San Bricio de Tours, obispo
fecha: 13 de noviembre
†: c. 444 - país: Francia
canonización: pre-congregación
hagiografía: El Testigo Fiel
†: c. 444 - país: Francia
canonización: pre-congregación
hagiografía: El Testigo Fiel
Elogio: En Tours, en la Galia Lugdunense, san Bricio, obispo, discípulo de
san Martín, que sucedió a su maestro y durante cuarenta y siete años padeció
muchas adversidades.
Patronazgos: patrono de los jueces y protector en las enfermedades estomacales.
refieren a este santo: San Martín de
Tours

La vida de Bricio fue escrita por san
Gregorio de Tours, a lo que luego se incorporaron, en algunos manuscritos, unos
Diálogos de Sulpicio Severo en los que lleva el nombre de Brictio, o Brisson.
Era nativo de Touraine, fue dado a san Martín de
Tours para que lo formara, y el santo llevó a Bricio al
monasterio de Marmoutier. Hay que reconocer, sin embargo, que durante mucho
tiempo Bricio no fue una honra para su maestro, pretendía mantener esclavos y
caballeriza, hasta que, disgustado por la desaprobación silenciosa de los
monjes, trató de vengarse observando la actuación de san Martín para tratar de
atraparlo en un fallo, y trataba a su maestro con dureza y desprecio. San
Martín no lo despidió por temor de librarse con ello de una prueba enviada por
Dios. Además, si la leyenda es verdadera, el santo había previsto ya que Bricio
sería su sucesor. En efecto, cuando Bricio era diácono, había dicho que san
Martín estaba loco. Cuando éste le preguntó por qué creía semejante cosa,
Bricio negó haber dicho que estaba loco. Pero San Martín le aseguró que había
oído el insulto y añadió: «A pesar de ello, no he dejado de pedir por ti y,
algún día serás obispo de Tours, pero sufrirás mucho en ese cargo». Bricio
pensó entonces que su maestro estaba realmente loco. Sulpicio Severo, en uno de
sus diálogos, hace decir a Bricio que él es un modelo de conducta porque se
educó en Marmoutier, en tanto que san Martín se había educado en campos
militares y estaba ya chocheando. Pero súbitamente, Bricio se arrojó a los pies
de san Martín y le pidió perdón. El santo, que siempre estaba dispuesto a
perdonar, le dijo: «Si Cristo pudo soportar a Judas, yo podré ciertamente
soportar a Bricio».
San Martín murió el año 397, y Bricio fue
elegido para sucederle. Al principio, no estuvo a la altura de su cargo y
algunos intentaron en vano, en varias ocasiones, hacer que le condenasen. Dos
cartas del papa san Zósimo de
septiembre del 417 muestran que Lázaro, el futuro obispo de Aix, acusó a Bricio
en numerosos concilios, hasta que en el de Turín del 401 las acusaciones fueron
demostradas partidistas. Después de treinta y tres años de episcopado, un
escándalo reavivó los antiguos descontentos. La acusación era grave: trataba de
un hijo que Bricio habría tenido con una religiosa encargada del cuidado de su
guardarropa. El obispo fue incluso amenazado con la lapidación y, pese a la
intervención de algunos defensores, destituido. San Gregorio de Tours afirma
que Bricio probó su inocencia mediante un milagro asombroso; sin embargo, fue
expulsado de su sede y viajó a Roma a protestar de su inocencia. Los siete años
que pasó en el destierro le transformaron totalmente. Cuando murió Armencio,
quien había administrado su diócesis en su ausencia, san Bricio regresó a su
sede. En los años que le quedaban, llevó una vida tan ejemplar y se dedicó tan
intensamente al ministerio pastoral, que el pueblo le veneró como santo cuando
murió, y veinticinco años después de su muerte, se celebraba ya su fiesta en
Tours con una vigilia. Su culto se extendió rápidamente.
Casi todo lo que sabemos sobre san Bricio
procede de los escritos de Sulpicio Severo sobre san Martín y de las
tradiciones populares que relata san Gregorio de Tours. Sin duda que hay muchos
detalles dudosos en la biografía de san Bricio, pero sobre esos puntos
remitimos al lector a los especialistas en la materia: Poncelet, en Analecta
Bollandiana, vol. XXX (1911) , pp. 88-89, y Delehaye, ibid., vol. XXXVIII
(1920) , pp. 5-136, sobre todo 105 y 135. Las cartas del papa Zósimo están
resumidas por Jaffé-Kaltenbrunner en Regesta Pontificum, nn. 330-331; el texto
completo puede verse en Migne PL. vol. XX, cc. 650- 663. En el segundo de estos
textos se declara expresamente que Lázaro, el acusador de Bricio, fue «pro
calumniatore damnatus, cum Bricci inoocentis episcopi vitam falsis objetionibus
appetisset» (condenado como calumniadorm puesto que intentó dañar la vida de
Bricio, obispo inocente, con falsas acusaciones). Probablemente lo que
popularizó la devoción de san Bricio en Inglaterra y en Italia, fue su estrecha
relación con San Martín.
El presente artículo combina la noticia dle Butler-Guinea, tomo IV, pág. 326, con la de Gilbert Bataille para la Enciclopedia dei Santi, tomada de Santi e Beati. Imagen: Estatua de Bricio de 1515, en el Museo del Estado de Baden, Alemania.
El presente artículo combina la noticia dle Butler-Guinea, tomo IV, pág. 326, con la de Gilbert Bataille para la Enciclopedia dei Santi, tomada de Santi e Beati. Imagen: Estatua de Bricio de 1515, en el Museo del Estado de Baden, Alemania.
El Testigo Fiel
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_4139
Santos Arcadio, Pascasio, Probo, Eutiquiano y Paulillo, mártires
fecha: 13 de noviembre
†: 473 - país: África Septentrional
canonización: culto local
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
†: 473 - país: África Septentrional
canonización: culto local
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En África, conmemoración de los
santos mártires hispanos Arcadio, Pascasio, Probo y Eutiquiano, que por no
querer adherirse de ningún modo a la herejía de Arrio, primeramente fueron
proscritos por Genserico, rey de los vándalos, luego exiliados y atormentados
con atroces suplicios hasta sufrir la muerte de distintos modos. Fue entonces
cuando el niño Paulillo, hermano de Pascasio y Eutiquiano, brilló por su
constancia, ya que, al no poder arrancarlo de su fe católica, fue largamente
azotado y condenado a la más vil esclavitud.
Nada se puede agregar al elogio del
Martirologio Romano, que reproduce todo lo que sabemos acerca de estos
mártires, muertos en la persecución de los vándalos, excepto Pablillo, que
murió más tarde, abandonado a las inclemencias del tiempo. Antonio Honorato,
obispo de Constantina, escribió una carta a san Arcadio cuando éste se hallaba
preso (cfr. Migne PL., vol. I, cc. 567-570), donde le llama «modelo de
defensores de la fe». Por esa misma carta nos anoticiamos de que el mártir era
casado y tenía hijos. Sin embargo, no es del todo seguro que se haya dirigido
al mismo Arcadio. San Próspero de Aquitania, en su Crónica, hace un relato
suscinto de estos hechos.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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