jueves, 18 de febrero de 2016

¿Hay progreso sin memoria? (Virtudes y Valores)

¿Hay progreso sin memoria?
La idea de progreso encierra dimensiones positivas y otras problemáticas


Por: Fernando Pascual | Fuente: Analisis y Actualidad 



La idea de progreso encierra dimensiones positivas y otras problemáticas. Sin detenernos en un análisis pormenorizado sobre tales dimensiones, hay una pregunta que merece ser respondida: ¿hay progreso sin memoria?
 
Si se entiende progreso como un avance, como una mejora, como un camino dirigido hacia la justicia y el respeto de cada ser humano, entonces no podemos dejar la memoria. Porque el pasado encierra un cúmulo enorme de experiencias que indican errores y aciertos que pueden guiarnos en nuestras decisiones presentes.
 
Es cierto que el tiempo fluye y que no es posible cristalizar el presente. Cada ser humano cambia, como cambian las sociedades y los Estados. Pero también es cierto que los cambios que surgen desde decisiones prudentes llevan a mejoras, y no hay decisiones prudentes sin una buena dosis de memoria.
 
Recordar significa tener presentes experiencias, descubrimientos, sabidurías, verdades, que superan la caducidad de las modas y que defienden principios que valen siempre. Recordar ayuda a mantener en vida y proteger bienes del pasado que no pueden quedar postergados en el futuro.
 
De un modo particular, los cristianos recordamos (hacemos memoria) de la experiencia más profunda que pueda haber hecho la humanidad: reconocer presente en la historia la acción de Dios, que en la Segunda Persona de la Trinidad, el Hijo, se encarnó, vivió, predicó, murió y resucitó para salvarnos.
 
Si dejamos de lado la memoria fecunda de tantos dones del pasado, corremos el peligro de vivir bajo el estímulo de lo inmediato, bajo ideologías que prometen paraísos falsos mientras destruyen tantas enseñanzas buenas conquistadas por nuestros antepasados, bajo un consumismo que asfixia y que provoca pobrezas y neurosis en unos y otros.
 
¿Hay progreso sin memoria? Si el progreso es entendido como un camino hacia lo bueno, no puede haber progreso sin memoria. Esa memoria nos ayudará a reconocer lo relativo como relativo y lo que vale siempre como algo que no debemos hacer a un lado.
 
Sobre todo, esa memoria nos recordará que venimos desde un Dios que ama y que caminamos hacia ese mismo Dios que quiere recibirnos, para siempre, en el Reino de los cielos.

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