Beato Jordán de Pisa, religioso presbítero
fecha: 19 de agosto
fecha en el calendario anterior: 6 de marzo
n.: c. 1260 - †: c. 1311 - país: Italia
otras formas del nombre: Jordán de Rivalto
canonización: Conf. Culto: Gregorio XVI 1833
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
fecha en el calendario anterior: 6 de marzo
n.: c. 1260 - †: c. 1311 - país: Italia
otras formas del nombre: Jordán de Rivalto
canonización: Conf. Culto: Gregorio XVI 1833
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En Piacenza, en la Emilia, beato Jordán
de Pisa, presbítero de la Orden de Predicadores, que en lenguaje popular expuso
al pueblo la más alta doctrina con la máxima sencillez.

Jordán de Pisa ha pasado a la historia
como uno de los creadores del italiano moderno. Era un predicador de gran
elocuencia y saber, contemporáneo de Dante y uno de los primeros en usar el
dialecto toscano en vez del latín. Su contribución al enriquecimiento y
consolidación del italiano hablado puede compararse con la de Dante y Petrarca
respecto del italiano escrito. No sabemos nada sobre el nacimiento y los
primeros años del beato. De un pasaje de sus sermones parece desprenderse que,
en 1276, se hallaba estudiando en París. «Imaginad a un hombre -dijo-, que se
haya ganado el favor del rey de Francia. ¿No recibirá acaso grandes honores? Yo
tuve la ocasión de ver, con mis propios ojos, a un hombre así, a un hombre de
humilde origen que había llegado a ganarse el favor del rey. Toda la corte y
los barones se inclinaban ante él y le honraban desmensuradamente, sólo porque
era amigo del rey». Esta frase se refiere ciertamente a Pedro de la Brosse,
barbero y cirujano de san Luis de Francia, que fue más tarde íntimo amigo de su
hijo, el rey Felipe. El primer dato cierto que poseemos sobre Jordán es que
tomó el hábito de Santo Domingo, en Pisa, en 1280 y que más tarde fue a la
Universidad de París a completar sus estudios.
El capítulo de la Orden de Santo Domingo,
que tuvo lugar en Rietti en 1305, le nombró profesor en Florencia. Durante los
tres años que desempeñó ese cargo, el alto nivel de su enseñanza hizo famoso en
toda Italia el convento de Santa María Novella. Puesto que pertenecía a la
Orden de Predicadores, Jordán encontraba tiempo para predicar e impartir la
enseñanza. Pronto se convirtió en uno de los más grandes oradores de su época;
en ocasiones llegó a predicar cincuenta veces al día. A veces empezaba a
predicar sobre un tema, por la mañana, en una iglesia y continuaba a mediodía
en otra, para terminar por la noche en una tercera iglesia. Los florentinos le
seguían de una a otra, ávidos de escucharle. Muchos de sus oyentes tomaban
notas, algunas de las cuales han llegado hasta nosotros y constituyen
verdaderos tesoros lingüísticos. La predicación del beato era tan sencilla como
avasalladora: hablaba de Cristo crucificado e ilustraba la doctrina con
ejemplos tomados de la Sagrada Escritura y de las vidas de los santos. Con
frecuencia se refería a la necesidad e importancia de la predicación y del
valor de la obra de santo Domingo, antes del cual, según las palabras del
beato, «apenas si había escuelas de Teología; en cambio, ahora abundan en toda
la Cristiandad y todas las comunidades importantes tienen su propia cátedra, lo
cual es muy útil. Antes de santo Domingo, sólo los obispos predicaban la
Palabra de Dios; éste era su oficio distintivo; los sacerdotes, los monjes y
los ermitaños sólo predicaban con el ejemplo». El efecto de la predicación del
beato, sobre todo en Florencia, fue extraordinario y elevó el nivel de la moral
en la ciudad.
Jordán trataba de asegurar la
perseverancia de sus penitentes, aconsejándoles, como principales medios, la
asistencia diaria a la misa, el uso frecuente de los sacramentos, las oraciones
de la mañana y de la noche, el recuerdo de la presencia de Dios, la lectura
espiritual y la meditación sobre la vanidad de este mundo y la eternidad del
venidero. El beato acababa exhausto, después de dos o tres horas de
predicación; su discípulo Ventura, que más tarde sería conocido con el nombre
de Silvestre de Valdevise, le esperaba, algunas veces, al pie de la escalera
del pulpito para darle un poco de vino. Ambos siervos de Dios eran muy amigos y
Ventura ingresó, algo más tarde, como hermano lego en el convento de los
camaldulenses de Florencia. Muchos otros penitentes de Jordán llegaron también
a ser famosos por su santidad. La crónica del convento de Santo Domingo de Pisa
afirma que el beato conocía de memoria «el breviario, el misal, la mayor parte
de la Biblia con las notas marginales, la segunda parte de la Suma de Santo
Tomás y muchos otros libros». La Cofradía del Divino Redentor, una de las que
el beato fundó en Pisa, conserva todavía las constituciones primitivas. En
1311, Jordán fue profesor de Teología del convento de San Jacques, en París;
pero en el camino le sorprendió una enfermedad de la que murió en Piacenza. Su
culto fue confirmado en 1833.
Ver S. Razzi, Historia degli Uomini
illustri O.P., vol. I, p. 66 ss.; A. Galletti, Fra Giordano da Pisa,
predicatore del secólo XIV, en Archivio storico italiano, vol. XXXIII (1899).
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
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país: Italia - n.: 1261 - †: 1313
En Acquapagana, en el
Piceno, beato Ángel, eremita de la Orden de los Camaldulenses.
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