1.500 MUSULMANES SIGUEN, DIEZ MESES
DESPUÉS, REFUGIADOS EN EL SEMINARIO MENOR DE BANGASSOU
Juan José Aguirre: "Los que han hecho surgir a Boko
Haram y al ISIS, están entrando en el corazón de África"
"Corremos
el riesgo de una epidemia de cólera. La ONU no quiere hacer nada, el presidente
tampoco"
Jesús Bastante, 05 de marzo de 2018 a las 08:18

Juan José Aguirre, obispo de
Bangassou
Pedimos al Papa que rece
con nosotros, y que nombre a la asociación de Bangassou en el Angelus, para que
la ONU se decida a intervenir
- Juan José Aguirre: "La impunidad de Belén
es la misma que la de Bangassou"
- Jesús Ruiz Molina, ordenado obispo auxilar de
Bangassou
(Jesús
Bastante).- Nunca pierde la paz, ni la sonrisa. Aunque a veces tenga que
ver cómo un joven 'anti-balaka'
(milicianos anti-islámicos) le llamara traidor y le pusiera un fusil en la
cabeza. Aunque haya tenido que salir de Bangassou porque "las cosas se
habían puesto callientes, y los cascos azules me dijeron que era mejor que me
diera una vuelta". El cordobés Juanjo
Aguirre, obispo de Bangassou, sigue adelante, denunciando la situación de
violencia en Centroáfrica, de consecuencias impredecibles.
Tanto Juanjo como Jesús, su obispo auxiliar,
pasaron este fin de semana por Madrid, de vuelta de Roma, donde "hemos
visitado algunos dicasterios y organismos" de ayuda a la misión. No han
podido ver al Papa, "pero sí hemos conseguido enviarle una carta que le
será entregada en mano", y en la que los religiosos españoles relatan a
Francisco la situación que se vive en
Bangassou, con la esperanza de que "hable de Bangassou en el Angelus y
nos ponga en el mapa".
Y, ¿cuál es esa situación? "El 13 de
mayo se cumplirá un año desde que 1.500
musulmanes se alojan en nuestro seminario menor. Es el único campo de
refugiados musulmanes en Bangassou". La acogida, en mitad de una
persecución islamófoba, no cuenta con el apoyo de nadie "Hemos intentado
hablar con la ONU, con los estados vecinos, con el presidente de la
República.... Todos movían la cabeza y no hacían nada".

La situación "es muy tensa".
"El seminario es una ruina. Han cogido mesas, pupitres, todo, para hacer
fuego. Hemos propuesto llevar el campo a
otro lado, donde puedan tener agua y construir una mezquita, pero nada",
asegura el obispo de Bangassou, quien denuncia que "hay una orden directa"
del presidente para que nada se mueva.
Mientras tanto, la diócesis está arrasada.
"Es como si hubiera pasado Atila. La casa de los espiritanos, saqueada,
como las de los cooperantes y alrededores". Por las noches, un centenar de
jóvenes radicales salen del campo, "con la complicidad de los casos azules
-encargados de la vigilancia-, y ya nos
han destrozado la catedral. A mi vicario no lo mataron porque el último
machetazo no llegó a la aorta...". También se han producido
violaciones y saqueos, aunque "nada se denuncia. Los casos azules miran
para otro lado, si no hacen otra cosa".
"Estamos explicándole al Papa lo que
está pasando para que lo conozca. En otros sitios, los obispos se encuentran
con miles de desplazados no musulmanes. Somos los únicos que tenemos
desplazados musulmanes", explica, acosados
por "jóvenes anti-balaka, no musulmanes, que quieren atacar el
campo".
Las instituciones, con la ONU y el Gobierno a
la cabeza, se marcharon. Apenas les dan agua y alimentos, "que tenemos que
recoger y repartir nosotros. Y lo hacemos con gusto, porque no queremos que sufran, y porque sabemos que los
radicales son muy poquitos", añade Juanjo Aguirre.
La situación, a corto plazo, "no tiene
solución". "Apelamos al diálogo,
porque hay un sentimiento anti-islámico brutal, los anti-balaka quieren la
revancha", sostiene. A largo plazo, es aún peor: "Estamos viendo
llegar a líderes del movimento wahabita. Los
que han hecho crecer a Boko Haram y al Isis, están entrando en el corazón de
África. Los que han abandonado Racca están llegando a Centroáfrica".
Vienen de Darfur y quieren entrar en Congo, "que es donde tienen todos los
minerales". Porque "esto no es una lucha religiosa, sino de hacerse
con el cobre, el manganeso y el coltán".
"Pedimos al Papa -apunta Aguirre- que
rece con nosotros, y que nombre a la asociación de Bangassou en el Angelus,
para que la ONU se decida a intervenir, a hacerles un campamento en sitio más
tranquilo". Porque ahora "las
letrinas están llenas, riesgo de una epidemia de cólera. La ONU no quiere hacer
nada, el presidente tampoco".
Aguirre vuelve a Bangassou el 18 de marzo.
"Tuve que salir de ahí por amenazas", pero ha de regresar porque,
pese a todo, la vida sigue, y la esperanza, también. "Estamos intentando
empezar las escuelas: ya hemos encontrado a 2.000 alumnos, musulmanes y no
musulmanes. Eso va a desanimar a los padres para que se dejen de pegar y
convivan. Voy a intentar ir allí en Semana Santa".
Porque, pese al sufrimiento, lo más
importante es "normalizar la vida para tantos niños. Pobres, huérfanos,
desnutridos, los viejitos... no los
podemos abandonar", constata el obispo de Bangasou. "Queremos
hacer un centro con psicólogos que puedan escuchar a los ex-niños soldados, con
sangre en las manos, a las mujeres violadas, a personas con sh0ck
postraumática. A ver si Caritas y AIN nos ayudan...".
De momento, este domingo, la Fundación
Bangassou celebra su comida solidaria anual. Para más información, pincha aquí:

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