San Marcelo de Apamea, obispo y mártir
fecha: 14 de agosto
†: c. 390 - país: Siria
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
†: c. 390 - país: Siria
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En Apamea, en Siria, san Marcelo, obispo
y mártir, que, por haber abatido un templo dedicado a Júpiter, murió a manos de
los enfurecidos gentiles.
refieren a este santo: San Porfirio de
Gaza

Una de las grandes empresas del emperador
Teodosio el Grande fue el intento de cristianizar a fondo el Imperio Romano.
Para eso, el año 380, junto con el emperador Graciano, publicó un decreto por
el que mandaba que todos sus súbditos profesaran la fe de los obispos de Roma y
Alejandría. Ocho años más tarde, envió a un legado a Egipto, Siria y Asia Menor
para que exigiese la ejecución del edicto de destrucción de todos los templos
paganos. Tal edicto fue aplicado en forma brutal, de suerte que provocó naturalmente
el resentimiento y la cólera de los paganos. Cuando el prefecto imperial llegó
a Apamaea, en Siria, mandó a sus soldados que destruyesen el templo consagrado
a Júpiter. Pero se trataba de un templo muy grande y bien construido, y los
soldados, que carecían de experiencia en la demolición sistemática, avanzaban
muy lentamente. El obispo de la ciudad, que se llamaba Marcelo, dijo al
prefecto que pusiese a sus soldados a trabajar en otro templo y que él se
encargaría de la demolición del templo de Júpiter. Al día siguiente, un albañil
se presentó al obispo y le ofreció derribar el templo de Júpiter a cambio de
doble paga. San Marcelo aceptó. Entonces el albañil procedió a la demolición de
la siguiente manera: excavó un agujero debajo de una de las columnas principales,
lo llenó de leña y le prendió fuego. El templo se vino abajo.
San Marcelo empleó el mismo método en la
demolición de otros templos. Pero en cierta ciudad, cuyo nombre desconocemos,
el santo encontró un templo defendido por los paganos, de suerte que «hubo de
retirarse a un paraje situado lejos de la escena del conflicto y fuera del
alcance de las flechas, ya que sufría de gota y no podía pelear ni huir». En
tanto que el santo obispo contemplaba la batalla desde ese puesto de
observación, unos paganos le hicieron prisionero y le quemaron vivo. Más tarde,
los hijos de san Marcelo intentaron vengar su muerte; pero el consejo de la
provincia se lo prohibió, diciéndoles que más bien debían regocijarse de que
Dios hubiese juzgado a su padre digno de morir por su causa.
No hay que confundir a este san Marcelo
con el otro santo del mismo nombre, originario de Apamaea y abad de
Constantinopla, cuya fiesta se celebra el 29 de diciembre. En el artículo de
Acta Sanctorum, agosto, vol. IV, se encontrarán todos los datos que poseemos
sobre el santo. La principal fuente es la Hist. Eccl. de Teodoreto, lib. V, c.
21. Dada la actitud belicosa de Marcelo, es difícil considerarle como mártir.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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can.: pre-congregación
país: Croacia - †: s. IV
formas del nombre: Ursicio
país: Croacia - †: s. IV
formas del nombre: Ursicio
En el Ilírico, san
Ursicino, mártir.
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