lunes, 24 de noviembre de 2014

Eso es muy comprometido (AUTOLIBERACIÓN INTERIOR) Anthony de Mello


Eso es muy comprometido


Si nos cuesta tanto caernos del ca­ballo es porque la religión se ha iden­tificado con el poder, endureciéndose, embruteciéndose, en vez de sensibili­zarse con la verdad. La religión no quiere ver la realidad del Tercer Mun­do, porque si la viese, tendría que cam­biar y soltar su poder.


Cuidar a los pobres no es hacer un programa de ayuda desde el poder, sin sensibilizarse con la injusticia que pro­voca su pobreza. No se puede hacer un programa de amabilidad y ayuda sin bajar hasta ellos y vivir su vida como hizo Jesús. Desde arriba no puedes ver a los pobres como son. La ama­bilidad no es sonrisas ni buenas pa­labras mientras das una limosna. La amabilidad es hacer lo que más con­viene a la otra persona, según lo que necesita en ese momento.


El místico es amable, pero no deja de ser enérgico y duro cuando hace falta, y sabe responder, precisamente porque es libre de prejuicios, de mie­dos, de poderes y de honores y por ello es capaz, en todo momento, de ser fiel a la verdad. Por eso no se amarga nunca ni se altera.


Tú acción debe venir de tu sensi­bilidad, y no de tu ideología. Las ma­tanzas, las injusticias y las guerras provienen de la ideología que ciega a uno a la realidad y lo endurece. La teoría puede servir en algún momen­to, pero siempre que no desborde u oculte la realidad. Jesús era místico,

hombre de vida, y por ello obraba sensibilizado con la vida. Por ello, Jesús, para la gente programada, re­sulta inconsistente, imprevisto, in­aprensible, y asusta. Prefieren hacer­se una ideología que se pueda progra­mar y utilizar. Algo que no escape de toda categoría y todo esquema. Jesús predicaba con la vida y eso es muy comprometido.


La conciencia social no existe. El no dejar ver las cosas a los pobres y querer mirarlas nosotros por ellos, es ser adoctrinados, es manipularlos y no respetar su derecho a la liberación por sí mismos. Cuidado de no quitar­les su espontaneidad, su alegría y su cultura primitiva, con la idea progra­mada de liberarlos. El trabajo social que no brote de la sensibilidad y el respeto es peligroso. Con el nombre de salvación también existen la utili­zación, la persecución, la explotación y la crueldad.


Yo he conocido pobres, muy po­bres, que se sentían felices a pesar de que no comían más que una vez al día. Ellos estaban a un nivel es­piritual mucho más alto que el mío. Sencillez, alegría y vivir libres de preocupaciones futuras es algo que tiene un sentido mucho más real en los pobres que en nosotros, los pro­gramados. Ellos están libres de conceptos.


Jesucristo se sensibilizó a la vida y no a la religión. ¿Cómo puedes amar lo que no has vivido y ni si­quiera has visto con ojos despier­tos? Tu vocación es ser Cristo, no cristiano. Ser sensible y abierto a las personas y a la vida. Ser libre, directo, inconsistente, imprevisible como Él lo fue.

 

Lo que hace falta es estar despierto a la vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario