viernes, 11 de noviembre de 2016

Misa en la frontera 2016 (11 de noviembre de2016)

Misa en la frontera 2016

11 de nov de 2016
Para recordar a los migrantes muertos y a todas las víctimas de la migración forzada tanto de la frontera de México-Estados Unidos como de otras partes del mundo, el 5 de noviembre de 2016 se celebró la Misa en la frontera binacional que cada año celebran las Diócesis de Ciudad Juárez, México, El Paso y Las Cruces, EE.UU.

La celebración se llevó a cabo en el canal del Río Grande (Río Bravo) cerca del Puente Internacional Paso del Norte y fue presidida por Mons. Mark Seitz, Obispo del Paso y concelebrada por Mons. René Blanco, representando a la diócesis de Ciudad Juárez, sacerdotes, religiosas, religiosos y una nutrida representación del Pueblo de Dios.
También estuvieron presentes el obispo de Alepo, Siria, que está acompañando a refugiados del Medio Oriente, y pastores de otras Iglesias cristianas, especialmente de la Iglesia Luterana, así como El Instituto Fronterizo Esperanza, la Casa del Migrante y otras organizaciones civiles.
Esta celebración es interpelante y estuvo llena de símbolos y colorido por las diferentes banderas que representan al pueblo americano, y las pancartas que nos recuerda: “Todos somos migrantes. Todos somos hermanos” “Por un mundo sin muros y sin fronteras”; “Migrar es un derecho. Ningún migrante es ilegal”. El mismo lugar donde se celebró la eucaristía trae a la memoria todas las murallas de muerte y discriminación que la humanidad ha construido: murallas que dividen a pobres y ricos, migrantes “legales” de “ilegales”, el norte y el sur, el derroche y la miseria. Por ello, es necesario construir puentes que nos unan y hermanen, tal como mostraban las pancartas.
Experimentaron la solidaridad con aquellas personas que, por diferentes razones tuvieron que dejar sus familias y su tierra y constataron que sus pueblos no son indiferentes al sufrimiento ajeno. Tanto de un lado como del otro había dos familias, una de Haití y otra de África, y nos evocaba aquel mandato del pueblo de Israel para toda la humanidad: “No oprimas al extranjero. Porque ustedes lo fueron en tierra de Egipto”. (Ex 23,9) y del mismo Jesús a todos sus seguidores: “Porque fui migrante y ustedes me recibieron” (Mt 25,35).
El deseo es que esta celebración y otras muchas acciones, personales y colectivas, contribuyan a la creación de una humanidad más fraterna, más acogedora. “Por todos y todas las víctimas de la migración”, sigamos unidos diciendo con nuestros actos: “No a la indiferencia con nuestros hermanos migrantes”.
fuente: Misioneros Claretianos

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