Beata Cecilia, virgen
fecha: 4 de agosto
fecha en el calendario anterior: 9 de junio
n.: c. 1204 - †: 1290 - país: Italia
otras formas del nombre: Cecilia Romana
canonización: Conf. Culto: León XIII 24 dic 1891
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
fecha en el calendario anterior: 9 de junio
n.: c. 1204 - †: 1290 - país: Italia
otras formas del nombre: Cecilia Romana
canonización: Conf. Culto: León XIII 24 dic 1891
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En Bolonia, en la Emilia, beata Cecilia,
virgen, que recibió el hábito de religiosa de manos de santo Domingo, de cuya
vida y de cuyo espíritu fue testimonio fidelísima.
La presente hagiografía, tomada del
Butler-Guinea, 9 de junio, se refiere a la beata Diana de Andaló, celebrada el
10 de junio, a la beata Cecilia de Bolonia, cuya memoria es el 4 de agosto, y
por referencia a la beata Amata de Bolonia, sin inscripción en el Martirologio
Romano, pero autorizado el culto para la Orden de Predicadores junto con las
otras dos.

Cuando santo Domingo buscó
un campo más amplio para las actividades de su orden en Italia, eligió de
manera muy especial la región de Bolonia, porque preveía que su famosa
Universidad habría de proveerle con la clase de reclutas que necesitaba. No
tuvo dificultades en hallar un lugar para establecer su priorato, pero al mismo
tiempo se encontró con la furiosa oposición de la familia d'Andalo, propietaria
del terreno elegido. A fin de cuentas, los d'Andalo cedieron, debido a las
súplicas insistentes de Diana, la hija única de la familia, una piadosa chica
que, desde el arribo de los frailes, había escuchado sus prédicas con profunda
emoción. El propio santo Domingo recibió en privado, casi en secreto, los votos
de Diana para conservar su virginidad, junto con un compromiso para ingresar a
la vida de religión, tan pronto como le fuese posible.
Durante algún tiempo, Diana siguió
viviendo en su casa; pero a escondidas de sus padres, se levantaba antes del
alba para rezar sus devociones y practicar sus penitencias. Por aquel entonces,
Diana pensaba que no habría mayores dificultades para convencer a su familia a
que fundara un convento para monjas dominicas en el que ella pudiese ingresar;
pero en cuanto abordó al asunto con su padre, éste se negó terminantemente a
considerar aquella fundación y mucho menos a autorizar a su hija para que fuera
religiosa. Entonces, Diana decidió hacerse justicia por sí misma. Con el
pretexto de visitar a sus amistades, se fue a Roxana, se entrevistó con la
canonesa de las agustinas y tanto rogó y discutió, que acabó por convencerla a
que le impusiera el velo. Tan pronto como sus familiares se enteraron de lo que
había hecho, fueron a Roxana decididos a sacarla del convento por la fuerza, si
fuese necesario; y por cierto que debieron recurrir a la fuerza y utilizaron
métodos tan violentos, que, en la reyerta, le rompieron una costilla a la
infortunada Diana y, materialmente a rastras, la sacaron del convento.
Tras de devolverla a casa, la encerraron
con llave, pero no por eso iba a desistir la valiente muchacha; en cuanto se
restableció de los golpes recibidos, escapó de su encierro y regresó a Roxana.
Parece que, desde entonces, sus familiares no volvieron a hacer el intento de
disuadirla y, por el contrario, todos acabaron por responder con creces a los
deseos de la joven. El beato Jordán de
Sajonia se ganó la voluntad del señor d'Andalo y la de sus
hijos en forma tan completa, que entre todos fundaron un pequeño convento para
monjas dominicas. Ahí, en 1222, se instaló Diana con otras cuatro compañeras.
Como ninguna de ellas tenía experiencia en la vida de religión, se llamó a
cuatro monjas del convento de San Sixto de Roma para que las instruyesen. Dos
de estas monjas, Cecilia y Amata, quedaron desde entonces íntimamente asociadas
con Diana; las dos fueron sepultadas en la tumba de Diana, y las tres fueron
beatificadas al mismo tiempo, en 1891. De Amata no se sabe nada, y de hecho,
aunque autorizado su culto para la Orden de Predicadores, no está inscripta en
el Martirologio Romano; pero sí de Cecilia, que era descendiente de la noble
familia romana de los Cesarini y, en todos sentidos, una mujer notable.
Cuando Cecilia era una muchacha de
diecisiete años y se encontraba en el convento de Trastevere, antes de
trasladarse a San Sixto, se distinguió por haber sido una de las primeras
religiosas que respondió a los esfuerzos de santo Domingo para reformar las
órdenes y fue ella quien convenció a la abadesa y a las otras hermanas para que
se sometieran a la regla del santo. Como fue Cecilia la primera mujer que
recibió el hábito de las dominicas, era la indicada para gobernar el pequeño
convento de Santa Inés, en Bolonia, durante sus primeros tiempos de existencia.
El beato Jordán sentía especial afecto por aquella pequeña comunidad que él mismo
había fundado y, aparte de sus frecuentes visitas, mantuvo siempre una activa
correspondencia con Diana. A menudo, en sus cartas, decía que los rápidos
progresos de la orden podían atribuirse a las oraciones de las monjas de Santa
Inés. Asimismo, con frecuencia les recomendaba que no pusiesen demasiado a
prueba sus fuerzas con penitencias exageradas.
La Beata Diana murió el 10 de junio de
1236, cuando no tenía más de treinta y seis años. Cecilia la sobrevivió mucho
tiempo -murió el 4 de agosto de 1290-, y era ya anciana cuando dictó a una
escribiente sus recuerdos de santo Domingo. En ese escrito figura una
descripción muy gráfica del santo fundador.
Hay una biografía en latín de la beata
Diana, que se encontrará impresa en el volumen de H. M. Cormier, La b. Diane
d'Ándalo (1892). Las cartas del Beato Jordán fueron reeditadas en 1925 por B.
Altaner, en Die Briefe Jordans von Sachsen. N.ETF: en el Butler indicaba la
fecha de muerte de Diana como 9 de enero, pero la inscripción en el
Martirologio y la consulta con otros santorales hacen pensar que esa fecha no
se considera ya correcta, sino el 10 de junio.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
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como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=2716
can.: pre-congregación
país: Italia - †: 258
país: Italia - †: 258
En Roma, en la vía
Tiburtina, santos Justino y Crescencio, mártires.
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