sábado, 20 de agosto de 2016

San Bernardo Tolomei, abad y fundador - Santa María de Mattias, virgen y fundadora (20 de agosto)

San Bernardo Tolomei, abad y fundador

fecha: 20 de agosto
fecha en el calendario anterior: 21 de agosto
n.: 1272 - †: 1348 - país: Italia
canonización: 
Conf. Culto: Inocencio X 24 nov 1644 - C: Benedicto XVI 26 abr 2009
hagiografía: Vaticano

En Siena, de la Toscana, muerte de san Bernardo Tolomei, abad y fundador de la Congregación Olivetana según la Regla de san Benito, que se aplicó con empeño a la observancia de la disciplina monástica y, durante una epidemia de peste que asolaba Italia, murió junto a los monjes de Siena, que habían sido contagiados.
Nació en Siena el 10 de mayo de 1272. En el bautismo recibió el nombre de Giovanni. Fue educado en el colegio de Santo Domingo de Camporeggio, en Siena, por los frailes predicadores (dominicos). Estudió derecho en su ciudad de origen, donde también formó parte de la Cofradía de los Disciplinados de Santa María de la Noche, que asistían a los enfermos en el hospital del lugar. Una ceguera progresiva, casi total, le obligó a renunciar a una carrera pública.
En una época de luchas entre facciones ciudadanas, para realizar su ideal cristiano y ascético, en el año 1313, casi a los cuarenta años, se retiró, junto con otros dos nobles de Siena, a la soledad, en Accona, a cerca de 30 km de la ciudad. Allí, llevó una vida eremítica en grutas. Tomó el nombre de Bernardo, por veneración al santo abad cisterciense. La vida penitente de estos laicos eremitas se caracterizaba por la oración, la lectio divina, el trabajo manual y el silencio. Poco a poco se les fueron uniendo otros compañeros de Siena, Florencia y las regiones vecinas.
Para consolidar la posición jurídica del nuevo grupo, Bernardo acudió al obispo de Arezzo, en cuya jurisdicción se encontraba Accona, y el 26 de marzo de 1319 obtuvo un decreto de erección para el futuro monasterio de Santa María de Monte Oliveto, que debía ponerse "sub regula sancti Benedicti", con algunos privilegios y exenciones. El obispo, a través de un legado, recibió su profesión monástica. Al elegir la Regla de san Benito, Bernardo tuvo que mitigar el rigor eremítico primitivo adoptando el cenobitismo benedictino. Por el deseo de honrar a la Virgen, los fundadores vistieron un hábito blanco.
Así, el 1 de abril de 1319 nació el monasterio de santa María de Monte Oliveto Maggiore, con la bendición y colocación de la primera piedra de la iglesia. Desde entonces, el desierto de Accona cambió su nombre por el de "Monte Oliveto" en recuerdo del Monte de los Olivos, a donde el Señor Jesús solía retirarse con sus discípulos y donde oró antes de su pasión.
El 1 de septiembre de 1319, en el momento de la elección de abad —cargo que por decisión del capítulo general debía durar un año solamente—, Bernardo no quiso aceptar, aduciendo su creciente ceguera, y fue elegido Patrizio Patrizi. Sin embargo, después de un segundo abad, Simone di Tura, Bernardo no logró oponerse al deseo de sus monjes y el 1 de septiembre de 1322 fue elegido abad del monasterio que él mismo había fundado, cargo que ocupó hasta su muerte, pues era tal su prestigio y santidad que los monjes lo volvieron a elegir durante veintiséis años consecutivos.
Con el paso del tiempo el cenobio de Santa María de Monte Oliveto se fue convirtiendo en el centro de una congregación monástica. El número cada vez mayor de personas que acudían desde varias ciudades al nuevo monasterio permitió a Bernardo acoger las peticiones de obispos que querían que sus monjes se establecieran también en sus ciudades y aldeas. Por eso, pudo fundar otros diez monasterios, íntimamente unidos a la abadía principal, todos con el mismo nombre; la congregación era dirigida por un solo abad, mientras que los monasterios estaban sólo bajo la autoridad de un prior. El 21 de enero de 1344, desde Aviñón, el Papa Clemente vi aprobó la congregación, ya formada entonces por esos diez monasterios.
Bernardo dejó a sus monjes un ejemplo de vida santa, de práctica de las virtudes en grado heroico y de una vida entregada al servicio de los demás y a la contemplación. Durante la gran peste del año 1348, el santo abad abandonó la soledad de Monte Oliveto para acudir al monasterio de San Benito en Porta Tufi, en Siena. Allí, a los 76 años, asistiendo a sus conciudadanos y a sus monjes afectados por la infección fuertemente contagiosa, murió víctima él mismo de la peste, junto con 82 monjes, en una fecha que la tradición fijó el 20 de agosto de 1348. Fue canonizado por SS Benedicto XVI el 26 de abril de 2009.
fuente: Vaticano
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012

Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=2960






Santa María de Mattias, virgen y fundadora

fecha: 20 de agosto
n.: 1805 - †: 1866 - país: Italia
canonización: 
B: Pío XII 1 oct 1950 - C: Juan Pablo II 18 may 2003
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

En Roma, santa María de Mattias, virgen, fundadora de la Congregación de Adoratrices de la Sangre de Cristo.

Al fundar la Congregación de las Adoratrices de la Preciosa Sangre, dedicada a la educación de la juventud, María de Matías hizo frente a una de las mayores necesidades de su época. En efecto, como lo dijo Pío XI, aquel momento histórico «necesitaba una reforma general y los medios principales para lograrlo, eran el mejoramiento de la instrucción y la purificación de las costumbres».
María nació en 1805. Era la mayor de los cuatro hijos del abogado Juan de Matías y de su esposa, Octavia de Angelis. La familia vivía en Vallecorsa, entre Lazio y Campania. Cuando María acababa de cumplir diecisiete años, san Gaspar del Búfalo predicó una misión en la parroquia del lugar. La joven se sintió entonces llamada a trabajar por el prójimo. Poco después, conoció a Juan Merlini, discípulo de san Gaspar y sucesor suyo en el gobierno de la Congregación de los Misioneros de la Preciosa Sangre. Merlini fue desde entonces y hasta la muerte de María su director y consejero espiritual.
En 1834, a petición de su obispo, Mons. Lais, quien era también administrador de Anagni, María tomó a su cargo la dirección de una escuela en Acuto, ciudad de aquella región. Estaba decidida a fundar una congregación. Al año siguiente, se le reunió la primera compañera, Ana Farrotti. Ambas jóvenes determinaron que la nueva congregación se inspiraría en el espíritu de los misioneros de san Gaspar del Búfalo. Para entonces, María había extendido ya sus actividades a las jóvenes y a las mujeres casadas. Pronto pidieron la admisión otras seis aspirantes a la vida religiosa. Como santa Lucía Filippini, María poseía el don de la persuasión y lo empleó con gran éxito en la enseñanza del catecismo, de la historia sagrada y en la organización de diversas asociaciones femeninas. En 1837, empezó a predicar «retiros espirituales» a las mujeres casadas y la obra se hizo muy popular. Naturalmente no faltaron quienes arguyesen que las mujeres debían guardar silencio en la iglesia (ICor 14,34); pero Mons. Muccioli apoyó a María, tras haber investigado el asunto. Cuando las mujeres empezaron a concurrir a las celebraciones del mes de mayo en la escuela, el pároco se opuso, pero el deán dio la razón a María, con gran regocijo de las mujeres. Los testimonios en el proceso de beatificación prueban que la elocuencia de María era de buena ley, ya que amaba el recogimiento y el silencio y «no era parlanchina».
En 1840, la santa tomó a su cargo otra escuela en su pueblo natal de Vallecorsa, con la ayuda de los Misioneros de la Preciosa Sangre. A ésta siguieron otras fundaciones, en todas las cuales la actividad de las religiosas se extendía a las jóvenes y a las mujeres casadas. Entre 1847 y 1851, se fundaron dos nuevas casas en la Ciudad Eterna, bajo el patrocinio de la princesa Zena Volkonska; ahí se hicieron muy amigos de la santa dos prelados ingleses: Mons. Jorge Talbot y Mons. Eduardo Howard, quien fue más tarde cardenal. Se cuenta que María reprendió cierta vez a una religiosa inglesa que presumía incesantemente de las buenas maneras de la sociedad de Inglaterra, «El Calvario es nuestra escuela de buenas maneras». Naturalmente, la rápida expansión de la Congregación de las Adoratrices de la Preciosa Sangre no se efectuó sin dificultades y decepciones, que constituyeron rudas pruebas para la fundadora. Sus fuerzas y su salud empezaron a debilitarse por fin y la madre María de Matías murió en Roma, el 20 de agosto de 1866, a los sesenta y un años de edad. Su beatificación se llevó a cabo en 1950. Para entonces, su congregación contaba ya con más de 400 instituciones, entre las que se contaban escuelas de todas clases, así en Europa como en América. Fue canonizada por SS Juan Pablo II el 18 de mayo de 2003.
Don Merlini escribió la primera biografía de la santa. La biografía oficial, muy completa, escrita por la benedictina, señora Ma. Eugenia Pietromarchi, fue publicada en Roma en 1950.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=2962

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