Beato Ferrán María Llovera | |
El 6 de noviembre del 2007 fueron beatificados en Madrid 498 mártires de España en época de la Guerra Civil. En esta misma fecha se celebran litúrgicamente esos testigos de la fe, junto a los 522 beatificados en Tarragona en 2013, y todos los demás mártires de la misma persecución que no tienen otra fecha litúrgica.
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San Pedro Esqueda Ramirez | |
![]() San Pedro Esqueda Ramírez, presbítero y mártir
En la ciudad de Teocaltitlán, en México, san Pedro Esqueda Ramírez, presbítero y mártir, que, por ser sacerdote, durante la Revolución mexicana fue encarcelado y fusilado.
Nació en San Juan de los Lagos, Jalisco el 29 de abril de 1887. Siendo monaguillo e infante del coro, ingresó al seminario auxiliar de San Julián y después de seis años de estudios pasó al conciliar de Guadalajara, donde concluyó su formación eclesiástica. Presbítero desde el 19 de noviembre de 1916, desarrolló su ministerio sacerdotal en San Juan de los Lagos con entera sumisión al párroco buena voluntad y laudable interés.
La Sagrada Eucaristía fue el centro de su vida y el eje de su apostolado; para promover el culto organizó la Asociación Cruzada Eucarística. Otro campo preferente de su apostolado fue la catequesis infantil. Cuando se suspendió el culto público, el presbítero Esqueda se quedó en su pueblo en calidad de encargado interino de la parroquia. Escondiéndose aquí y allá, pudo permanecer en la población. Cuando alguien le recomendó escapar, contestó: “Dios me trajo, Dios sabrá”.
La mañana del 18 de noviembre de 1927, el teniente coronel Santoyo, haciendo gala de crueldad, capturó al presbítero Esqueda; se le incomunicó en la abadía de la colegiata de San Juan de los Lagos, transformada en cuartel. Permaneció cuatro días en una pequeña habitación en tinieblas; el tiempo de su prisión en distintas ocasiones fue flagelado. Sufrió en silencio las molestias y tormentos que precedieron su muerte, entre ellos la fractura de un brazo.
El 22 de noviembre el lastimado sacerdote, atado de las manos, fue conducido al lugar del suplicio, Teocaltitán, del municipio de Jalostotitlán, Jalisco a la salida de la población el teniente coronel Santoyo localizó un árbol de mezquite cuyas ramas servían como depósito o tapanco de pastura. Con la intención de quemar a su víctima, ordenó al clérigo subirse al árbol encima del rastrojo; pero aunque quiso cumplir el mandato, se lo impidió la fractura del brazo derecho. Ante la inutilidad de sus esfuerzos Santoyo lo colmó de injurias y, acto continuó, le vació la carga de su pistola y murió. Manos piadosas sepultaron el cadáver en Teocaltitán. Después sus restos fueron trasladados a San Juan de los Lagos y actualmente se encuentran en el templo parroquial de San Juan Bautista, de dicha ciudad.
fuente: Conferencia del Episcopado Mexicano
San Ananías de Arbela
San Ananías, mártir
En Arbela, lugar de Persia, san Ananias, mártir, que, en tiempo de la persecución bajo el rey Sapor II, por mandato del archimago Ardisag fue hecho prisionero; tres veces le apalearon con tanta crueldad, que los verdugos, creyendo que ya había muerto, lo dejaron tirado en la plaza, pero por la noche los cristianos lo llevaron a su casa, donde finalmente exhaló su espíritu.
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San Benigno de Milán | |
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San Benigno de Milán, obispo
En Milán, en la Liguria, san Benigno, obispo, que en la contienda provocada por las invasiones dirigió, con gran tesón y religiosidad, la Iglesia a él encomendada.
Según Ughelli, el gran historiador cisterciense de las sedes episcopales italianas, san Benigno fue educado en Roma, y ocupó la sede milanesa entre el 470 y el 477, y durante su episcopado restauró muchas iglesias destruidas por Odoacro. El mismo Ughelli lo presenta como sucesor de san Geroncio, y miembro de la familia Bossi, una de las poderosas de la región. En el siglo XVII se debatía si había pertenecido a la familia Bossi o a la de los Benso de Como, y la cosa resultaba tan seria para uno y otro bando, que llevaron el caso, por vía judicial, a Roma. Finalmente se exhumaron las reliquias de san Benigno, que estaban en a iglesia de San Simpliciano. San Carlos Borromeo reconoció las cenizas, y un anillo encontrado entre las pertenencias, con el sello de la familia Bossi determinó finalmente la victoria de estos últimos, lo que en el siglo XVII significaba reivindicar no un dato del pasado, sino un poder efectivo en la curia romana.
La referencia más antigua a san Benigno la tenemos en unos versos de san Enodio, obispo de Pavia del siglo VI, que dicen: «San Benigno puso a disposición del Señor su corazón,
vigilando la llegada del Día, y agradeció al Altísimo el haberlo creado. Por eso el Señor quiso llenarlo de inteligencia. Puso de su parte el lenguaje de la Sabiduría, y ella no acabará nunca. No morirá su memoria, y será recordado de generación en generación»
fuente: Santi e Beati
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