Santos Marcos y Marceliano, mártires
fecha: 18 de junio
†: c. 304 - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
†: c. 304 - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En Roma, en el cementerio de Balbina, en
la vía Ardeatina, santos Marcos y Marceliano, mártires en la persecución bajo
el emperador Diocleciano, a los que hermanó el sufrimiento.

El interés por los santos Marco y
Marceliano se ha reavivado en los tiempos modernos, gracias al descubrimiento
de sus tumbas, junto con un fresco que representa a los dos mártires en el
momento de su «coronación» y la de sus compañeros, en una parte de lo que fue
la Catacumba de Santa Balbina y que lleva el nombre de los dos santos. Eran dos
hermanos, ambos diáconos de la Iglesia romana, que perecieron al principio de
la persecución de Diocleciano. Para tomar detalles de sus sufrimientos y su
muerte, no hay otra fuente de información más digna de confianza que la llamada
«Pasión de San Sebastián», una colección de tradiciones y leyendas del siglo quinto.
De acuerdo con esos datos, Marco y
Marceliano eran gemelos y de noble cuna, convertidos al cristianismo desde su
temprana juventud y ambos casados. Durante la persecución que estalló poco
después de que Diocleciano ascendiera al trono imperial, los hermanos fueron
arrojados en la prisión y condenados a morir decapitados, por sentencia de
Cromando, auxiliar del prefecto de Roma. Gracias a las súplicas de sus amigos,
se postergó la ejecución de la sentencia y se dio a los prisioneros un plazo de
treinta días, con la esperanza de que, en ese lapso llegasen a convencerse de
que era necesario ofrecer sacrificios a los dioses, si querían salvar la vida.
Con ese fin, se les trasladó de la prisión a la casa de Nicostrato, el
escribano público y ahí acudieron sus esposas, sus hijos pequeños y sus
parientes Tranquilino y Marcia, para doblegar su constancia con súplicas,
razones y lágrimas; pero todo fue en vano, porque san Sebastián, quien era por
entonces un oficial en la guardia del emperador, los visitaba a diario a fin de
alentarlos a perseverar.
El resultado de aquella prueba y de las
entrevistas y discusiones que tuvieron lugar, fue la conversión al cristianismo
de los parientes y amigos paganos de los dos santos, de Nicostrato, el
escribano, y hasta del mismo Cromancio, quien dejó en libertad a los
prisioneros, renunció a su puesto y se retiró a vivir al campo. Marco y
Marceliano se fueron a vivir en la casa de san Sebastián; sin embargo, y a
pesar de hallarse al amparo de un servidor de la casa imperial, fueron
traicionados por un renegado y capturados nuevamente. Fabiano, el auxiliar del
prefecto que había reemplazado a Cromancio, los condenó a ser atados a postes
de madera, con los pies clavados a ellos. Durante veinticuatro horas, los dos
hermanos estuvieron expuestos en esta forma atroz, y luego los soldados los
acribillaron con sus lanzas. Sus reliquias se trasladaron de las catacumbas a
la iglesia de Santos Cosme y Damián. Ahora se las venera en la basílica romana
de Santa Práxedes.
La parte de la Pasión de San Sebastián que
se refiere a los Santos Marco y Marceliano, está impresa en el Acta Sanctorum,
junio, vol. IV.
N.ETF: por la redacción del elogio del Martirologio actual, esta claro que, aunque no se niegue ni la existencia de estos mártires ni la antigüedad de su culto, no se da crédito a las noticias transmitidas por las «actas» de san Sebastián: el elogio menciona explícitamente que lo que los hermanó fue el mismo martirio.
Imagen: Los parientes de los mártires (izquierda) y san Sebastián (derecha) hablan con Marcos y Marceliano, Tabla, 68 x 80 cm, Pedro García de Benabarre, Aragón o Cataluña, entre 1445 y 1485. El panel forma parte de un conjunto más amplio con otras escenas.
N.ETF: por la redacción del elogio del Martirologio actual, esta claro que, aunque no se niegue ni la existencia de estos mártires ni la antigüedad de su culto, no se da crédito a las noticias transmitidas por las «actas» de san Sebastián: el elogio menciona explícitamente que lo que los hermanó fue el mismo martirio.
Imagen: Los parientes de los mártires (izquierda) y san Sebastián (derecha) hablan con Marcos y Marceliano, Tabla, 68 x 80 cm, Pedro García de Benabarre, Aragón o Cataluña, entre 1445 y 1485. El panel forma parte de un conjunto más amplio con otras escenas.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?ids=2059
Santos Ciríaco y Paula, mártires
fecha: 18 de junio
†: c. s. IV - país: África Septentrional
canonización: pre-congregación
hagiografía: El Testigo Fiel
†: c. s. IV - país: África Septentrional
canonización: pre-congregación
hagiografía: El Testigo Fiel
En África, santos Ciríaco y Paula,
mártires.
patronazgo: patronos de Málaga.

Hay una triple tradición respecto de estos
mártires: la versión aceptada tradicionalmente, y que se reflejaba en el
Martirologio anterior, los hace mártires lapidados en Málaga; esta noticia
proviene del Martirologio de Usuardo (s. IX), que atestigua que el culto estaba
ya arraigado en Espaaña para su época. Las otras versiones los sitúan en
Cartagena y en África (aunque no especifica, se entiende que es el África
proconsular, posiblemente Argelia o Túnez). El Martirologio Romano actual,
siguiendo -según señala Repetto Betes en Año Cristiano- el artículo de Gian
Michele Fusconi en la Bibliotheca Sanctorum, prefiere, sin embargo, la
localización en Áfrca, a pesar de no haber allí trazas del culto antiguo a
estos mártires.
Así relata el autor citado la tradición
sobre el patronato de estos santos sobre Málaga:
Se dice que estando los Reyes Católicos en Córdoba preparando la conquista del reino de Granada, un monje jerónimo, que tenía crédito de santo, fray Juan de Carmona, le dijo a la Reina que hiciese voto a Dios de construir una iglesia a estos santos mártires si conquistaba la ciudad de Málaga y que confiase en que con el poder de Dios la conquistaría con relativa facilidad. Y que, movida por esta exhortación del religioso, se animó la Reina a emprender la campaña para conquistar Málaga, ciudad que efectivamente conquistaron. Dieron los Reyes cuenta de su victoria al papa Inocencio VIII, el cual respondió diciendo que Málaga había sido consagrada con la sangre de Ciriaco y Paula como Jerusalén lo fuera con la de San Esteban, igualmente lapidado. Se edificó el templo y los malagueños tomaron a estos santos por patronos, y todavía continúan honrándolos como a tales.
Se dice que estando los Reyes Católicos en Córdoba preparando la conquista del reino de Granada, un monje jerónimo, que tenía crédito de santo, fray Juan de Carmona, le dijo a la Reina que hiciese voto a Dios de construir una iglesia a estos santos mártires si conquistaba la ciudad de Málaga y que confiase en que con el poder de Dios la conquistaría con relativa facilidad. Y que, movida por esta exhortación del religioso, se animó la Reina a emprender la campaña para conquistar Málaga, ciudad que efectivamente conquistaron. Dieron los Reyes cuenta de su victoria al papa Inocencio VIII, el cual respondió diciendo que Málaga había sido consagrada con la sangre de Ciriaco y Paula como Jerusalén lo fuera con la de San Esteban, igualmente lapidado. Se edificó el templo y los malagueños tomaron a estos santos por patronos, y todavía continúan honrándolos como a tales.
Ver Año Cristiano, BAC, 2003, tomo VI
(junio), p. 468-9; el autor está tremendamente enfadado por el cambio de
localización de los santos... En el sitio de la Piadosa Congregación en honor de
Ciríaco y Paula, de Málaga, hay bastante ionformación e imágenes
sobre el culto a los santos en esa ciudad española.
El Testigo Fiel
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