domingo, 4 de junio de 2023

VOTAR, MANDAR Y PACTAR - Domingo de la Santísima Trinidad A (04.06.2023): Juan 3,16-18 (MI MANDAMIENTO ÚNICO: QUE OS AMÉIS UNOS A OTROS) y CINCO MINUTOS de AIRES BÍBLICOS (Semana 28ª (04.06.2023): Elogio del arameo)(

 

VOTAR, MANDAR Y PACTAR

Hace cuatro días mal contados hablaba o escribía de las 'elecciones' en esta página de presentación de los comentarios del Evangelio. Y también hablaba de ello hace  no mucho en ese comentario que ofrezco semana tras semana en la página titulada 'Cinco minutos de aires bíblicos'. Hemos llegado, paso a paso de la mano del tiempo que camina a su ritmo, al primer domingo del mes de junio. Y en esta tierra que me sostiene seguimos 'de hoz y coz' de elecciones. 

Nos va a durar lo suyo este asunto que nos trajo en jaque desde los primeros días del pasado mes de mayo. Y hasta hoy. Y se nos anuncia a bombo y platillo que el día 23 de julio las urnas nos estarán esperando con sus bocas abiertas para recibir nuestros votos. Entre unas cosas y otras, entre alcaldías, autonomías y nacionalidades nos atrevemos a votar, aunque siempre nos ronda una profunda sensación de 'poca utilidad'.

Y escribo entre comillas 'poca utilidad', porque la tan traída y llevada política nunca acaba de arreglarnos la realidad del día a día de nuestra vida con sus mil y una problemáticas. La política y sus políticos no acaban nunca de liberarnos de nuestros ahogos, dolores e inseguridades.

Me llama muy poderosamente la atención en este maremagnun de la política y de sus correspondientes elecciones un par de verbos, en apariencia, sencillamente normales: mandar y pactar.

En estos tiempos de elecciones nos compartimos, los unos a los otros, más o menos conscientemente, que deseamos mandar o que se nos mande así o asá. Tan sencillo como complicado. Y este proceso tan solidario como es el compartir algo tan básico como esto que acabo de expresar sólo puede realizarse mediante el diálogo, los acuerdos y, en definitiva, los llamados 'pactos de legislatura'. 

Así, pues, me quedo con esta trinidad 'verbal', por referencia a estas tres acciones: VOTAR, MANDAR, PACTAR.

Seguramente que se trata de 'una trinidad de tejas abajo', mundana o de aquí, por relacionarla con esa otra 'trinidad de tejas arriba', divina, celestial y del 'más allá'. ¿El 'mandar' le corresponde al padre? ¿El 'votar' le corresponde al hijo? ¿Y el 'pactar' es tarea de la madre? Sería una parábola posible, me digo.

Podríamos seguir con la parábola de la trinidad de trinidades y casi estaría por asegurar que las aguas de esta convivencia nuestra seguirían más revueltas que cristalinas. ¡Qué cosas tan curiosas nos traemos entre manos los humanos!

A continuación se encuentran los comentarios del domingo 4 de junio.

Carmelo Bueno Heras           

 

Domingo de la Santísima Trinidad A (04.06.2023): Juan 3,16-18. Así lo comento y comparto CONTIGO:

MI MANDAMIENTO ÚNICO: QUE OS AMÉIS UNOS A OTROS

Llegamos al penúltimo domingo antes de las celebraciones del llamado ‘Tiempo Ordinario’ en este Ciclo A de la Liturgia de la Iglesia católica vaticana. Este domingo, el primero del mes de junio día cuatro, está dedicado al padre, la madre y el hijo. Escrito todo en minúsculas o en mayúsculas, en cursiva o en negrita. Vendría a ser ¿‘la familia del cielo’?, me digo internamente. El último domingo de estas celebraciones estará dedicado al ‘Cuerpo y Sangre de Cristo’.

El texto bíblico que se nos leerá en la celebración de la Santísima Trinidad es Juan 3,16-18. Una trinidad de versículos que a todo lector les sonará a requeteconocidos:

“Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.

Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él.

El que cree en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado, por no haber creído en el Hijo único de Dios”.

Me estremece los adentros de mi humanidad el leer y escuchar esto, en particular: “pero el que no cree en el Hijo único de Dios ya está condenado ‘aquí’ y en ‘el más allá’ de la vida eterna”. ¿Éste es el amor del Dios en quien creía Jesús de Nazaret? Si esto es así, comprendo en toda su dimensión que la tarea de todo seguidor de ese tal Jesús y de su Dios sea misionar hasta conseguir la conversión de todos los seres humanos vivientes y conseguir entonces que sólo exista un Dios, el único, el verdadero, el católico, apostólico, romano y vaticano. Me sigo estremeciendo profundamente. Esto y así jamás podrá considerarse como el centro y culmen del dogma y de la práctica de una RELIGIÓN como la católica.

Una vez más sigo mi costumbre de tomar la Biblia entre mis manos y localizar (encontrar, como un geógrafo del libro, el lugar exacto) dicho texto para ubicarlo correctamente en su contexto narrativo, en primer lugar, y en el entorno del pensamiento del autor, hasta donde nos sea posible. Hecho esto, se constata inmediatamente que es preciso leerse y dejarse sorprender por todo el conjunto de Juan 3,1-21: el encuentro nocturno del Jesús de Nazaret del cuarto Evangelio con el hombre de autoridad del partido fariseo llamado Nicodemo. Curiosamente, este encuentro de ambos personajes sólo sabemos que llegó a producirse porque nos lo ha contado este Evangelista. Los tres sinópticos, Marcos, Mateo y Lucas lo desconocían o no lo consideraron con la importancia debida.

Y añado otro pormenor no menos significativo. A este judío fariseo Nicodemo lo volveremos a encontrar en Juan 7,37-53. Quien se lo lea una vez no lo olvidará jamás. Y, muy gratamente lo encontraremos, por tercera vez, en Juan 19,38-42 cuando el sepultamiento de Jesús. Estos datos del narrador Juan nunca se nos leerán a la Asamblea de la santa misa dominical porque el Evangelio de Juan no tiene lugar en un Ciclo D, como los demás Evangelios.

Este Nicodemo del Evangelista Juan es, sencillamente, un revolucionario teológico. Y es a él a quien se le dedican todas las afirmaciones del Jesús en Juan 3,16-18. Este Nicodemo, siendo una autoridad del judaísmo militante en el partido fariseo, se atreve a dialogar con aquel Jesús del cuarto Evangelio como lo hiciera también la mujer samaritana (Juan 4). Ambos dejaron a un lado del camino de su vida los dogmas de su RELIGIÓN para acoger el único EVANGELIO del laico de Galilea, según Juan 13,35: Amarse unos a otros. Carmelo Bueno Heras  

 

CINCO MINUTOS de AIRES BÍBLICOS

. Si se puede decir en un artículo de revista, ¿para qué escribir un libro de 200 páginas?

. Si se puede decir en una página, ¿para qué escribir un artículo de revista?

. Si se puede decir en un puñado de versos, ¿para qué escribir una página?

. Este ‘Cinco minutos de aires bíblicos’ es una semilla que confío a la sabiduría de tu saber leer, que es despertar; de tu saber interpretar, que es cuidar; de tu saber compartir, que es saborear. Siempre pretenderé que esta ‘semilla de los cinco minutos’ tenga la ‘denominación de origen’ de su autor.

Semana 28ª (04.06.2023): Elogio del arameo

 

Me estoy poniendo muy pesada con tanto elogio, pero pasar a la posteridad dejando una trilogía, es una tentación demasiado fuerte.

Lo del arameo viene de que, en vez del hebreo en que está escrita la Biblia, lo que hablaban los judíos más tardíamente era el arameo y en las sinagogas, después de leer los textos bíblicos en hebreo, un traductor (targumista le llamaban) lo volvía a leer en la lengua que entendían todos. Me parece una costumbre fantástica y de muy conveniente imitación en nuestra Iglesia y, si yo fuera obispo, crearía en mi diócesis escuelas de targumistas que se especializaran en traducir a un arameo que todo el mundo comprendiera, ese lenguaje que desde hace mucho tiempo ha dejado de significar algo para la mayoría de la gente. Ignoro por qué cierta terminología fijada en tiempos pretéritos, pero que ya no refleja experiencias reales, posee ese misterioso poder de seducción que nos hace seguir usándola en lugar de las palabras de cada día que conectan con lo que piensan, sienten, temen y esperan la mayoría de los hombres y mujeres a los que está dirigido el Evangelio.

A aquellos gestos de Jesús de bendecir y partir el pan y de partirse la vida por la gente, o de brindar con sus amigos y pasarse la copa para expresar su deseo de compartir la misma suerte, no les hacía falta traducción. Y sigue sin hacer falta que los compliquemos con palabras tan raras como intención, que hasta el ordenador la subraya y corrige sustituyéndola por ‘intención’.

Pensándolo bien, más eficaz que lo de los targumistas sería ponernos a la escuela de idiomas del Maestro y aprender de él aquel lenguaje y gestos suyos de humanidad honda y cálida que les llegaban a todos. Los que la gente sigue entendiendo hoy.

Dolores Aleixandre, en Vida Nueva del 21 de octubre de 2006, página 13.

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