sábado, 20 de agosto de 2016

San Filiberto, abad - Santos Leovigildo y Cristóbal, monjes y mártires (20 de agosto)

San Filiberto, abad

fecha: 20 de agosto
n.: c. 608 - †: c. 684 - país: Francia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

En el monasterio de Noirmoutier, en la isla de Hero, en la costa de Aquitania, san Filiberto, abad, que, educado en la corte del rey Dagoberto, todavía adolescente se hizo monje, y fundó y dirigió primeramente el cenobio de Jumièges y después aquel de Hero.
refieren a este santo: San AicardoSan Audeno de Rouen

Filiberto nació en Gascuña hacia el año 608. Su padre, Filibaldo, después de recibir las órdenes sagradas, fue elegido obispo de Aire. Filiberto pasó con él los primeros años y luego fue enviado a la corte de Dagoberto I. El ejemplo y los consejos de san Ouén, canciller del rey, produjeron tal efecto en el joven, que a los veinte años tomó el hábito en la abadía de Rebais, fundada por el canciller. Sucedió a san Aile en el gobierno de la abadía; pero, como fuese aún inexperto en el gobierno, la rebelión de algunos monjes refractarios le obligó a abandonar el cargo. Tras haber visitado numerosos monasterios para familiarizarse con las distintas observancias, se retiró a Neustria, donde Clodoveo II le regaló un terreno en el bosque de Jumiéges. Ahí fundó Filiberto un monasterio, el año 654. La comunidad de Jumiéges creció rápidamente. El santo fundó también un convento de monjas en Pavilly. Filiberto se trasladó a la corte para arreglar algunos negocios y, una vez ahí tuvo el valor de echar en cara sus injusticias al mayordomo de palacio, Ebroín. Enfurecido por ello, Ebroín le calumnió ante san Ouén. Como consecuencia, San Filiberto estuvo prisionero algún tiempo en Rouen y hubo de abandonar Jumiéges. Cuando recobró la libertad, se retiró a Poitiers. Más tarde, se transladó a la islita de Herio, en la costa del Poitou, donde fundó el monasterio que después se llamó de Noirmoutier. También fundó cerca de Poitiers el monasterio de Quincay, cuyo gobierno confió a san Acardo. Más tarde, nombró a este santo abad de Jumiéges. San Filiberto pobló los nuevos monasterios con monjes de Jumiéges. El obispo de Poitiers, Ansoaldo, fundó un monasterio en Luçon y lo puso bajo la supervisión de san Filiberto. Un dato digno de notarse es que el santo se preocupó por el bienestar espiritual y temporal de los vecinos de sus diversos monasterios.
En Mabillon y en Acta Sanctorum, agosto, vol. IV, hay una biografía antigua de San Filiberto. Pero la obra de mayor valor sobre el santo es la de R. Poupardin, «Monuments de l'histoire des abbayes de Saint-Philibert» (1905); en ella se encontrará un estudio sobre el autor de la biografía primitiva y sobre los diferentes textos, además de un catálogo de los milagros del santo y muchos otros documentos suplementarios.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012

Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=2958




Santos Leovigildo y Cristóbal, monjes y mártires

fecha: 20 de agosto
†: 852 - país: España
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

En Córdoba, en la región hispánica de Andalucía, santos mártires Leovigildo y Cristóbal, monjes, los cuales, durante la persecución llevada a cabo por los musulmanes, profesaron espontáneamente la fe en Cristo ante el juez, y por esto fueron decapitados, obteniendo así la palma del martirio.
En el siglo IX, la mitad de la población de Córdoba, ciudad de Andalucía, en el sur de España, era musulmana, desde la época de la conquista de los árabes. Muchos católicos fueron martirizados por los infieles invasores en el año de 852, como aquellos dos monjes, Cristóbal y Leovigildo, que marcharon de buen grado por el camino del santo heroísmo. Cristóbal era originario de Córdoba, pariente y discípulo de san Eulogio, el historiador de sus hechos. Era de sangre árabe, pero criado en la fe cristiana con tanto fervor que, cuando tuvo edad suficiente, ingresó al monasterio de San Martín, cerca de Córdoba, en la montaña llamada la Rojaná. Este santo religioso, animado al martirio por las ejecuciones precedentes, fue a la ciudad a enfrentarse con el juez y confesó en voz alta su fe, por lo que fue inmediatamente encarcelado. Leovigildo de Granada, monje del monasterio de San Justo y San Pastor, cerca de Córdoba, llegó también a proclamar su cristianismo ante el juez. Fue igualmente arrojado a la prisión, luego de soportar palizas y malos tratos. Los dos prisioneros se reconfortaban mutuamente. Cristóbal pedía a Leovigildo, porque era el mayor, recibir primero los honores del martirio. Sus cuerpos debían de ser quemados, pero los cristianos los robaron antes de que se consumieran y sepultaron los restos en la basílica de San Zoilo. Usuardo los incluye el 20 de agosto en su martirologio. El Martirologio Romano precisa que fueron decapitados: este detalle se introdujo en 1578, pero no figura en las crónicas de Eulogio.
Eulogio, Memoriale sanctorum, II, XI. Acta Sanctorum, 20 de agosto, vol. IV, pp. 97-100. Florez, España Sagrada, vol. X (1753), pp. 395-396. F. J. Simonet, Historia de los Mozárabes de España; p. 433.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=2959

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