San Lamberto de Maastricht, obispo y mártir
fecha: 17 de septiembre
n.: c. 635 - †: c. 705 - país: Bélgica
otras formas del nombre: Lantpert
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
n.: c. 635 - †: c. 705 - país: Bélgica
otras formas del nombre: Lantpert
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En Lieja, de Austrasia, pasión de san Lamberto, obispo de Maastricht
y mártir, que, desterrado, se retiró al monasterio de Stavelot, y tiempo
después, restituido a la sede, siendo inocente fue asesinado por los enemigos
de la Iglesia mientras desempeñaba brillantemente la función pastoral.
Patronazgos: patrono de los campesinos, cirujanos, y dentistas; protector contra
enfermedades renales.
refieren a este santo: San Huberto de
Tongres y Maastricht, San Teodardo de
Tongres

Landeberto era el nombre de este santo al
que todo el mundo llama Lamberto. Era natural de Maestricht y vino al mundo en
una familia noble y muy acaudalada, entre los años 633 y 638. Su padre le envió
a san Teodardo para
perfeccionar su educación, y aquel santo obispo tuvo en tanta estimación a su
pupilo, que no omitió esfuerzo ni sacrificio para instruirle y ejercitarle en
las ciencias y la práctica de las virtudes cristianas. Y por cierto que el
alumno fue un crédito para su maestro. Su biógrafo, que nació poco después de
la muerte de Lamberto, le describe como «un joven prudente y virtuoso de
agradable presencia, cortés y de fina educación y cultura en su hablar y en sus
modales; era alto y fuerte, resuelto en la lucha, lleno de buen sentido,
amable, puro, humilde y muy afecto a la lectura». Cuando san Teodardo, obispo
de Tongrés-Maestricht, pereció asesinado, Lamberto fue señalado para sucederle.
Apenas acababa de ocupar la sede, en 674, cuando se instaló como alcalde de la
ciudad el tirano Ebroin y, casi inmediatamente después, Childerico II, el rey
de Austrasia, fue asesinado, lo que dio ocasión a Ebroin para tomar represalias
contra todos los que habían apoyado a su enemigo Childerico. La venganza
colectiva alcanzó a Lamberto que fue expulsado de su sede y se retiró al
monasterio de Stavelot. Durante los siete años que permaneció ahí, se sometió a
las reglas tan estrictamente como el más entusiasta de los novicios. Basta
decir uno de los casos que le ocurrieron en el convento para comprender cuánta
devoción había en su corazón por servir a Dios con la perfección de su estado
temporal. Cierta noche de invierno, cuando estaba a punto de acostare a dormir,
dejó caer uno de sus zapatos y causó un gran ruido que llegó a oídos del abad.
Este mandó que el autor de aquel estruendo fuese a orar al pie de la gran cruz
que se hallaba frente a la puerta de la iglesia. Inmediatamente, salió Lamberto
de su celda tal como estaba, descalzo y sólo cubierto con su camisa delgada,
para arrodillarse al pie de la cruz y orar durante horas y horas. Antes del
alba, terminada la recitación de los maitines, los monjes se reunieron en torno
al fuego y el abad preguntó si no faltaba alguno; se le respondió que uno de
los hermanos había salido en la noche para orar ante la cruz y aún no
regresaba. Ordenó el abad que se llamara a aquel hermano y quedó sorprendido al
ver aparecer al obispo de Maestricht en camisa, descalzo y temblando de frío.
En el año de 681, fue asesinado Ebroin y
se nombró alcalde del lugar a Pepino de Heristal, quien expulsó a todos los
obispos usurpadores e hizo retornar a los prelados exiliados, entre los que se
encontraba san Lamberto de Maestricht. El santo pastor volvió a hacerse cargo
de su rebaño con renovado fervor y desempeñó sus deberes episcopales con
extraordinario celo y mucho fruto. Al descubrir que aún quedaban numerosos
paganos en las regiones de Kempenland y de Brabante, se aplicó a la tarea de
convertirlos personalmente: les predicó la fe de Cristo, con su infinita
paciencia suavizó el temperamento bárbaro de los paganos, los regeneró con el agua
del bautismo y acabó con muchas de sus supersticiones y sus malas costumbres.
Junto con santa Landrada,
fundó en las vecindades de su propia sede el monasterio de Munsterbilzen para
monjas.
Entretanto, Pepino de Heristal, después de
vivir muchos años casado con Plectrudis, tuvo relaciones adúlteras con Alpaís,
la hermana de aquélla, (relaciones éstas de las que nació Carlos Martel) y
Lamberto no cesó de hacer reproches a la culpable pareja. Aquellas
reconvenciones irritaron de tal manera a Alpaís, que fue a pedir protección,
amparo y represalias a su hermano Dodo. Tanto le importunó, que éste, con un
grupo de sus esbirros, fue en busca de san Lamberto, al que encontró
arrodillado en oración al pie del altar, en la iglesia de Santos Cosme y
Damián, en Lieja. Ahí mismo se precipitaron todos sobre él y le asesinaron a
puñaladas y golpes de espada. Tal es la nueva versión sobre las circunstancias
en que san Lamberto encontró la muerte, pero sus primeros biógrafos, que
escribieron entre los siglos octavo y décimo, relataron una historia muy
distinta. De acuerdo con ellos, dos hombres emparentados con Lamberto, Pedro y
Andolet, mataron a mansalva a otros dos hombres que molestaban y combatían de
continuo al obispo. Dodo, que a su vez era pariente de los asesinados, reunió a
sus partidarios para tomar venganza y fue a pedir cuentas a Lamberto. El santo
obispo admitió que tanto Pedro como Andolet debían expiar su crimen y,
entonces, los esbirros de Dodo se precipitaron sobre ellos y les dieron muerte
sin más trámites. Después fueron en busca de Lamberto y, al descubrir que la
puerta de su habitación estaba cerrada y atrancada, uno de los hombres de Dodo
se encaramó hasta la ventana y arrojó una lanza contra Lamberto, que oraba
arrodillado, y lo atravesó de parte a parte. Aquellos asesinatos tuvieron lugar
en una casa que se encontraba en lo que hoy es la ciudad de Lieja.
La trágica muerte que Lamberto soportó con
resignación y paciencia, unida a la eminente santidad de su vida, hicieron que
se le rindiera veneración como mártir. Su cuerpo fue trasladado a Maestricht.
Los milagros que se sucedieron en su tumba, incitaron al pueblo a construir una
iglesia en el lugar donde se hallaba la casa en que fue asesinado, y el obispo
que le sucedió en la sede, san Huberto, trasladó sus reliquias al nuevo
santuario. Al mismo tiempo, cambió al mismo lugar el centro de la sede de Tongres-Maestricht
y, en torno a la catedral que guardaba los restos de san Lamberto, se edificó
la ciudad de Lieja. El santo es hoy el patrono principal del lugar.
Varias biografías de san Lamberto se
escribieron durante la Edad Media y la mayoría de ellas se encuentran impresas
en el Acta Sanctorum, sept. vol. V. La primera por su fecha y por su
importancia fue editada con comentarios críticos por Bruno Krusch en Monumenta
Germaniae Historica, Scriptores Merov, vol. VI, donde el texto está
complementado con los párrafos extraídos de biografías posteriores escritas por
Esteban, Sigeberto de Gembloux y Nicholas. La extensa controversia en relación
con las causas precisas del asesinato de san Lamberto se halla claramente
expuesta en la Analecta Bollandiana, vol. XXXIII (1914), pp. 247-249; ver
también las pp. 219-347 en el segundo volumen de los Etudes Franques (1919).
Varios años antes este mismo autor comentó la controversia bajo un nuevo
aspecto en los Anuales de l´Academie archéol. de Belgique, vol. XXXIII (1876).
Cf. además la Kirchengeschichte Deutschlands, vol. I, pp. 400-401 Vie la Plus
ancienne de S. Lambert (1890) de J. Temarteau.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
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can.: culto local
país: Francia - †: s. VIII inc.
país: Francia - †: s. VIII inc.
En el bosque de la
región de Argona, a orillas del Mosa, en Austrasia, san Rodingo, abad, fundador
y piadoso pre-pósito del monasterio de Beaulieu, cercano a Lyon.
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