domingo, 22 de mayo de 2016

Beata Humildad, abadesa - Beata María Dominica Bruna Barbantini, fundadora (22 de mayo)

Beata Humildad, abadesa

fecha: 22 de mayo
n.: c. 1225 - †: 1310 - país: Italia
otras formas del nombre: Humilitas, Rosana
canonización: 
B: Clemente XI 27 ene 1720
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

En Florencia, también en la Toscana, beata Humildad, la cual, con el consentimiento de su esposo vivió recluida durante doce años, y después, con permiso del obispo, edificó un monasterio, del que fue abadesa y asoció a la Congregación benedictina de Vallumbrosa.
La fundadora de las religiosas de Valleumbrosa nació en Faenza de la Romaña, en 1226. Sus padres, que eran ricos y nobles, le dieron el nombre de Rosana, porque tenían familia en la población del mismo nombre. Pero en la historia se la conoce con el nombre de Humildad (en latín Humilitas), el que tomó al entrar en religión. Cuando tenía quince años, sus padres la obligaron a contraer matrimonio con un noble de la región, llamado Ugoletto. Era éste tan frivolo, como su joven esposa era devota. Rosana tuvo la desgracia de perder a sus dos hijos poco después de que recibieran el bautismo. Durante nueve años hizo lo posible por ganarse el amor de su esposo, sin conseguirlo. Al cabo de ese período, Ugoletto contrajo una enfermedad que le puso a las puertas de la muerte; cuando recobró la salud, los médicos le aconsejaron que, en adelante, viviese con su esposa como hermano y hermana. Poco después, ambos entraron en los monasterios gemelos de Santa Perpetua, en las afueras de Faenza: Ugoletto en calidad de hermano lego y Rosana como religiosa de coro.
Humildad tenía entonces veinticuatro años. Pronto cayó en la cuenta de que, la vida en aquella comunidad no era tan solitaria y austera como la que ella deseaba; así pues, se retiró primero a un convento de Clarisas Pobres y después a una celda que le construyó un pariente, al que había curado de una dolorosa enfermedad en los pies. La celda se hallaba situada junto a la iglesia de San Apolinar. La beata Humildad podía seguir la misa y recibir la comunión a través de una ventanita. Según parece, dicha iglesia estaba atendida por unos religiosos que dependían de la abadía de San Crispín de Valleumbrosa. De acuerdo con el ceremonial acostumbrado, el abad de San Crispín asistió a la enclaustración solemne de la beata. A partir de entonces, la beata llevó una vida de mortificación heroica: sólo comía pan y algunas verduras de cuando en cuando; vestía un cilicio de cerdas y, las horas nocturnas que hurtaba al sueño, las pasaba arrodillada de cara a la pared.
Humildad se había negado a ver de nuevo a su esposo, después de la separación; pero él no podía olvidarla y, para estar cerca de ella, ingresó en la abadía de San Crispín, donde murió, tres años después. Cuando Humildad llevaba ya doce años de reclusión, el abad de Valleumbrosa la convenció de que abandonase su retiro para fundar un convento femenino. La beata fundó entonces, fuera de las murallas de Faenza, en un lugar llamado Malta, el primer convento de religiosas de Valleumbrosa. Dicho convento se llamó Santa María Novella della Malta; Humildad fue la primera abadesa. Mucho tiempo después, en 1501, las religiosas tuvieron que trasladarse, por motivos de seguridad, al sitio que había ocupado antiguamente el monasterio de Santa Perpetua. Poco antes de su muerte, Humildad fundó en Florencia otro convento, del que fue también abadesa. Ahí murió, a los ochenta años de edad, el 22 de mayo de 1310.
La tradición atribuye a la beata varios tratados; se dice que los dictó en latín, a pesar de que nunca había estudiado esa lengua. Uno de los tratados versa sobre los ángeles y ella dice que había vivido en constante comunicación con dos espíritus celestiales, uno de los cuales era su ángel guardián. El 27 de enero de 1720, bajo el papa Benedicto XIII, fue confirmado el culto «ab inmemoriabili».
En Acta Sanctorum hay una biografía escrita por un contemporáneo; está tomada de un manuscrito certificado como copia exacta por un notario en 1332. Entre las biografías modernas citaremos la de M. Ercolani (1910) y la obra más breve de la Sra. de M. E. Pietromarchi, S. Umilita Negusanti (1935). Los tratados latinos de Santa Humildad fueron editados por Torello Sala en Florencia (1884); el latín es, según se dice, muy duro y artificial. El Martirologio Romano actual la inscribe como beata, ya que sólo ha sido confirmado el culto, sin embargo lo frecuente es encontrarla como santa.
El cuadro es de Pietro Lorenzetti, «Humildad transporta piedras para construir su monasterio», en torno al 1341, Galleria degli Uffizi, en Florencia.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012

Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=1721




Beata María Dominica Bruna Barbantini, fundadora

fecha: 22 de mayo
n.: 1789 - †: 1868 - país: Italia
canonización: 
B: Juan Pablo II 7 may 1995
hagiografía: Congregación

En Lucca, en la región de Toscana, beata María Dominica Bruna Barbantini, religiosa, fundadora de la Congregación de Hermanas Ministras de los Enfermos de San Camilo.
Nace en Luca, Italia el 17 de enero de 1789. Segunda entre siete hermanos, fue educada cristianamente por sus padres. La educación materna contribuyó en modo particular para formar un corazón abierto y sensible hacia los infelices. La muerte del padre y de 3 hermanos en la adolescencia deja profundas marcas en su vida, ayudándola a madurar y tener una mayor comprensión del dolor.
María Dominica experimenta todos los estados de vida que una mujer puede experimentar en a Iglesia: esposa, madre, viuda, fundadora y religiosa de su congregación. A la edad de 22 años se casa con Salvador Barbantini, el cual fallece repentinemante, dejándola en espera de un hijo. Con gran fe, en este momento se consagra a Cristo Crucificado. El amor al Crucificado conduce a María a dedicarse a los enfermos más necesitados de su ciudad.
El nacimiento de su hijo Lorenzo trajo gran alegria a su corazón, sin embargo un presentimiento doloroso se hizo realidad y a la edad de 8 años el niño fallece. En esta lucha interior, ella decide dedicarse totalmente al servicio de los enfermos. A los 28 años funda la «Pía Unión de Caridad», obra centrada en la espiritualidad de la Virgen de los Dolores.
A pedido de su confesor asume la fundación del Monasterio de clausura de la Visitación. Una vez terminada la obra, María Dominica, debe realizar un difícil proceso de discernimiento: quedarse como religiosa de clausura o continuar la asistencia a los enfermos. Confirmada en la dedicación a los enfermos, se dedica con todas sus fuerzas a este proyecto y el 23 de Enero de 1829 funda el Instituto de las Hermanas Oblatas Enfermaras de Nuestra Señora de los Dolores. El 23 de marzo de 1852 el Papa Pio IX aprueba el Instituto con el nombre de «Ministras de los Enfermos», agregadas desde diez años antes a los religiosos hijos de San Camilo de Lelis.
María Dominica falleció el 22 de mayo de 1868, a los 79 años de edad, y recibió sepultura en el oratorio de Mammoli. Sus restos fueron luego, en 1898, trasladados a una capilla de la Iglesia de la Santísima Trinidad, en Lucca. Fue beatificada el 7 de mayo de 1995 por SS. Juan Pablo II.
fuente: Congregación
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=1727

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