sábado, 20 de febrero de 2016

San Serapión de Alejandría, mártir - Santos Cinco Mártires de Tiro, mártires (20 de febrero)

San Serapión de Alejandría, mártir

fecha: 20 de febrero
†: c. 248 - país: Egipto
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa

En Alejandría de Egipto, conmemoración de san Serapión, mártir, que en tiempo del emperador Decio fue víctima de atroces tormentos y, después de descoyuntarle todos los miembros, acabó siendo precipitado desde lo alto de su propia casa.
A Serapión lo prendieron en su casa, y después de maltratarlo con duros tormentos y de descoyuntarle todos sus miembros, lo arrojaron de cabeza desde el piso alto. Ni por caminos, ni por senderos, ni por calles podíamos transitar, ni de noche ni de día, sin que a todas horas y por todas partes chillaran todos que quien no cantase las palabras blasfemas debía inmediatamente ser arrastrado y abrasado. Este estado de cosas se mantuvo boyante por mucho tiempo, mas después que la revuelta se adueñó de los miserables y la guerra civil volvió contra ellos mismos la crueldad que antes emplearan con nosotros, pudimos al fin respirar un poco, aprovechando su falta de tiempo para irritarse con nosotros.
El párrafo pertenece a la misma carta a Fabio de Antioquía que envía Dionisio de Alejandría, para compartir con la Iglesia antioquena la narración de los sufrimientos y ayudarla a mantenerse en la auténtica fe. Esta carta, que Eusebio de Cesarea transcribe muy detalladamente en el libro VI de su Histroria Eclesiástica, es una fuente privilegiada y casi única de un testigo contemporáneo y calificado de los hechos -ya que el propio Dionisio, aunque no murió mártir, padeció en la persecución-, y nos ha permitido conocer la gesta martirial de muchos cristianos, como san Metras o santa Apolonia, a quienes hemos celebrado también en estos días. Con la alusión a la guerra civil se refiere seguramente a la disputa por el poder entre Decio y Felipe, zanjada en el año 249 a favor de Decio; por lo tanto los hechos que narra son anteriores a ese año, de allí la fecha aproximada del 248 que le asigna el Martirologio. La gran persecución de Decio, en cambio, fue dos años más tarde, en 250-251.
Hay en el Martirologio Romano otro san Serapión de Alejandría, mártir también, a quien recordamos el 13 de julio; algunos piensan que se trata de una simple duplicación del de hoy, sin embargo es citado por varios sinaxarios griegos para el 13 de julio y otras fechas (fue el Card. Baronio quien lo fijó en esa fecha en el primer Martirologio Romano), y relacionado con la breve pero intensas persecuciones del emperador Septimio Severo, posiblemente en el año 205. De momento el Martirologio actual conserva las dos inscripciones como referidas a personajes distintos. Hay también otros santos del mismo nombre, pero que sea por la procedencia, sea por la categoría, se diferencian con facilidad del de hoy.
Ver Eusebio de Cesarea, Historia Eclesiástica, VI, BAC, trad. de Argimiro Velasco-Delgado, OP, 2008 (reimpr.); el párrafo citado está en 41,8-9.

Abel Della Costa
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ingreso o última modificación relevante: 19-2-2013

Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=637






Santos Cinco Mártires de Tiro, mártires

fecha: 20 de febrero
†: 303 - país: Líbano
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

Conmemoración de cinco santos mártires que perecieron en la ciudad de Tiro, en tiempo del emperador Diocleciano, los cuales, azotados primero y luego expuestos desnudos a las fieras, mostraron su firme e inamovible constancia a pesar de su juventud. Uno de ellos, de apenas veinte años, oraba con los brazos extendidos en forma de cruz, y todos, finalmente, fueron degollados.
Los hechos que leeremos en la narración de Eusebio de Cesarea ocurrieron en el año 304, en la ciudad de Tiro; de ellos el propio Eusebio fue testigo, y lo cuenta de primera mano. Sin embargo, esta persecución, en conjunto, duró varios años, y tenemos mártires vinculados a los mismos hechos desde el 304 hasta el 311.

-El primer grupo es el de los cinco mártires de Tiro, celebrados el 20 de febrero, martirio que ocurrió el 304.
-El mismo 20 de febrero, pero por entrada aparte, al corresponder a un martirio del año 311, celebramos a san Tiranión de Tiro. Tiranión había presenciado los martirios del 304 y alentado a los mártires, pero recién seis años después le tomaron preso y le condujeron, junto con san Zenobio de Tiro, a Antioquía de Siria, y tras hacerle sufrir crueles torturas, fue arrojado al río Orontes.
-A san Zenobio de Tiro, médico y sacerdote de la ciudad de Sidón, lo celebramos el 29 de octubre. Él padeció las torturas junto con Tiranión, pero murió en el potro.
-Durante el reinado de Maximino, san Silvano, obispo de Emesa de Fenicia fue devorado por las fieras en su propia ciudad, hacia el 310, y lo celebramos el 6 de febrero.
-En fecha desconocida, pero que celebramos el 4 de mayo, san Silvano, obispo de Gaza, fue condenado a trabajar en las minas de Fennes, cerca de Petra, en Arabia y más tarde fue decapitado allí, con otros treinta y nueve compañeros.
-Posiblemente pertenezcan al mismo conjunto (pero les hemos puesto noticia aparte) los sacerdotes egipcios Peleo, Nilo y sus compañeros, que muerieron en Palestina en el 310, y celebramos el 19 de septiembre.
Eusebio narra en los siguientes términos el martirio que presenció:
Varios cristianos egipcios que se habían establecido en Palestina y otros en Tiro, dieron pruebas de su paciencia y de su constancia en la fe. Después de haber sido golpeados innumerables veces, cosa que soportaron con gran paciencia, fueron arrojados a los leopardos, osos salvajes, jabalíes y toros. Yo estaba presente cuando esas bestias, sedientas de sangre humana, hicieron su aparición en la arena; pero, en vez de devorar o destrozar a los mártires, se mantuvieron a distancia de ellos, sin tocarles, y se volvieron en cambio contra los domadores y cuantos se hallaban cerca; sólo respetaron a los soldados de Cristo, a pesar de que éstos obedeciendo a las órdenes recibidas, agitaban los brazos para provocar a las fieras. Algunas veces, éstas se lanzaron sobre ellos con su habitual ferocidad, pero volvían siempre atrás, como movidas por una fuerza sobrenatural. El hecho se repitió varias veces, con gran admiración de los espectadores. Los verdugos reemplazaron dos veces a las fieras, pero fue en vano. Los mártires permanecían impasibles.
Entre ellos se hallaba un joven de menos de veinte años, que no se movía de su sitio y conservaba una serenidad absoluta; con los ojos elevados al cielo y los brazos en cruz, en tanto que los osos y los leopardos con las fauces abiertas amenazaban con devorarle de un momento a otro; sólo por un milagro de Dios se explica que no le tocasen. Otros mártires se hallaban expuestos a los ataques de un toro furioso, que ya había herido y golpeado a varios domadores, y dejándolos medio muertos; pero el toro no atacó a los mártires; aunque parecía que iba a lanzarse sobre ellos: sus pezuñas rascaban furiosamente el suelo y agitaba la cornamenta en todas direcciones, pero sin llegar a embestir a los mártires, a pesar de que los verdugos lo incitaban con capas rojas. Después de varios intentos inútiles con diferentes fieras, los santos fueron finalmente decapitados y sus cuerpos arrojados al mar. Otros que se negaron a ofrecer sacrificios a los dioses, murieron apaleados, quemados y también ejecutados en distintas formas.»
Eusebio, Hist. Eccles., vol. VIII, cap. 13, es la mejor de las autoridades a este respecto, pero el Acta Sanctorum y el Oriens Christianus de Le Quien, proporcionan otros datos, discusiones y detalles geográficos.

fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=638

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