San Pedro Esqueda Ramírez, presbítero y mártir
fecha: 22 de noviembre
n.: 1887 - †: 1927 - país: México
canonización: B: Juan Pablo II 22 nov1992 - C: Juan Pablo II 21 may 2000
hagiografía: Conferencia del Episcopado Mexicano
n.: 1887 - †: 1927 - país: México
canonización: B: Juan Pablo II 22 nov1992 - C: Juan Pablo II 21 may 2000
hagiografía: Conferencia del Episcopado Mexicano
Elogio: En la ciudad de Teocaltitlán, en México, san Pedro Esqueda Ramírez,
presbítero y mártir, que, por ser sacerdote, durante la Revolución mexicana fue
encarcelado y fusilado.
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Nació en San Juan de los Lagos, Jalisco el
29 de abril de 1887. Siendo monaguillo e infante del coro, ingresó al seminario
auxiliar de San Julián y después de seis años de estudios pasó al conciliar de
Guadalajara, donde concluyó su formación eclesiástica. Presbítero desde el 19
de noviembre de 1916, desarrolló su ministerio sacerdotal en San Juan de los
Lagos con entera sumisión al párroco buena voluntad y laudable interés.
La Sagrada Eucaristía fue el centro de su
vida y el eje de su apostolado; para promover el culto organizó la Asociación
Cruzada Eucarística. Otro campo preferente de su apostolado fue la catequesis
infantil. Cuando se suspendió el culto público, el presbítero Esqueda se quedó
en su pueblo en calidad de encargado interino de la parroquia. Escondiéndose
aquí y allá, pudo permanecer en la población. Cuando alguien le recomendó
escapar, contestó: “Dios me trajo, Dios sabrá”.
La mañana del 18 de noviembre de 1927, el
teniente coronel Santoyo, haciendo gala de crueldad, capturó al presbítero
Esqueda; se le incomunicó en la abadía de la colegiata de San Juan de los
Lagos, transformada en cuartel. Permaneció cuatro días en una pequeña habitación
en tinieblas; el tiempo de su prisión en distintas ocasiones fue flagelado.
Sufrió en silencio las molestias y tormentos que precedieron su muerte, entre
ellos la fractura de un brazo.
El 22 de noviembre el lastimado sacerdote,
atado de las manos, fue conducido al lugar del suplicio, Teocaltitán, del
municipio de Jalostotitlán, Jalisco a la salida de la población el teniente
coronel Santoyo localizó un árbol de mezquite cuyas ramas servían como depósito
o tapanco de pastura. Con la intención de quemar a su víctima, ordenó al
clérigo subirse al árbol encima del rastrojo; pero aunque quiso cumplir el
mandato, se lo impidió la fractura del brazo derecho. Ante la inutilidad de sus
esfuerzos Santoyo lo colmó de injurias y, acto continuó, le vació la carga de
su pistola y murió. Manos piadosas sepultaron el cadáver en Teocaltitán.
Después sus restos fueron trasladados a San Juan de los Lagos y actualmente se
encuentran en el templo parroquial de San Juan Bautista, de dicha ciudad.
fuente: Conferencia del Episcopado Mexicano
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
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