domingo, 2 de octubre de 2022

Domingo XXVII TO Ciclo C (02.10.2022): Lucas 17,5-10. ¿La fe?... En el Templo o en Jesús. y Semana 45ª: 02.10.2022: Cita de Susana Tamaro, Todo ángel es terrible, Seis Barral, Barcelona,

 

En el mercado de valores de la fe

Hay personas para todo en este mundo nuestro. Afortunadamente, sobre todo. Habrá quien piense o desee que tanta diversidad no es buena, porque no todo vale, ni todo está bien. Seguramente que en esta inabarcable diversidad es donde reside la riqueza y excelencia de nuestra realidad. Iguales y diversos.

Estamos llegando ya al mes de octubre en nuestros calendarios. Y sabemos que hay otros muchos calendarios más. Es decir, otros tiempos y espacios. Todos igualmente válidos. 

Por aquí hablamos del otoño y, sobre todo, hablan de él esas plantas que tienen la peculiar característica de desnudarse, desprenderse de la totalidad de sus hojas hasta dejar sus ramas como si fueran palitroques secos o muertos. Y no es así. Estas apariencias engañan.

Cuando contemplo esta realidad, me nace hablar, entre una inmensidad de cuestiones, también de 'la fe', de los creyentes, de los practicantes... Y en estos asuntos nos sucede de manera semejante. Creyentes, iguales y diversos a la vez. Creyentes a quienes llamaré, por entenderme al escribir, 'juncos de la orilla del río' y creyentes a quienes podría llamar 'robustos chopos altivos', arraigados y levantados en las mismas orillas de los mismos ríos'.

Tenemos a nuestro alrededor creyentes y practicantes para todos los credos y dogmas casi imposibles de abarcar. Todos estos credos, presentes y vivos. A veces me creo que todo esto es un inmenso mercado... Y algo de razón encuentro en ello, porque el mismo Evangelio que me sostiene y acompaña me habla de este 'mercado'. Y lo hace precisamente en el relato que tantas personas escucharemos en este fin de semana del primer domingo de octubre. Parece ser que la gran tentación de 'la fe' es convertirla en 'una pieza o realidad que cotiza en el mercado de valores'. 

Frente a esta gran tentación que desenmascara el judío galileo Jesús de Nazaret se sitúa 'otra fe', la del abrazo que no cotiza, la del abrazo del perdón, la del abrazo del amor... que forman parte de otra bolsa de valores a la que se le denomina 'reino del dios que somos tú y yo y cada uno'...

Datos de este tipo, emociones de esta humanidad, sentimientos y capacidades de 'esta bolsa de este reino'... son los que encuentran los lectores de la biografía de Susana Tamaro que se define como 'Todo ángel es terrible'. Clarito y tremendo a un tiempo. Quien lo leyó lo sabe. Quien lo vivió nos lo regaló como su tesoro.

A continuación se encuentran los comentarios de este domingo 27º del tiempo eclesiástico.

También se encuentran estos comentarios en el archivo adjunto.     

Carmelo Bueno Heras

 

Domingo XXVII TO Ciclo C (02.10.2022): Lucas 17,5-10. ¿La fe?... En el Templo o en Jesús. Me lo escribo CONTIGO,

En este primer domingo del mes de octubrse nos proclamará en la liturgia el relato evangélico de Lucas 17,5-10. Y los cuatro versículos primeros de este capítulo lucano, ¿por qué no se nos leen a las gentes de la asamblea? Me arriesgaré a decir mi opinión, errónea tal vez.

La autoridad vaticana desea que se ignore -cuanto más, mejor- este mensaje que no admite más interpretaciones que la del sentido común: “Si tu hermano peca, repréndelo; y si se arrepiente, perdónalo. Y si peca contra ti siete veces al día, y siete veces se vuelve a ti, diciendo: me arrepiento, le perdonarás”.

Estas palabras tan explícitas y transparentes se las dice este Jesús de Nazaret a ‘los discípulos’. A todos los discípulos (Lc 17,1), sin excepciones. No son palabras dichas, en exclusiva, a los Apóstoles o a los DOCE (Lc 17,5). La teoría teológica del perdón de los pecados en el sacramento de la Reconciliación, mantenida y sostenida hasta en la reciente Querida Amazonía (número 88) de Francisco papa, proclama todo lo contrario. Y así se proclamó esta ‘desobediencia’ al Evangelio por parte de la iglesia católica desde Trento, como muy poco.

En Lucas 17,5-10 se pone en boca de este Jesús de Nazaret el Caminante un mensaje directamente dirigido a los Apóstoles, los DOCE, que reconocen tener una fe en pañales: “Si tuvierais fe como un granito de mostaza habríais dicho a este sicómoro: arráncate y plántate en el mar, y os habría obedecido” (Lucas 17,5-6). Me voy a detener aquí en la lectura de este Evangelio, porque este asunto del sicómoro o como quiera que se llame el árbol tiene un punto de importancia que nunca desearía olvidar.

Este mismo ‘dicho’ puesto en boca de este Jesús de Lucas también lo encontramos en el Jesús de Nazaret del Evangelista Marcos (Mc 11,20-26). Aquí, además de una higuera se habla del monte completo en el que se arraiga la higuera. Jesús y los suyos están situados frente al monte donde también se arraiga el Templo de Jerusalén. Estos hechos suceden en el centro y corazón de la RELIGION de Israel. Cuando se tiene fe en Jesús, la fe en esta RELIGION se hunde en el abismo del mar, que es el mal.

Este mismo ‘dicho’ puesto en boca de este Jesús de Lucas y de Marcos, como estamos viendo, lo encontramos también en el Jesús del Evangelista Mateo (Mt 21,18-22). Tal vez, el mensaje de este Evangelista que es Mateo es más explícito y contundente, más directo y sin otra posibilidad de interpretación que la que acabo de expresar en el párrafo anterior. Dicho de otra manera: hay dos opciones de ser persona creyente. Una, pertenecer a la Religión del Templo y de la Ley de Moisés y, la otra, pertenecer a Jesús de Nazaret y a la propuesta de su Evangelio.

Un apunte más. Este Evangelista que es Mateo pone en boca de su Jesús de Nazaret este mismo ‘dicho’ en 17,14-20, cuando está acabando la primera etapa del Camino de subida de Jesús y los suyos desde Galilea a Jerusalén. Cuando leo esta narración comprendo una vez más que la Religión de la Ley engendra personas endemoniadas que, quizá, sólo puedan ser liberadas de tales ataduras por la buena noticia que es Jesús, el judío laico de la Galilea que anuncia alto y claro que su Evangelio es la presencia del Reino de Dios en la interioridad de quienes viven y comparten la presencia de la humanidad entrañable. Esta humanidad entrañable, ¿no está amasada con la buena harina de los abrazos del perdón y del amor? Carmelo Bueno Heras

 

CINCO MINUTOS con la otra Biblioteca de la BIBLIA entre las manos: Tú y yo, entre otras muchas actividades, solemos también leer. En ocasiones, quedamos sorprendidos por lo que leemos. Es más, y nos ocurre a veces, llegamos a pensar que lo que leemos nos hubiera gustado haberlo escrito nosotros mismos. Por esta sola razón, me he decidido a compartir CONTIGO, semana a semana, durante este año eclesiástico, 52 libros. Creo que, en la inmensa BIBLIA de todos los textos, como en el cuerpo de toda persona, ¡todo está relacionado!

. Ahora, Semana 45ª: 02.10.2022: Cita de Susana Tamaro, Todo ángel es terrible, Seis Barral, Barcelona, 2013, 267 páginas.

 

Nací en uno de los días con menos luz del año, en el corazón más profundo de la noche.

Arreciaba la bora.

Una bora oscura cargada de nieve y hielo. Ese viento aún azotaba cuando salí del sanatorio. La empinada cuesta que nos conducía a casa estaba totalmente intransitable, así que llegué a mi destino gracias a que mis padres pudieron mantener un precario equilibrio.

El viento los agredía por la espalda, empujándolos hacia delante, con las ráfagas repentinas y feroces propias de la bora, mientras el hielo convertía cada uno de sus pasos en un milagro de habilidad.

Mis tres kilos y poco más de ser humano, envueltos como un rollito te crema en una manta blanca, rosa y celeste hecha por mi madre fueron finalmente puestos a salvo.

Pocas cosas me fascinan más que los recién nacidos. Cada vez que veo a uno no puedo evitar mirarlo con atención y preguntarle: ¿Quién eres? ¿De dónde vienes? ¿Qué misterio se oculta en esos ojos tuyos que todavía no ven?

No, quizá sería mejor decir que ven otras cosas.

Nueve meses en el vientre de la madre, pero antes de ese vientre está la historia de sus padres, de sus abuelos, de sus bisabuelos. Y la historia de sus padres y progenitores es la historia de sus elecciones, de sus conquistas y sus errores, de la mezquindad y de la grandeza. En sus pequeñas vicisitudes se inserta la Historia más grande, en la que, aunque no quieras, terminas involucrado y con frecuencia también destrozado. E Historia, muchas veces, significa guerra y por lo tanto odio, violencia, muerte: dolores que se transmiten, de manera sutil, de generación en generación.

Todo niño que nace viene al mundo con la espalda curvada, como la de Atlante. Sólo que, en lugar del mundo, sostiene páginas y páginas de historias -de historias y de Historia-, y son precisamente esas páginas las que hacen que sus ojos parezcan tan cansados, tan lejanos, en sus primeros días.

Sólo algunos padres especialmente ingenuos y optimistas pueden creer que un recién nacido es una tabla rasa, un bloque de arcilla que lograrán transformar, con su amor y su buena voluntad, en el ser de sus sueños. Deberíamos ser un poco menos confiados y darnos cuenta de que esas manitas, en realidad, encierran un largo pergamino enrollado y que, si el padre y la madre tuvieran el valor de abrirlo, verían que ahí ya está trazado, a grandes rasgos, el destino del ser que acaban de traer al mundo.

¿Dónde se nace? ¿De quién se nace? ¿Cuándo se nace?

¿No encierran estas tres preguntas uno de los grandes misterios que envuelve nuestra vida?

De hecho, se puede venir a este mundo en una villa sobre el Aventino o en una barca de Nairobi. Se puede nacer de padres amorosos o alcoholizados, o simplemente distraídos o devotos amantes de la crueldad. Se puede ser abandonado en un contenedor de basura y morir así, entre plásticos sucios y desperdicios putrefactos, o ser ya herederos, desde el nacimiento, de un imperio económico. Se puede tener un padre y una madre, o sólo una madre, puede que herida, de pocas luces o, simplemente, incapaz de amar […] ¿Y cuándo se nace? Si se tiene la desventura de hacerlo en medio de una guerra, el miedo será lo que respiraremos. En cambio, si se viene al mundo de noche, en una patera de emigrantes […] Texto completo, páginas 9-11)

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