martes, 20 de noviembre de 2018

EL ENCUENTRO CON JESÚS NOS HACE ''VER'' (P. Antonio Oliver Montserrat) Vin Cens

EL ENCUENTRO CON JESÚS NOS HACE ''VER''
El ciego se da cuenta de que es ciego -cosa que a lo mejor no nos sucede a nosotros- y se pone delante de Jesús, pronunciando una verdadera oración: "Señor, si quieres puedes curarme". Y Jesús, que vio su fe, sus manos tendidas, que esta vez son las cuencas vacías de sus ojos las que mendigan, le pregunta: ''¿Qué quieres que haga? -Señor, que vea. ¿Tienes fe? Pues tu fe te cura".
Según San Agustín, el ciego no necesitaba curación, porque ya al pedírselo a Jesús se había producido el milagro: había visto lo que tenía que ver, que era ciego. Jesús había hecho el milagro de que el ciego viera que no veía. ¿Y cómo estrenó los ojos cuando se le abrieron? Viéndose ante Jesús. Entonces vio de verdad, lo vio todo, más allá ya no se puede ver, porque Jesús es el centro de la historia. Aquel que se sitúa ante Jesús y de pronto dice: -¡Ahora veo que veía mal!, ese se ha hecho cristiano. Y este encuentro se puede producir hoy y dirás: ¡Ahora veo!, y dentro de diez años, podrás volver a decir: ¡Andá, si todavía veía mal!, y lo mismo dentro de quince. Sí, lo seguirás diciendo y procura no escuchar a la gente que no ha dejado de ver bien desde hace 50 años, porque ese no ve nada.
Cuando ves mal puedes escuchar la Palabra del evangelio que dice: "Bienaventurados los misericordiosos porque ellos encontrarán misericordia", o "Bienaventurados los pobres porque de ellos es el Reino de los Cielos", y te quedas como estabas: -¡Pues vaya palabra...! Por eso he dicho que, aunque desaparecieran de los evangelios las palabras que Jesús pronunció, bastaría con mirar la vida de Jesús, porque todo el mensaje quedaría intacto.
Nadie se acerca a la persona de Jesús sin volver iluminado, como le sucedió a San Pablo, al ciego Bartimeo o al anciano Simeón. Es muy bonito, pero también muy peligroso, porque si quien se acerca es una persona de bien descubre su propia sinceridad, pero si quien se acerca es un terrorista pondría al descubierto todo su horror. Por eso hay mucho cristiano que vive a gusto con su religión cristiana, pero no le interesa para nada la persona de Jesús, porque estando cerca te quemas, es demasiado exigente su vida. Su forma de ser, que es Palabra de Dios, hace de toda tu vida un caminar hacia el centro, al cogollo de tu propio ser, abandonando periferias.

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