San Martiniano, eremita
fecha: 13 de febrero
n.: c. 350 - †: c. 398 - país: Grecia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
n.: c. 350 - †: c. 398 - país: Grecia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En
Atenas, ciudad de Grecia, san Martiniano, que había abrazado la vida eremítica
en un lugar próximo a Cesarea de Palestina.

Martiniano
nació en Cesarea de Palestina durante el reinado de Constancio II (337 - 361).
A los dieciocho años se retiró a una montaña llamada «El Lugar del Arca», donde
vivió veinticinco años como ermitaño. Su llamada «Vida» contiene muchas
historias de la más dudosa autenticidad. Según éstas, una mujer de Cesarea
llamada Zoe, oyendo que se ensalzaba mucho la santidad de este hombre, intentó
hacer el papel de tentadora. Pretendió ser una pobre mujer errante en el
desierto a horas avanzadas de la noche, y casi a las puertas de la muerte. Con
este pretexto, persuadió a Martiniano de que le permitiera permanecer aquella
noche en su celda. Al amanecer, se quitó los andrajos, se puso sus mejores
vestidos, y yendo a ver a Martiniano, le dijo que era una dama de Cesarea que
poseía grandes propiedades y una abundante fortuna, que le ofreció junto con
ella. Para inducirlo a abandonar su vida solitaria, citó ejemplos de santos del
Antiguo Testamento que fueron ricos y casados. Martiniano escuchó sus palabras
y en el fondo consintió en la tentación. Sin embargo, como entonces estaba
esperando algunas visitas que venían a recibir su bendición, le dijo que iría a
encontrarlas en el camino y las despediría. Salió con esa intención, pero fue
tocado por el remordimiento y rápidamente volvió a su celda, donde hizo una
gran fogata y metió sus pies en ella. El dolor fue tan intenso, que no pudo
menos que quejarse en voz alta. La mujer oyendo el ruido corrió a la celda y lo
encontró retorciéndose de dolor en el suelo con los pies medio quemados. Cuando
la vio, exclamó, «Oh, si no puedo soportar este débil fuego, ¿cómo podré
soportar el del infierno?» Este ejemplo movió a Zoe a arrepentirse, y le rogó
que la dirigiera para asegurar su salvación. La envió a Belén, al convento de
Santa Paula, en el cual vivió haciendo penitencia.
Durante
siete meses, Martiniano no pudo levantarse del suelo, pero tan pronto como sus
piernas sanaron, se retiró a una roca rodeada de agua por todos lados, para
librarse del peligro y de las ocasiones de pecado. Aquí vivió, expuesto a la
intemperie, y sin ver ser humano alguno, excepto a un botero que le llevaba dos
veces al año galletas, agua fresca y varas con qué hacer canastas. Allí vivió
seis años. Un día, vio un barco que naufragaba cerca de su isla. Todos los de a
bordo habían perecido, excepto una muchacha que flotaba sobre una tabla,
pidiendo auxilio. Martiniano fue y la salvó, pero como temía vivir en la misma
montaña con ella, resolvió dejarla allí con sus provisiones para que esperara
la llegada del botero que vendría a los dos meses. Ella decidió pasar el resto
de su vida sobre la roca imitando su ejemplo de penitencia; y él, confiándose a
las olas y a Dios, nadó hasta tierra firme y viajó hasta Atenas, donde tuvo un
feliz fin a la edad de cincuenta años aproximadamente. San Martiniano era muy
venerado en el Oriente, particularmente en Constantinopla.
La
leyenda resumida arriba se encontrará en el Acta Sanctorum, febrero, vol. II.
Véase también de Rabbow, Die Legende des Martinian en Wiener Studien, vol. XVII
(1895), pp. 253-293, que trae el texto griego; y cf. Analecta Bollandiana, vol.
XV (1896), pp. 346-347. Rabbow ha mostrado entre otras cosas que para la
revisión de la leyenda de Metafrasto, se ha copiado algo del romance budista de
Barlaam y Josafat. Existe una traducción alemana de la historia hecha por H.
Lietzmann en su Byzantinische Legenden, pp. 53-62.
fuente: «Vidas
de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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o última modificación relevante: ant 2012
Estas
biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una
fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia
completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor,
al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel)
y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=557
San Cástor de Aquitania, presbítero
y eremita
fecha: 13 de febrero
†: s. IV - país: Alemania
canonización: culto local
hagiografía: Santi e Beati
†: s. IV - país: Alemania
canonización: culto local
hagiografía: Santi e Beati
En
Karden, cerca del Mosa, en el territorio de Tréveris, san Cástor de Aquitania,
presbítero y eremita.

Nació en un lugar desconocido, que se
suele identificar con Aquitania, o Bélgica, en el siglo IV. Realizados los
estudios literarios, abandonó su patria y se retiró a Tréveris, a la escuela
del obispo san Maximino,
que lo promovió primero al diaconado, y más tarde al presbiterado. Pero se
hacía cada vez más fuerte en él el deseo de una vida en soledad, por lo que se
retiró a Karden, en la ribera izquierda del Mosella, donde formó una comunidad
de discípulos y obró algunos milagros.
Parece
que murió allí mismo un 13 de febrero, día en que se celebra su fiesta. El 11
de noviembre del 836, el arzobispo de Tréveris trasladó el cuerpo de Cástor a
Coblenza, a un monasterio edificado por el propio santo; al día siguiente
consagró la iglesia en su honor, y allí colocó sus restos, que el 19 de
noviembre fueron honrados por el emperador Luis el Piadoso.
Traducido
de la berve reseña de Alfonso Codaghengo en Enciclopedia dei santi.
fuente: Santi e Beati
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