Santos Sixto II, papa, y compañeros, mártires
fecha: 7 de agosto
†: 258 - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
†: 258 - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Santos Sixto II, papa, y compañeros,
mártires. El papa san Sixto, mientras celebraba los sagrados misterios y
enseñaba a los fieles los mandatos del Señor, por orden del emperador Valeriano
fue inesperadamente detenido por los soldados y decapitado de inmediato, el día
seis de agosto; con él sufrieron al mismo tiempo el martirio cuatro diáconos,
que fueron enterrados juntamente con el pontífice en Roma, en el cementerio de
Calixto, en la vía Apia. En este mismo día, los santos Agapito y Felicísimo,
diáconos suyos, murieron también en el cementerio de Pretextato, donde fueron
sepultados.
patronazgo: protector de las mujeres
embarazadas; para pedir abundancia de grano y uva, y contra los dolores de
cuello y espàlda.
refieren a este santo: San Dionisio, San Lorenzo
oración:
Dios todopoderoso, tú que has concedido
al papa san Sixto y a sus compañeros, mártires, la gracia de morir por tu
palabra y por el testimonio de Jesús, concédenos que el Espíritu Santo nos haga
dóciles en la fe y fuertes para confesarla ante los hombres. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y
es Dios por los siglos de los siglos. Amén (oración litúrgica).

San Sixto sucedió a san Esteban I en
el pontificado, el año 257. Como la disputa sobre la validez del bautismo
conferido por los herejes había quedado pendiente, san Dionisio de Alejandría
consultó a san Sixto II en tres cartas y le aconsejó que contemporizase un poco
con los obispos africanos y asiáticos en la controversia bautismal. En efecto,
San Sixto II se mostró conciliador en ese punto y se contentó simplemente con
poner en claro la verdadera doctrina; sus sucesores prosiguieron la misma
política, hasta que el Concilio, mencionado por san Agustín, condenó
definitivamente el error de que el bautismo conferido por los herejes era
inválido. Poncio, el biógrafo de san Cipriano, califica a san Sixto II de
«sacerdote bueno y pacífico».
El emperador Valeriano publicó su primer
decreto contra los cristianos el año 257. La persecución produjo una gran
cantidad de mártires y se recrudeció todavía más al año siguiente. Dos meses
después del edicto de Valeriano, san Cipriano escribía
a los otros obispos de África: «Valeriano ha enviado al Senado una orden que
manda condenar a muerte a los obispos, sacerdotes y diáconos .. . Sabed que
Sixto padeció el martirio en un cementerio, el día 6 de agosto, acompañado de
cuatro diáconos. En Roma, la persecución es muy aguda. Las personas que
comparecen ante los representantes del emperador no escapan del martirio ni de
la confiscación de todos sus bienes. Os ruego que comuniquéis estas noticias a
mis colegas, para que nuestros hermanos se preparen a la gran prueba, para que pensemos
más en la inmortalidad que en la muerte y para que en nuestros corazones reine
el gozo y no el temor, pues bien sabemos que los que confiesan a Cristo no
mueren, sino que van a recibir la corona». El martirio de san Sixto se llevó a
cabo en un cementerio, porque durante las persecuciones, los cristianos se
reunían en las catacumbas para celebrar los divinos misterios, a pesar de que
Valeriano había prohibido tales reuniones. Así, nada tiene de extraño que los
soldados hayan sorprendido allí al Sumo Pontífice, quien se hallaba predicando
a la asamblea, sentado en su cátedra. No sabemos si fue decapitado
inmediatamente, o si fue primero juzgado. Recibió sepultura en el cementerio de
San Calixto en la Vía Apia, frente al cementerio de Pretextato, en el que había
sido capturado. Un siglo más tarde, el papa san Dámaso redactó una inscripción
para su tumba. San Sixto fue uno de los papas más venerados después de san
Pedro, y su nombre aparece en el canon de la misa. Cuatro diáconos fueron
hechos prisioneros al mismo tiempo que san Sixto y murieron con él: san Genaro,
san Vicente, san Magno y san Esteban. Probablemente san Felicísimo y san
Agapito sufrieron el martirio el mismo día y fueron sepultados en el cementerio
de Pretextato. Como lo había predicho san Sixto, el otro diácono de la Ciudad
Eterna, san Lorenzo,
fue martirizado cuatro días más tarde.
Los documentos que afirman que San Sixto
fue martizado el 6 de agosto y sepultado en la catacumba de Calixto son muy
antiguos y fehacientes. Delehaye, en Comentario sobre el Martirologium
Hieronymianum (pp. 420-421), resume dichos documentos. Una lectura equivocada
de la inscripción de san Dámaso llevó a Prudencio a la conclusión de que san
Sixto había sido crucificado; pero en realidad murió por la espada. Por otra
parte, el Liber Pontificalis se equivoca al afirmar que san Felicísimo, san
Agapito y los «cuatro diáconos» fueron sepultados en el cementerio de
Pretextato; cf. las notas de Duchesne (vol. 1, pp. 155 - 156), y Pio Franchi de
Cavalieri en Studi e Testi, vol. VI, pp. 147-148.
Cuadro: Fra Angelico, Sixto II entrega a Lorenzo los tesoros de la Iglesia, fresco de 1447 - 49, en la capilla Nicolina, Vaticano.
Cuadro: Fra Angelico, Sixto II entrega a Lorenzo los tesoros de la Iglesia, fresco de 1447 - 49, en la capilla Nicolina, Vaticano.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
accedida 2961 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=2744
San Cayetano de Thiene, presbítero y fundador
fecha: 7 de agosto
n.: 1480 - †: 1547 - país: Italia
canonización: B: Urbano VIII 8 oct 1629 - C: Clemente X 12 abr 1671
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
n.: 1480 - †: 1547 - país: Italia
canonización: B: Urbano VIII 8 oct 1629 - C: Clemente X 12 abr 1671
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
San Cayetano de Thiene, presbítero, que
en Nápoles, en la región de Campania, se entregó a pías obras de caridad,
especialmente en favor de los enfermos incurables, promovió asociaciones para
la formación religiosa de los laicos e instituyó los Clérigos Regulares para la
renovación de la Iglesia, recomendando a sus discípulos el deber de observar la
primitiva forma de vida apostólica.
patronazgo: protector del trabajo
refieren a este santo: Beato Juan
Marinoni
oración:
Señor, Dios nuestro, que concediste a
san Cayetano imitar el modo de vivir de los apóstoles, concédenos, por su
intercesión y ejemplo, poner en ti nuestra confianza y buscar siempre el reino
de los cielos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén
(oración litúrgica).

San Cayetano era hijo del conde Gaspar de
Thiene y de María di Porto, quien pertenecía a una noble familia de Vicenza.
Dos años después del nacimiento de Cayetano, en 1482, su padre murió luchando
con el ejército veneciano contra el rey Fernando de Nápoles. Cayetano y sus dos
hermanos quedaron al cuidado de su madre. El admirable ejemplo que la piadosa
viuda dio a sus hijos, produjo espléndidos frutos, particularmente en Cayetano,
a quien su extraordinaria bondad hacía muy popular. El santo estudió cuatro
años en la Universidad de Padua. Los prolongados ejercicios de devoción que
practicaba, no constituyeron un obstáculo para sus estudios, sino que, por el
contrario, santificaron y purificaron su inteligencia y le ayudaron a penetrar
más a fondo la verdad. Cayetano se distinguió sobre todo en la teología y, en
1504, se doctoró en derecho civil y canónico. Después retornó a Vicenza, donde
fue nombrado senador. Decidido a proseguir los estudios sacerdotales, recibió
la tonsura. En 1506, se trasladó a Roma, no en busca de cargos y honores en la
corte, sino persuadido de que Dios le llamaba a dicha ciudad a realizar una
gran obra. Poco después de su llegada a la Ciudad Eterna, Julio II le nombró
protonotario y le concedió un beneficio eclesiástico. A la muerte del
Pontífice, ocurrida en 1513, Cayetano se rehusó a continuar en su oficio y se
preparó durante tres años a recibir el sacerdocio. Fue ordenado en 1516, a los
treinta y tres años, y en 1518 volvió a Vicenza.
En Roma había fundado una cofradía del
«Amor Divino». Se trataba de una asociación de celosos clérigos que se
dedicaban con toda el alma a promover la gloria de Dios y su propia
santificación. En Vicenza Cayetano ingresó en el oratorio de san Jerónimo,
que tenía los mismos fines que la cofradía del Amor Divino, pero incluía
también a los laicos menos favorecidos por la fortuna. Ello molestó mucho a los
amigos de Cayetano, quienes consideraban esa compañía como indigna de su
alcurnia, pero él no cedió y su celo produjo extraordinarios frutos. Cayetano
buscaba y servía personalmente a los pobres y enfermos de la ciudad y atendía a
los pacientes más repugnantes del hospital de incurables, al que favoreció
mucho en el orden material. Pero, sobre todo, se preocupaba por el bien
espiritual de los miembros de su congregación, a los que solía repetir: «En el
oratorio rendimos a Dios el homenaje de la adoración, en el hospital le
encontramos personalmente». Cayetano fundó otro oratorio en Verona. Después,
siguiendo el consejo de su confesor, Juan Bautista de Crema, un dominico de
gran prudencia y santidad, se trasladó en 1520 a Venecia, donde alojó en el
hospital de la ciudad y prosiguió la misma forma de vida. Tantos regalos hizo a
dicho hospital, que se le consideraba como su fundador prinpal. El santo pasó
tres años en Venecia, donde introdujo la bendición con el Santísimo Sacramento y
promovió mucho la comunión frecuente. Acerca de esto escribió: «No estaré
satisfecho sino hasta que vea a los cristianos acercarse al Banquete Celestial
con sencillez de niños hambrientos y gozosos y no llenos de miedo y falsa
vergüenza».
La cristiandad atravesaba por entonces un
período de crisis. La corrupción que reinaba había debilitado a la Iglesia
desde antes de la aparición del protestantismo y había ofrecido un pretexto
aparente a la Reforma. Por otra parte, el clero, tanto el regular como el secular,
en vez de oponerse a la decadencia de la religión y a la perversión de las
costumbres, se había dejado hundir en la indiferencia y la disipación. La
Iglesia estaba enferma «en la cabeza y en los miembros». Angustiado ante tal
espectáculo, san Cayetano fue a Roma en 1523 hablar sobre ello con los miembros
de la cofradía del Amor Divino. Todos estuvieron de acuerdo en que era
necesario, primero, reavivar en el clero el celo que había animado a los
Apóstoles. A fin de conseguir que el clero cayese en la cuenta de sus
obligaciones, decidieron fundar una orden de Clérigos Regulares que tomasen
como modelo la vida de los Apóstoles. Los primeros compañeros de san Cayetano
fueron Juan Pedro Caraffa, que era entonces obispo de Teato y fue más tarde
Papa con el nombre de Pablo IV; Pablo Consiglieri, miembro de la familia
Ghislieri; y un caballero de Milán, llamado Bonifacio da Colle. Clemente VII
aprobó la fundación, y Caraffa fue elegido superior general. Los miembros de la
nueva orden tomaron el nombre de teatinos, derivado de la diócesis de Teato. El
14 de septiembre de 1524, los cuatro primeros miembros cambiaron sus vestiduras
prelaciales por el hábito religioso e hicieron los votos en San Pedro, en
presencia de un delegado pontificio. Los principales fines de la orden eran la
predicación de la sana doctrina al pueblo, el cuidado de los enfermos, la
restauración del uso frecuente de los sacramentos y la renovación del clero. La
vida común era de regla, y la insistencia en el voto de pobreza una
característica de la nueva orden.
Los teatinos no obtuvieron un éxito
inmediato y, en 1527, cuando la orden no contaba más que con una docena de
miembros, un incidente estuvo a punto de acabar con ella: el ejército de Carlos
V saqueó la Ciudad Eterna; la casa de los teatinos fue destruida y éstos
escaparon a Venecia. En 1530, terminó el período de superiorato de Caraffa, y
san Cayetano fue elegido para sucederle. Después de aceptar el cargo con gran
renuencia, se dedicó a trabajar enérgicamente por la reforma del clero y puso
particularmente a prueba su caridad, durante una epidemia que se desató en
Venecia a causa de la llegada de unas naves de levante.
Tres años después, Caraffa fue elegido
superior general por segunda vez y envió a san Cayetano a Verona, donde tanto
el clero como los fieles se oponían a la reforma de costumbres que el obispo de
dicha ciudad trataba de introducir. Poco después, san Cayetano pasó a Nápoles a
fundar una casa de su orden. El conde de Oppido le regaló una casa muy amplia y
trató de darle unos terrenos, pero el santo se rehusó a aceptarlos. En vano
alegó el conde que los napolitanos no eran tan ricos y generosos como los
venecianos, san Cayetano se limitó a responder: «Tal vez tengáis razón, pero
Dios es el mismo en ambas ciudades». El ejemplo, la predicación y el trabajo
apostólico del santo, produjeron una notable mejoría en la ciudad. Hemos de
mencionar en particular el éxito con que se opuso a tres apóstatas, un laico,
un agustino y un franciscano, que predicaban respectivamente el socinianismo,
el calvinismo y el luteranismo. En los últimos años de su vida, san Cayetano
fundó con el beato Juan
Marinoni los «Montes de Piedad», que fueron aprobados poco
antes del Concilio de Letrán. Muy fatigado por la intensa actividad que debió
desplegar para apaciguar la guerra civil en Nápoles y desalentado por la
suspensión del Concilio de Trento, del que tanto había esperado para el bien de
la Iglesia, san Cayetano tuvo que guardar cama en el verano de 1547. Los
médicos le aconsejaron que pusiese un colchón sobre su lecho de tablas, pero él
respondió: «Mi Salvador murió en la cruz; dejadme, pues, morir también sobre un
madero». Una semana después, el domingo 7 de agosto, exhaló el último suspiro.
La comisión encargada de examinar los numerosos milagros del santo los aprobó
después de un riguroso escrutinio. La canonización tuvo lugar en 1671. San
Cayetano fue una de las figuras más destacadas entre los reformadores que
precedieron al Concilio Tridentino. Y la fundación de los clérigos regulares,
es decir, sacerdotes que vivían en comunidad y se obligaban con los votos
religiosos, pero se dedicaban al ejercicio de los ministerios pastorales,
desempeñó un papel muy importante en la reforma católica. En la actualidad, los
clérigos regulares prosiguen su tarea en pequeños grupos, si exceptuamos el
numerosísimo cuerpo de los jesuitas.
Ninguno de los compañeros de san Cayetano
escribió su biografía. La de A. Caracciolo, que puede verse en Acta Sanctorum
(agosto, vol. V) fue escrita unos sesenta años después de la muerte del santo.
Probablemente la estrecha amistad de san Cayetano con Caraffa (quien ascendió
al trono pontificio ocho días después de la muerte del santo y cuyo pontificado
fue sumamente impopular) hacía difícil escribir en aquella época sobre los
teatinos. Pero en la era moderna, varios historiadores de la talla de Pastor,
G. M. Monti y O. Premoli, han hecho luz sobre muchos puntos que habían
permanecido en la oscuridad. Aunque se trata de una obra muy breve, el S.
Gaetano Thiene de O. Premoli (1910) constituye tal vez el mejor retrato del
santo.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
accedida 2292 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=2745
No hay comentarios:
Publicar un comentario