martes, 13 de diciembre de 2022

Santos del día 14 de diciembre

 

Santos del día 14 de diciembre
Nono decimo Kalendas ianuarii
Memoria de san Juan de la Cruz, presbítero de la Orden de los Carmelitas y doctor de la Iglesia, el cual, por consejo de santa Teresa, fue el primero de los hermanos que emprendió la reforma de la Orden, empeño que sostuvo con muchos trabajos, obras y duras tribulaciones, y, como lo demuestra en sus escritos, «buscando una vida escondida en Cristo y quemado por la llama de su amor, subió al monte de Dios por la noche oscura». Descansando finalmente en el Señor, en Úbeda, lugar de la provincia española de Jaén. († 1591)
En Alejandría de Egipto, conmemoración de los santos Herón, Ateo e Isidoro, así como el niño de doce años Dióscoro, mártires todos durante la persecución bajo Decio. Cuando el juez vio a los tres primeros fuertes en la fe y destrozados por repetidos tormentos, los mandó quemar, pero a san Dióscoro, flagelado, le aplazó la muerte. († 250)
En Apolonia, de Bitinia, santos Tirso, Leucio, Calinico y compañeros, mártires, los cuales, según se dice, también en tiempo del emperador Decio sufrieron el sacrificio. († c. 250)
En Antioquía de Siria, santa Dróside, mártir, que, como nos dice san Juan Crisóstomo, fue quemada viva por confirmar su fe cristiana. († s. III/IV)
En Ascalón, población de Palestina, santos Ares, Promo y Elías, mártires, los cuales, al querer marchar de Egipto a Cilicia para visitar y ayudar a los confesores de Cristo en la persecución desencadenada por el emperador Maximino, fueron apresados en Cesarea, donde les maltrataron los ojos y los pies, y llevados luego a Ascalón por mandato del prefecto Firmiliano, consumaron su martirio al ser Ares quemado vivo y los otros dos decapitados. († 308/ 309)
En Pavía, de la Lombardía, san Pompeyo, obispo, que durante pocos pero pacíficos años sucedió a san Siro, y luego descansó en el Señor. († s. IV)
En Reims, en la Galia Bélgica, pasión de san Nicasio, obispo, que ante la puerta de la basílica que había edificado fue asesinado, junto con su hermana Eutropia, virgen consagrada a Cristo, así como con Florencio, diácono, y Jocundo, por unos paganos que irrumpieron violentamente. († 407 o 451)
En Nápoles, de la Campania, san Agnelo, abad del monasterio de san Gaudioso. († c. 596)
En Poitiers, de Aquitania, san Venancio Fortunato, obispo, que escribió las gestas de muchos santos y con elegantes himnos honró la santa Cruz. († c. 610)
En el territorio de Thérouanne, en la Galia septentrional, san Folcuino, obispo. († 855)
En Orvieto, de la Toscana, beato Buenaventura Bonaccorsi, presbítero de la Orden de los Siervos de María, el cual, conmovido por la predicación de san Felipe Benizi, le ayudó a pacificar las facciones en las ciudades de Italia. († c. 1315)
En el lugar llamado Klifane, en el Líbano, san Nimattullah al-Hardini, presbítero de la Orden Libanesa Maronita, dedicado a los estudios teológicos y a la pastoral entre los jóvenes, y eminente por su espíritu de oración y penitencia. († 1858)
En Aquisgrán, en Alemania, beata Francisca Schervier, virgen, que fue solícita en el cuidado de los indigentes, enfermos y afligidos en la ciudad, y fundó la Congregación de Hermanas de los Pobres de San Francisco, para subvenir a las necesidades de los menesterosos. († 1876)
En Barcelona, en España, beato Protasio (Antonio) Cubells Minguell, religioso de la Orden de San Juan de Dios y mártir, que, cuando arreciaba la persecución contra la Iglesia, fue muerto por odio a la fe. († 1936)

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