautmont, en el Hainaut, en los bosques de su patria, fundó dos monasterios,
uno de monjes y otro de vírgenes.
patronazgo: patrono de cocheros y carreteros.

San Vulmaro, a quien el Martirologio
Romano anterior calificaba de «hombre de santidad extraordinaria», nació en el
distrito de Boulogne, en Picardía. Habiendo sido separado por la fuerza de su
esposa, ingresó en la abadía de Hautmont de Hainaut, donde sus superiores le
emplearon en cuidar el ganado y proveer de leña al monasterio. Vulmaro se
distinguía por su eminente espíritu de oración. Recibió las sagradas órdenes y,
con el permiso de sus superiores, se retiró durante varios años a una ermita de
las cercanías de Monte Cassel. Después fundó, cerca de Calais, la abadía de
Samer (corrupción del nombre de san Vulmaro), que existió hasta la Revolución
Francesa. Fundó también un convento de religiosas en Wierre-aux-Bois, a dos
kilómetros de su abadía. El monarca inglés de los sajones occidentales,
Caedwalla, pasó por la abadía el año 688, de camino a Roma para recibir el
bautismo, e hizo cuantiosos donativos al santo para que llevase adelante la
fundación. Dios glorificó con milagros a su siervo Vulmaro. Sus reliquias
fueron trasladadas a Boulogne y de ahí a la abadía de San Pedro en Gante. El
santo es popular en Países Bajos.
Debe notarse que el Martirologio actual
recoge en su elogio fundamentalmente los mismos hechos pero en otro orden
completamente distinto: el matrimonio no figura, es primero pastor, luego
clérigo, luego ermitaño, y luego abad, fundador en Hautmont, en vez de marido -
monje - pastor - clérigo - ermitaño - abad. Posiblemente se han quitado las dos
primeras no por ninguna nueva investigación histórica sino por racionalizar un
poco más la leyenda (N.ETF).
La biografía que se conserva no es de gran
valor; puede verse en Mabillon y en Acta Sanctorum, julio, vol. V. Ciertamente
no fue escrita antes de mediados del siglo IX. Cf. Van der Essen, Etude
critique sur les Vitae des saints mérovingiens (1907), pp. 412-414. Imagen de
san Vulmaro de hacia el 1500 en la iglesia de San Wadrille, en Francia.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=2473
San Pablo de Córdoba, diácono y mártir
fecha: 20 de julio
†: 851 - país: España
canonización: pre-congregación
hagiografía: P. Juan Croisset, SJ
†: 851 - país: España
canonización: pre-congregación
hagiografía: P. Juan Croisset, SJ
En Córdoba, ciudad de la región
hispánica de Andalucía, san Pablo, diácono y mártir, que, aleccionado con el
ejemplo y la palabra de san Sisenando, no temió reprochar a los príncipes y
dignatarios sarracenos la falsedad de su culto, y fue muerto por haber
confesando a Cristo como verdadero Dios.
refieren a este santo: San Teodomiro

Uno de los gloriosos defensores de la
religión cristiana, que arrebató de este mundo la cruel persecución que
suscitaron los moros en Córdoba al mediados del siglo IX, fue san Pablo,
natural de la misma Ciudad: joven ilustre, de talle airoso , y de una hermosura
corporal extraordinaria, vivo retrato de la que ilustraba su alma. No se dejó
llevar en sus primeros años de aquellas vanas esperanzas con que le lisonjeaba
la fortuna. Inspiróle su virtud dictámenes muy contrarios; pues considerando el
fin caduco de todos los bienes de la tierra, quiso conseguir los eternos, y
para aprender el verdadero camino que conduce al hombre a la patria celestial,
empleó su juventud en el estudio de las letras divinas, y de las laudables
costumbres que se enseñaban en la Iglesia de San Zoilo, donde en ambos ramos se
instruían los hijos de los cristianos por los mas hábiles preceptores, en la
desgraciada época que se hallaba Córdoba bajo el tirano yugo de los africanos.
Hizo Pablo grandes progresos en las
ciencias, y dedicado al estado eclesiástico, recibió el sagrado orden de
diácono, en el que se distinguió por la sencillez de su corazón, por la
integridad de su fe, y por el testimonio de su buena conciencia: y como estaba
armado con el escudo de la caridad, no pudo separarle de Jesu-Cristo ni la
tribulación, ni la espada, ni aun la misma muerte. En todo tiempo y en todas
ocasiones daba Pablo pruebas auténticas de su ardiente caridad para con todos
los pobres necesitados, y con especialidad para con los fieles que se hallaban
en las cárceles próximos a ser víctimas del furor de los árabes, no por otra
causa, que la de declamar justamente contra los crasos errores y contra las
ridículas patrañas de la Ley de Mahoma. Servíalos con indecible piedad, cuidaba
de asistirlos en todas sus necesidades, mostrábales compasión en los trabajos,
y aliviaba sus males con sus saludables exhortaciones. San Eulogio, que
escribió las Actas de este ilustre joven, engrandece su bondad, su candidez, su
suavidad, y su ardorosa caridad, por lo que se hizo amable de todos. Pero como
Dios le tenia escogido para sí, le trasladó del destierro de esta vida en lo
mas florido de sus años.
Contribuyó mucho para excitar a Pablo a la
heroica generosidad con que se ofreció al martirio, la amistad que profesaba
con san Sisenando,
que dio pruebas de la firmeza de su fe en el día 16 de julio , teniendo en él
no solo ejemplo, sino despertador para su glorioso triunfo: habiéndolo
convidado, cuando estaba próximo a padecer, a que lograse la misma dicha a que
aspiraba. Presenció el ilustre diácono el valor con que hizo frente Sisenando a
los enemigos de la fe, la fortaleza con que confesó a Jesu-Cristo por verdadero
Dios ante el Tribunal de los jueces árabes, la generosidad con que condenó por
hombre falso y engañador al que los moros tenían por verdadero Profeta, y la
constancia con que perseveró en la defensa de la religión cristiana hasta
derramar su sangre, y encendido en vivísimos deseos de imitar a aquel héroe, se
presentó al juez agareno, y no satisfecho con haber confesado la divinidad de
Jesu-Cristo, declamó con no menor brío que su amigo Sisenando contra los necios
delirios del Corán. Irritó al juez una acción tan generosa, de suerte que, no
pudiendo contener la indignación dentro del pecho, mandó que lo degollasen
inmediatamente. Ejecutóse la inicua providencia en el día 20 de julio del año
851, y habiendo dejado los moros el venerable cadáver delante del Alcázar,
recogido por los cristianos, le dieron sepultura en la Iglesia de San Zoilo,
donde tuvo el oficio de diácono.
Cuando entró Pablo en la cárcel, se
hallaba en ella un sacerdote natural de Beja, a quien por un falso crimen
tuvieron los moros en una oscura mazmorra el dilatado tiempo de veinte años,
después de los cuales le pusieron en la prisión común de los malhechores. Entró
el presbítero en el calabozo en lo mas florido de su edad, pero salió lleno de
canas, a fuerza de los trabajos e infelicidades que le hicieron padecer los
bárbaros. Vio a Pablo cercano á su glorioso triunfo, y le rogó, que cuando
estuviese en la visión beatífica, intercediese con Dios para que le libertase
de las pesadas prisiones que sufría inocente tantos años. Ofreciólo así el
insigne diácono compadecido de sus miserias; y no olvidándose de su palabra, a
pocos días después de su martirio consiguió el sacerdote la apetecida libertad,
por lo que dio al Señor, y al ilustre mártir, las gracias correspondientes.
Al igual que para santa Áurea, hemos
tomado este texto del «Suplemento á la última edicion del Año Christiano», del
P. Juan Croisset, S.J. (Juan de Croiset, dice la portadilla), en redacción
correspondiente de D. Juan Julián Caparrós, tomo II, pág 128 a 130, edición de
1797, afortunadamente puesta a disposición, en un escaneo de muy
buena calidad, por Google Libros. He corregido parte de la
gramática del texto, para evitar mayores dificultades en la lectura, sin
embargo, me ha parecido adecuado respetar algo del sabor antiguo de la
redacción, que es gran parte del atractivo de las páginas del Croisset.
La fuente única para éste, como para la inmensa mayoría de los «mártires de Córdoba», es el «Memoriale Sanctorum» de san Eulogio de Córdoba; en este caso la historia está en el libro II, cap VI, es decir, inmediatamente a continuación de san Sisenando, de donde el P. Caparrós recoge lo sustancial de la historia. El texto de Eulogio puede verse, en latín, en una edición facsimilar muy legible, en el proyecto Cervantes Virtual.
La fuente única para éste, como para la inmensa mayoría de los «mártires de Córdoba», es el «Memoriale Sanctorum» de san Eulogio de Córdoba; en este caso la historia está en el libro II, cap VI, es decir, inmediatamente a continuación de san Sisenando, de donde el P. Caparrós recoge lo sustancial de la historia. El texto de Eulogio puede verse, en latín, en una edición facsimilar muy legible, en el proyecto Cervantes Virtual.
fuente: P. Juan Croisset, SJ
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Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=2474
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