Beatos Salvador Lillo, Juan, y seis compañeros, mártires
fecha: 22 de noviembre
†: 1895 - país: Turquía
otras formas del nombre: Salvador Lilli
canonización: B: Juan Pablo II 3 oct 1982
hagiografía: Frate Francesco
†: 1895 - país: Turquía
otras formas del nombre: Salvador Lilli
canonización: B: Juan Pablo II 3 oct 1982
hagiografía: Frate Francesco
Elogio: Junto al río Zihun, cerca de la
ciudad de Maras, en Cilicia, beatos Salvador Lillo, presbítero de la Orden de
Hermanos Menores, Juan, hijo de Balzi, y otros seis compañeros de familia
armenia, mártires, que ante la imposición de los soldados otomanos de renegar
de Cristo, por no acceder a traicionar su fe, emigraron al reino eterno
atravesados por lanzas. He aquí sus nombres: beatos K`adir, hijo de Xodianin;
Cerun, hijo de K`urazi; Vardavar, hijo de Dimbalac; Pablo, hijo de Jeremías;
David y Teodoro, hermanos, hijos de David.

Salvador Lilli nació en Capadocia, en la
provincia italiana de L'Áquila, el 19 de junio de 1853, en el seno de una
familia dedicada al transporte de carbón y leña a Roma. Realizó algunos
estudios y, cumplidos los 18 años, ingresó en la orden franciscana, en el
noviciado que los Reformados tenían en Nazzano de Roma. En 1871 profesó la
regla de san Francisco, y dos años después, debido a la supresión de las
órdenes religiosas en Italia, marchó como misionero a Palestina. Fue ordenado
sacerdote en 1878, en Belén, y dos años más tarde fue enviado a Marasc, misión
de Armenia Menor (Turquía), perteneciente a la Custodia de Tierra Santa. Aquí
aprendió las lenguas árabe, turca y armenia, y desarrolló un provechoso
apostolado entre los cristianos del lugar, como lo demostraban los
confesionarios siempre ocupados y las comuniones frecuentes de los fieles,
incluso entre semana. Mantuvo buenas relaciones con las personas más eminentes
de la ciudad, católicas, ortodoxas y turcas. Con las limosnas de los
bienhechores levantó una nueva capilla; también adquirió un gran campo y muchas
herramientas agrícolas para labrarlo.
Hubo en 1890 una epidemia de cólera, y el
P. Salvador, que se encontraba sólo en el convento, desarrolló durante cuarenta
días una labor incansable de asistencia a los apestados. Unos años más tarde
fue destinado como párroco y superior a la misión de Mujuk-Deresi, a siete
horas a caballo de Marasc. Allí, en la plenitud de su vida y actividad
religiosa, cultural, social y económica, le sorprendió en 1895 una fuerte
persecución contra los cristianos armenios, despreciados desde siempre por los
musulmanes, por su fidelidad a la fe cristiana. Miles de hombres, mujeres y
niños fueron asesinados en toda la región. Los superiores le avisaron que
abandonase urgentemente el lugar. Al segundo aviso respondió diciendo que
"el pastor no puede abandonar a las ovejas en peligro", de modo que
decidió permanecer junto a los armenios perseguidos. Al cabo de un mes, los
soldados entraron en la misión a bayoneta calada, y el valiente franciscano,
que los recibió con el mayor respeto, resultó herido en una pierna mientras
trataba de ayudar a las víctimas. Fue encerrado en una celda del convento, y
allí, entre halagos y amenazas, el oficial de los soldados trató de convencerle
para que renegara de Cristo y se pasara al Islam.
Pasada una semana, los soldados quemaron
la misión y se pusieron en marcha, llevando maniatado y herido a fray Salvador,
con otros campesinos, hasta Marasc. En la iglesia, fray Salvador los oyó en
confesión y les animó a afrontar el martirio. Reemprendieron la marcha y
llegaron al borde de un torrente, cerca de Mujuk-Deresi. Aquí el jefe trató,
una vez más, de hacerles renegar de Cristo y abrazar la fe musulmana. Ante la
negativa de todos, fueron asesinados allí mismo, a golpe de bayoneta, y sus
cuerpos quemados. Era el 22 de noviembre de 1895. El P. Salvador Lilli tenía 42
años. Sus compañeros de martirio, todos armenios, se llamaban Baldji Oghlou
Ohannes, Khodianin Oghlou Kadir, Kouradji Oghlou Tzeroum, Dimbalac Oghlou
Wartavar, Geremia Oghlou Boghos, David Oghlou David y Toros Oghlou David. De
todos ellos, sólo se conoce la edad aproximada de Baldji Oghlou Ohannes (Juan
hijo de Balzi), que había nacido hacia 1860. Fueron beatificados por SS Juan
Pablo II el 3 de octubre de 1982.
fuente: Frate Francesco
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_4265
Beato Tomás Reggio, obispo
fecha: 22 de noviembre
n.: 1818 - †: 1901 - país: Italia
canonización: B: Juan Pablo II 3 sep 2000
hagiografía: «L`Osservatore Romano»
n.: 1818 - †: 1901 - país: Italia
canonización: B: Juan Pablo II 3 sep 2000
hagiografía: «L`Osservatore Romano»
Elogio: En la aldea de Triora, en la
Liguria, de Italia, beato Tomás Reggio, arzobispo de Génova, que a la
austeridad de vida supo unir una admirable mansedumbre, logró mantener la
concordia entre los ciudadanos y atendió de mil maneras a los necesitados,
haciendo lo indecible por solventar las dificultades de la convivencia humana.
Nació en Génova (Italia) el 9 de Enero de
1818 de una familia noble. Aunque se podía prever para él una carrera
brillante, a los 20 años decidió ser sacerdote, abandonando todo otro proyecto.
«Quiero hacerme santo, cueste lo que cueste», dirá Tomás en el momento en que
su opción llegó a ser definitiva. Recibió la ordenación sacerdotal el 18 de
septiembre de 1841 y, con apenas veinticinco años, fue nombrado vice-rector del
Seminario de Génova y luego rector del Seminario de Chiávari. En este servicio
se dedicó con valor a la formación de los futuros sacerdotes para que
estuviesen dispuestos a comprometer la propia vida, sin recelos, por Dios y por
la iglesia. Precisamente en cuanto dirigía el Seminario, desenvolvió una
intensa actividad como periodista y fue uno de los cofundadores del primer
periódico italiano católico, preocupándose por defender la fe y los principios
auténticos del cristianismo.
En 1865, durante la campaña electoral, el «Estandarte
católico» -así se llamaba el periódico- condujo la lucha para promover listas
de candidatos católicos y pensó en crear un partido católico. La idea era
demasiado audaz, y cuando en 1874 el «non expedit» (orden de la Santa Sede a
los católicos de no participar en la vida pública italiana) sonaba claramente,
el padre Tomás entendió que su periódico no podría continuar. Acató las ordenes
de los superiores y prefirió estar en sintonía con el Papa y la Iglesia.
En 1877 fue consagrado Obispo de Ventimiglia,
diócesis muy pobre que reorrió varias veces a lomo de mula. Fue pastor
clarividente y verdadero guía espiritual de su rebaño, convoco tres sínodos en
quince años, creó nuevas parroquias, renovó la liturgia y se esforzó por
mantener el patrimonio artístico de las Iglesias. En 1878 fundo la Congregación
de las Religiosas de Santa Marta, que tenían por finalidad «responder a las
necesidades de todo tiempo»: pidió a las hermanas que acogiesen «a los más
pobres entre los pobres» como Marta, que «tuvo la ventura de servir a Jesús con
el humilde trabajo de sus manos». De él aprendieron a adorar en silencio, a
alimentarse de la oración y a «encontrar de rodillas» el valor de una fe que
nos lleva a descubrir a Cristo en los pequeñitos y en todos aquellos con los
cuales él se identificó.
Cuando, en 1887, un terremoto devastó la
región, el obispo, a pesar de su avanzada edad, se presentó inmediatamente
junto a los afligidos por la catástrofe; y no sólo bendijo y consoló, sino que
convocó a los párrocos para que le informasen sobre el estado de sus
parroquias, a fin de distribuir las ayudas que recibía de muchas personas. Su
remendada sotana y su reloj de mano dan testimonio de que fue un obispo que se
hizo pobre por su pueblo.
En 1892 escribió al Papa: «Pido a Su Santidad
que me exonere del cargo episcopal, a fin de poder ser un simple sacerdote para
que la diócesis no vaya a sufrir a causa de mi edad y se confié a otro una
tarea tan pesada». La respuesta del Santo Padre fue sorprendente: en mayo de
ese mismo año, el beato fue nombrado Arzobispo de Génova. A pesar de sus 74
años de edad y de las dificultades, aceptó humildemente el cargo para cumplir
la voluntad de Dios.
Cuando en 1900 la Italia católica decidió
consagrar a Dios y a la Virgen el nuevo siglo, Tomás Regio invitó a todos los
obispos de la región a una gran peregrinación al Monte Saccarello, donde se
colocó la estatua del Redentor. También él partió de Génova en un carruaje de
tercera clase, con otros sacerdotes y muchos peregrinos, hasta Triora, pequeña
localidad a los pies del Monte. El deseo de proseguir a pie el itinerario de la
peregrinación era muy fuerte, mas no le fue posible hacerlo, pues un malestar
sé lo impidió. Fue el inicio de la enfermedad que lo llevaría al término de su
vida. Falleció en la tarde del 22 de Noviembre de 1901, respondiendo a aquellos
que le preguntaban si deseaba alguna cosa: «Dios, Dios, sólo Dios me basta!».
Artículo publicado en L'Osservatore Romano
en lengua inglesa en septiembre de 2000; hemos tomado la traducción de
Aciprensa, pero corrigiendo -a la vista del original- errores y problemas de
redacción, y sintetizando algunos párrafos.
fuente: «L`Osservatore Romano»
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