sábado, 12 de noviembre de 2016

San Macario de Mull, obispo - San Millán de la Cogolla, monje y presbítero (12 de noviembre)

San Macario de Mull, obispo

fecha: 12 de noviembre
†: s. VI - país: Reino Unido (UK)
otras formas del nombre: Machar, Mocumma, Mauricio
canonización: 
Conf. Culto: León XIII 5 jul 1898
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

Elogio: En la isla de Mull, en Escocia, san Macario, obispo, oriundo de Irlanda, a quien se considera discípulo de san Columba y fundador de esta Iglesia.

La diócesis de Aberdeen celebra hoy la fiesta de san Machar (o Macarius). Lo único que sabemos de cierto sobre él, es que fue un misionero irlandés que llegó a Escocia con san Columba. Se dice que evangelizó la isla de Mull y que fue consagrado obispo antes de partir a predicar a los pictos, en el distrito actual de Aberdeen. Es muy probable que haya misionado en esa región; en todo caso, se le atribuye la fundación de la sede de Aberdeen. Antiguamente, en la catedral de esa Sede, solía emplearse siempre agua del «pozo de San Machar» para los bautizos.
Fuera de lo que se refiere en el Breviario de Aberdeen, sabemos muy poco acerca de san Machar. Forbes, en Kalendars of Scottish Saints, pp. 392-394, le llama «Mauricio, Machar o Mocumma». El Martirologio de Aberdeen afirma que fue «arzobispo de Tours». También se dice que «Mr. Bradshaw descubrió en la biblioteca de la Universidad de Cambridge una vida del santo en verso, y supone que fue escrita por Barbour en los últimos años de su vida». Dicha biografía, compuesta hacia 1390, fue más tarde publicada por Horstmann, en Altenglische Legenden (1881).
En la imagen: fragmento dedicado al santo en la «Ventana de san Macario», en la catedral de Aberdeen
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_4127





San Millán de la Cogolla, monje y presbítero

fecha: 12 de noviembre
n.: 473 †: 574 - país: España
otras formas del nombre: Emiliano
canonización: pre-congregación

Elogio: En los montes de la región de la Cogolla, no lejos de Logroño, en España, san Millán o Emiliano, presbítero, que después de llevar vida eremítica y clerical abrazó la monástica, y se hizo famoso por su generosidad para con los pobres y el don de profecía.

Al historiar el desarrollo de la vida religiosa en la Iglesia, suelen los autores distinguir tres etapas. Al principio, los que se proponían observar los consejos evangélicos permanecían en el seno de la familia. Después, para obviar las dificultades que naturalmente tenían que encontrar viviendo entre los suyos en el mundo, buscaron la soledad en los desiertos, dando origen al anacoretismo. Finalmente, para lograr con más facilidad la perfección evangélica practicando la obediencia y, sobre todo, la caridad, se reunieron en cenobios o monasterios.
San Millán, nacido posiblemente en 473, firme en su propósito de entregarse totalmente al servicio divino, pasó por esos tres estados. Adoctrinado por el solitario de Bilibio, vuelve al lugar de su origen, a Suso. Pronto advierte que, novicio en las lides espirituales, le es de gran embarazo para avanzar en el camino de la perfección la multitud de gente que a él acudía. Deja, pues, a su familia y se interna en lo más fragoso y escondido del monte Distercio, viviendo cerca de cuarenta años privado de la compañía de los hombres y sometiendo su cuerpo a rigurosas penitencias. Ordenado sacerdote y libre, al poco tiempo, del cuidado pastoral, se retira a su domicilio de Suso y, ya de edad provecta y lleno de virtudes, recoge a hombres y mujeres que quieren tenerlo por guía espiritual. De este modo se va formando el monasterio de Suso.
Unos párrafos de la Vida brauliana de San Millán, breves pero expresivos, nos dan a entender que en los últimos años de su vida dirigía una comunidad de sagradas vírgenes y otra de monjes o religiosos. En el capítulo XXIII habla San Braulio de las mujeres que servían al Santo en su decrépita ancianidad, a las que llama «vírgenes sagradas», «vírgenes de Cristo» y «siervas de Dios», términos todos que indican ser personas consagradas al servicio divino. De ellas sólo conocemos el nombre de una, que se llamaba Potamia. En otro capítulo dice que San Millán, al acercarse la hora de su muerte, «llamó al santísimo presbítero Aselo, con quien vivía colegialmente» ; y al comenzar la biografía nos da los nombres de los sacerdotes Citonato, Sofronio y Geroncio, quienes, como testigos presenciales, le relataron fielmente la vida de su maestro. Aparece también en el capítulo XXII un ministro que era el despensero, pues estaba encargado de la guarda de las provisiones. Con éstos y acaso con otros que no se nombran estaba formada la comunidad de monjes, a todos los cuales, así como a las religiosas, presidía y gobernaba San Millán. Acaecida su muerte «fue llevado su cuerpo -según San Braulio- con mucho acompañamiento de religiosos (multo religiosorum obsequio), y depositado en su oratorio, en el que aún permanece».
Como en torno al sepulcro de San Millán seguían realizándose curaciones y hechos prodigiosos, los monjes de Suso enviaron a San Braulio una relación de tales prodigios, y el santo biógrafo -como lo advierte en la carta dedicatoria- los añadió al fin del libro. Son cuatro, y uno de ellos es el siguiente: «En el año próximo pasado, siendo la víspera de la festividad de San Julián mártir, como faltase el aceite para aderezar las luces, no pudo ser encendida la lámpara; más levantándose a las vigilias o maitines la hallaron tan llena de aceite y tan luciente que no sólo ardió hasta la mañana, sino que con la abundancia de lo que sobró el milagro produjo otros milagros».
Mucha razón tiene el P. Pérez de Urbel al decir que San Millán fue creador de uno de los centros monásticos más importantes de la edad media y fundador de su abadía.
Fragmentos de «San Millán, fundador», de Joaquín Peña O.A.R., en Páginas Emilianenses (pp.45-49), Monasterio de Yuso, San Millán de la Cogolla, 1980. Lo tomamos de un web donde se reproduce la larga -pero que vale la pena leer y recomendamos, hagiografía "Vida y milagros de San Millán", por San Braulio de Zaragoza, que es la fuente primera del conocimiento del santo. Gonzalo de Berceo, en su «Estoria De Sennor Sant Millan», traduce en romance el escrito latino de Braulio de Zaragoza, y puede leerse en el mismo web.
En la imagen: el obispo san Millán evangelizando Cantabria, fragmento en marfil del Arca-relicario de san Millán, en el monasterio de Suso.

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