viernes, 6 de noviembre de 2015

San Pablo de Constantinopla - San Melanio de Rennes - San Iltuto de Llanilltud 06112015

San Pablo de Constantinopla

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San Pablo de Constantinopla, obispo y mártir
Conmemoración de san Pablo, obispo de Constantinopla y mártir, a quien expulsaron muchas veces los arrianos por mantener la fe nicena y otras tantas volvió a su sede, pero, al fin, el emperador Constancio le relegó a Cucuso, pequeña población de Capadocia, donde, según la tradición, fue cruelmente estrangulado por insidias de los arrianos.
San Pablo era nativo de Tesalónica, pero desde su niñez fue secretario del obispo Alejandro, en Constantinopla. Era todavía muy joven cuando tenía el cargo de diácono en aquella iglesia, y el anciano jerarca, en su lecho de muerte (al parecer en el año 336), recomendó a Pablo como sucesor suyo. Los electores confirmaron la elección. En consecuencia, los más altos prelados ortodoxos consagraron obispo a san Pablo. Todo lo que prácticamente se sabe de él y de su vida es que su episcopado se vio sacudido por algunas tempestades causadas por los herejes arrianos, que habían apoyado la candidatura de un diácono de mayor edad llamado Macedonio. A instancia de los rebeldes, el emperador Constancio convocó a un concilio de obispos arrianos, quienes acabaron por deponer a Pablo. La sede vacante no fue ocupada por Macedonio, sino por el metropolitano Eusebio, de la vecina diócesis de Nicomedia. San Pablo se refugió en el Occidente y no pudo recuperar su sede hasta después de la muerte de su poderoso antagonista que, por otra parte, no tardó mucho en ocurrir.
El regreso del obispo Pablo a Constantinopla, fue recibido con regocijo popular. Los arrianos que aún se negaban a reconocerle, instalaron a un obispo rival en la persona del anciano Macedonio; muy pronto el conflicto estalló abiertamente, y las calles de la ciudad fueron el escenario de violentos tumultos. Constancio intentó restablecer el orden y ordenó a su general Hermógenes que expulsara a Pablo de Constantinopla. Pero el populacho, enfurecido ante la perspectiva de perder a su obispo, incendió la casa del general, lo atrapó cuando huía, lo asesinó y arrastró su cadáver por las calles. El ultraje hizo que el propio Constancio se presentase en la ciudad. Perdonó al pueblo, pero envió a san Pablo al exilio. Por otra parte, se negó a confirmar la elección de Macedonio, puesto que, lo mismo que la de su rival, había tenido lugar sin la sanción imperial.
Una vez más encontramos a san Pablo en Constantinopla en el año 344. Por entonces, Constancio accedió a restablecerlo en su puesto, por temor a incurrir en el descontento de su hermano Constante, quien se había aliado con el papa san Julio I para apoyar a Pablo. Pero al morir el emperador de Occidente, en 350, Constancio envió a Constantinopla al prefecto pretoriano Felipe, con instrucciones precisas para que expulsara a Pablo e instalase a Macedonio en su lugar. Para no correr una suerte tan trágica como la del general Hermógenes, el astuto Felipe recurrió a una estratagema. Invitó a san Pablo a encontrarse con él en los baños públicos de Zeuxippus y, mientras el pueblo, que sospechaba alguna mala jugada, se apiñaba frente al edificio, sacó a Pablo por una ventana posterior, sus hombres se apoderaron de él y lo embarcaron al instante. El infortunado obispo fue desterrado a Singara, en Mesopotamia; de ahí se le trasladó a la ciudad siria de Emesa y, por fin, a la de Cucusus, en Armenia (Cincuenta y cuatro años después, otro obispo de Constantinopla, san Juan Crisóstomo, fue exilado al mismo lugar). Ahí le dejaron encerrado en un siniestro calabozo durante seis días con sus noches, privado de alimento, y luego fue estrangulado. Éste, por lo menos, es el relato que hizo Filagrio, un funcionario que estaba de servicio en Cucusus por entonces.
La vida y los hechos de San Pablo I de Constantinopla, pertenecen a la historia eclesiástica en general. Sobre la vida privada de san Pablo como hombre y como pastor de almas, no sabemos casi nada, a pesar de que hay dos biografías griegas posteriores, impresas en Minge, PG. (ver Biblioteca Hagiográfica Griega, nn. 1472, 1473). Los bolandistas en Acta Sanctorum, junio, vol. II, reunieron todas las informaciones que pudieron encontrar en la antigua literatura cristiana. Su fiesta, que griegos, armenios, y ahora también la Iglesia latina, celebran el 6 de noviembre, está señalada para el 5 de octubre entre los coptos. Hay que señalar que el Hieronymianum conmemora a san Pablo y, de ahí pasó su nombre al «Félire» de Oengus.

fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI



San Melanio de Rennes

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San Melanio de Rennes, obispo
En Rennes, de la Bretaña Menor, san Melanio, obispo, que pasó al encuentro del Señor en el lugar llamado Placio, a la vera del río Vicenon, donde él mismo, con sus propias manos, había construido una iglesia y congregado a monjes para el servicio de Dios.
Melanio nació en Placet, de la región bretona de Brain. En razón de que había servido a Dios con gran fervor en un monasterio, fue obligado por el clero y el pueblo de Rennes a aceptar la consagración episcopal, en cuanto murió el obispo san Amando. Al ocupar su cargo desempeñó un papel muy importante en la redacción de los cánones del sínodo de Orléans el año 511. Junto con los obispos Licinio de Tours y Eustoquio de Angers, san Melanio escribió una carta en la que reprendía a dos sacerdotes bretones llamados Lovocato y Catierno, que vagabundeaban de un sitio a otro. En la carta, escrita por todos ellos para dar mayor autoridad a su intervención, advierten a los destinatarios contra dos tipos de abusos: ante todo reprueban a los sacerdotes extranjeros e itinerantes que, con un altar portátil, van celebrando misa de casa en casa; el segundo abuso criticado es el empleo de mujeres, que son además conhospitae (cohabitan con el clero), durante la celebración de la eucaristía, considerando esta práctica de la participación de las mujeres en el ministerio como algo que se remonta al influjo de alguna herejía griega. Ya en nuestra época, se ha cuestionado que esa práctica provenga del influjo griego, y se ha propuesto más bien que fuera una influencia de la religión celta.

Las virtudes más características del santo eran la humildad y el espíritu de oración. Su biógrafo afirma que realizó numerosos milagros. El rey Clodoveo, después de su conversión, llegó a tenerle en alta estima. San Melanio murió antes del año 549, en un monasterio que había fundado en Placet. Fue sepultado en Rennes, donde su fiesta se celebra todavía. Antiguamente, se celebraba también en Mullion de Cornwall, en donde había suplantado a san Moliano como patrón de la ciudad.

Acta Sanctorum, 6 de enero; Monumenta Germaniae Historica, Scríptores Merov, vol. III; Duchesne, Fastes Episcopaux, vol. II, pp. 340-341; sobre la hipótesis de la cuestión de las mujeres en el culto como resabio celta, N. Chadwick, «The Colonisation of Brittany from Celtic Britain» en Proceedings of the British Academy, 51 (1965) 235-299, en pág. 274; R. Gryson, Le ministere des femmes dans l'église ancienne (Gembloux 1972), 169. El presente artículo combina la noticia del Butler-Guinea, tomo IV, pág. 278, con la cuestión de la carta, en Di Berardino, Patrología, BAC, IV, pág. 376. La bibliografía también se ha compuesto combinando lo fundamental de los dos.

San Iltuto de Llanilltud

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San Iltuto, abad
En el monasterio de Llanilltud Fawr, en Cambria, que lleva su nombre, san Iltuto, abad, que fundó un cenobio, donde la fama de su santidad y eximia doctrina congregó gran número de discípulos.
Floreció en la última parte del siglo quinto e inicios del sexto, y recibió gran veneración en Gales, donde le fueron dedicadas muchas iglesias, sobre todo en Glamorganshire. Nacido en Armórica, sus padres eran Bicanys y Rieniguilida, hermana de Emyr Llydaw; era sobrino nieto de san Germán, obispo de Auxerre. De acuerdo con un relato, cruzó a Inglaterra y se unió a la corte del rey Arturo, y más tarde fue a Glamorgan, donde fue milagrosamente convertido por san Cadoc. Estos detalles, sin embargo, se basan en una vida tardía del santo (manuscrito Cottonian, Vesp. A XIV).
Se ha supuesto que fue ordenado por san Dubricio, obispo de Llandaff, y con la asistencia de Meirchon, un jefe de Glamorgan, construyó una iglesia y monasterio, que se convirtió en un centro de estudios, una de las tres grandes escuelas monásticas de la diócesis de Llandaff. Entre los alumnos que se reunieron allí estuvieron los santos0 GildasSansón, yMaglorio, cuyas vidas, escritas hacia el 600 («Acta SS. Ordinis S. Benedicti», Venecia, 1733), constituyen la primera fuente de información sobre san Illtudo.
De acuerdo con ellas, su escuela estaba situada en una pequeña isla desierta, que, por su intercesión, se reunió milagrosamente con el continente, y fue conocida como Llantillyd Fawr, la forma galesa de Llantwit Major, Glamorganshire. La historia del milagro pudo haber sido inspirada por el hecho de que el santo era experto en la agricultura, y se supone que introdujo en Gales mejores métodos de labranza, que han ayudado a ganar terreno al mar. El legendario lugar de su sepultura se encuentra cerca de la capilla dedicada a él en Brecknockshire, y se llama Bedd Gwyl Illtyd, o «tumba de la víspera de san Illtudo», por la antigua costumbre de mantener allí una vigilia en la víspera de su fiesta, que se celebraba el 7 de febrero. Todavía puede verse en Llantwit Major una cruz, probablemente del siglo IX, con la inscripción: «Samson posuit hanc crucem pro anima eius Ilitet Samson regis Samuel Erisar».





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