San Bárlaam, mártir
fecha: 19 de noviembre
†: 303 - país: Turquía
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
†: 303 - país: Turquía
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En Antioquía de Siria, san Bárlaam,
mártir, el cual, aunque rústico e ignorante, pero fortalecido por la sabiduría
de Cristo, con una invicta constancia en la fe rechazó el fuego y el incienso
que le ponían en las manos para que sacrificara a los ídolos, y por la
ferocidad del tirano obtuvo la palma del martirio.
Se conserva un panegírico de san Juan
Crisóstomo sobre este mártir. En cambio, las «actas» de su martirio, por lo
menos tal como han llegado hasta nosotros, son espurias. Dichas actas cuentan
que Barlaam era labrador de un pueblecito de las cercanías de Antioquía. Su
profesión de fe en Cristo provocó a los perseguidores, quienes le tuvieron
largo tiempo en la cárcel antes de juzgarle. El juez se burló de la apariencia
y el lenguaje rústicos de Barlaam, pero no pudo menos de admirar su virtud y su
constancia. Aunque fue cruelmente azotado, no se le oyó una sola queja. Después
se le descoyuntaron los miembros en el potro. Como tampoco eso diese resultado,
el prefecto le amenazó con la muerte y mandó que se le mostraran las espadas y
mazos manchados con la sangre de otros mártires. Barlaam las contempló sin
pronunciar palabra. El juez, avergonzado al verse vencido, le envió nuevamente
a la prisión, en tanto que imaginaba un tormento peor. Finalmente, creyó haber
descubierto un método para hacer que Barlaam ofreciese sacrificios, a pesar de
su resolución de no hacerlo. El prisionero fue conducido ante un altar sobre el
que había un brasero con carbones encendidos. Los guardias le pusieron incienso
en la mano y se la sujetaron sobre las brasas, extendida y con la palma hacia
arriba; si Barlam hacía el menor movimiento, el incienso caería sobre las
brasas, como si ofreciese sacrificio. Aunque, en realidad, tal movimiento
instintivo no hubiese sido un acto de idolatría, Barlaam, temiendo el escándalo
de sus hermanos, mantuvo firme la mano sobre el fuego hasta que se quemó
enteramente y cayó con el incienso sobre las brasas. Cualesquiera que hayan
sido las circunstancias y la época del martirio de San Barlaam, lo cierto es
que tuvo lugar en Antioquía. Es casi seguro que este Barlaam se identifica con
el san Bárulas del que se habló el 18 de noviembre en relación con san Román.
Véase Delehaye, Analecta Bollandiana, vol.
XXII, pp. 129-145.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_4231
Santa Matilde, virgen
fecha: 19 de noviembre
n.: c. 1241 - †: 1298 - país: Alemania
canonización: culto local
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
n.: c. 1241 - †: 1298 - país: Alemania
canonización: culto local
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En el monasterio de Helfta, en Sajonia, santa Matilde, virgen, que
fue mujer de exquisita doctrina y humildad, ilustrada con el don celeste de la
contemplación mística.
refieren a este santo: Santa Gertrudis
la Magna

Hacia 1248, cuando Matilde tenía siete
años, sus padres la confiaron a las religiosas de Rossdorf, quienes poco
después eligieron abadesa a su hermana, Gertrudis von Hackeborn, a quien no
debe confundirse con santa Gertrudis la Magna. Matilde tomó el hábito en
Rossdorf, fue cantora del convento y ejerció el cargo de maestra de las niñas
que se educaban allí. En 1258, las religiosas de Rossdorf se trasladaron a un
monasterio de Helfta, en Sajonia, de donde era originaria la noble familia de
Matilde. Tres años más tarde fue enviada allí por su familia la que fue después santa Gertrudis -que
entonces sólo tenía conco años-, y la superiora la confió al cuidado de santa
Matilde. Pronto, las dos santas empezaron a unirse con los lazos del afecto.
Santa Matilde, que era quince años mayor
que santa Gertrudis y cantaba como «un jilguero de Cristo», era también un alma
mística. A los cincuenta años, se enteró de que su discípula había ido anotando
cuidadosamente todas sus enseñanzas y cuanto oía contar sobre sus experiencias.
Matilde se alarmó al saberlo; pero el Señor le comunicó que Él mismo había
inspirado a Gertrudis el deseo de poner por escrito esos datos. Con ello, se
serenó santa Matilde y aun corrigió personalmente el manuscrito. Se trata de la
obra titulada «Libro de la Gracia Especial», o «Revelaciones de Santa Matilde».
Siete años más tarde, el 19 de noviembre de 1298, Cristo llamó a Sí a santa
Matilde; «ella le ofreció su corazón y lo introdujo en el Suyo. Nuestro Señor
tocó el corazón de Matilde con el suyo y le dio la gloria eterna, donde
esperamos que con su intercesión nos alcanzará muchas gracias». Santa Matilde
no ha sido nunca canonizada formalmente, pero se ha concedido su fiesta a
muchos conventos de religiosas benedictinas. Algunos autores la identifican con
la «Donna Matelda» del Purgatorio de Dante (cantos 27 y 28).
En la actualidad, el pueblo cristiano
conoce sobre todo a estas santa Matilde y a santa Gertrudis por una serie de
oraciones que se les atribuyen. Fueron publicadas por primera vez en Colonia, a
fines del siglo XVII. Sin meternos a juzgar el mérito de esas oraciones, lo
cierto es que no fueron compuestas por Gertrudis y Matilde. Dom Castel fue el
primero que publicó en francés una serie de plegarias entresacadas de las obras
genuinas de ambas santas.
Las únicas fuentes sobre la vida de santa
Matilde son sus propios escritos. La primera edición completa y aceptable fue
hecha por los benedictinos de Solesmes, con el título de Revelationes
Gertrudianae et Mechtildianae (1875), pero sin distinguir claramente las
diversas obras. Hay también algunos datos en el Liber specialis gratiae, que se
refiere sobre todo a santa Matilde y se hallan en el Iibro segundo de las
Revelationes de santa Gertrudis.
El presente artículo recoge lo que en el artículo y la bibliografía del Butler-Guinea del 16 de noviembre se refiere a santa Matilde, ya que por la especial unión que vivieron ella y santa Gertrudis, el hagiógrafo las trató conjuntamente. El «Libro de la Gracia Especial» fue editado recientemente (2007) en castellano por Ediciones Monte Carmelo. SS. Benedicto XVI dedica su catequesis del 29 de septiembre de 2010 a la figura de santa Matilde.
El presente artículo recoge lo que en el artículo y la bibliografía del Butler-Guinea del 16 de noviembre se refiere a santa Matilde, ya que por la especial unión que vivieron ella y santa Gertrudis, el hagiógrafo las trató conjuntamente. El «Libro de la Gracia Especial» fue editado recientemente (2007) en castellano por Ediciones Monte Carmelo. SS. Benedicto XVI dedica su catequesis del 29 de septiembre de 2010 a la figura de santa Matilde.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
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