Santos Filemón y Apia, santos del NT
fecha: 22 de noviembre
canonización: bíblico
hagiografía: Abel Della Costa
canonización: bíblico
hagiografía: Abel Della Costa
Elogio: Conmemoración de san Filemón, en
Colosas, de cuyo amor a Cristo Jesús se goza el apóstol san Pablo, y que recibe
culto al lado de santa Apia, su esposa.

Conocemos a Filemón por la carta que san
Pablo le dirige desde su cautiverio romano, la carta más breve del epistolario
paulino, apenas 25 versículos, y de la que la autoría directa del Apóstol no
ofrece dudas. Aunque de poca extensión, el escrito es de gran importancia,
porque ayudó desde los albores de la relación entre la fe cristiana y las
instituciones civiles a tratar de orientarse en el delicado problema de cómo
convivir con una institución con la esclavitud, tan contraria al espíritu de
nuestra fe. Aun hoy la carta puede ser aplicada a repensar otros problemas,
igualmente espinosos, en esa misma relación. Pero el objeto de la conmemoración
del martirologio -y de esta hagiografía- no es abordar ese interesante tema,
sino trazar una semblanza de Filemón y Apia, lo más amplia posible, a partir de
los datos que poseamos.
Y lo primero que debemos reconocer es que
esos datos son muy escasos. La carta habla en todo momento a Filemón, pero no
se dirige particularmente a él, sino que se presenta dirigida «a nuestro
querido amigo y colaborador Filemón, a la hermana Apfia, a nuestro compañero de
armas, Arquipo, y a la Iglesia de tu casa» (vv 1-2). Pablo va a tratar un tema
humanamente delicado (el delito de Onésimo, su transformación interior por la
fe, la actitud justiciera o misericordiosa que pueda tomar Filemón cuando
recupere al prófugo), y posiblemente el Apóstol quiere que ese tema se charle
en la comunidad, que no sea una decisión exclusiva de Filemón. estamos
posiblemente a inicios de los años 60, y las «iglesias» no eran aun edificios
consagrados, ni siquiera espacios específicos, sino comunidades familiares o
posiblemente vecinales, siguiendo en esto costumbres que venían ya del judaísmo
de la gentilidad. Así que Pablo se dirige «a la Iglesia de tu casa». Eso nos
indica que se reunían en lo de Filemón, pero no significa, ni puede deducirse
de allí, que fuera el «presidente» de esas reuniones, o que tuviera un cargo
directivo en la comunidad. En realidad tampoco puede deducirse lo contrario.
A tenor del versículo 19, podemos entender
que la conversión de Filemón fue una tarea personal del Apóstol: «Yo mismo,
Pablo, lo firmo con mi puño; yo te lo pagaré... Por no recordarte deudas para
conmigo, pues tú mismo te me debes». Posiblemente, Filemón era de
posición acomodada, no sólo porque pusiera su casa a disposición de la
comunidad, sino por la alusión que hace Pablo en el v.5 «tengo noticia de tu
caridad y de tu fe para con el Señor Jesús y para bien de todos los santos»;
parece un poco aventurado, sin embargo, afirmar que fuera comerciante de lanas,
o concretar más que lo que pueda razonablemente surgir de la carta. Todo apunta
a Colosas ya que, aunque la Carta a los Colosenses tiene sus propios problemas
de autoría y fecha, se nombran algunos personajes en común, e incluso se dice
que esa carta (la de Colosenses) va en manos de Tíquico y Onésimo, posiblemente
el mismo esclavo objeto de la carta a Filemón; pero hay que reconocer que la
carta no da otros elementos para localizar al personaje con más precisión.
Apfia (transcripta en el martirologio en
español como Apia) sólo es mencionada en el versículo 2. Tradicionalmente se la
supone esposa de Filemón, pero hay que reconocer que no hay demasiada base para
afirmarlo, sólo la vaga idea de que las comunidades familiares solían
comprender a toda la casa, y mucho más si el convertido era el marido, pero no
deja de ser una hipótesis. Mucho más lo es la afirmación, que ya pasa un poco
de hipótesis a «peregrina idea», de que Arquipo, el otro mencionado en el
encabezado, sea el hijo de ese matrimonio, como se lee en muchos estudios. No
hay apoyo alguno para esa identificación.
Aquí acaba, y no es poco tratándose de
personajes «secundarios» del Nuevo Testamento, todo lo que podemos decir a
ciencia cierta sobre Filemón y Apfia. Más allá del texto comienza la leyenda
que, como cualquiera puede imaginar, llega a informarnos de detalles
insospechados: Filemón llegó a ser obispo de Colosas, o tal vez de Gaza; en el
ministerio fue ayudado estrechamente por Onésimo, y murió mártir, posiblemente
en Éfeso, junto con Apfia; los dos esposos enterrados hasta la altura del pecho
y apedreados, en tiempos de Nerón, el día de la fiesta de Diana. esta forma de
la leyenda era la que traía el Martirologio Romano anterior, pero hay muchas
otras variantes. El Martirologio actual no los inscribe como mártires, ni como
obispo a Filemón.
Cualquier comentario a la epístola a
Filemón comenzará por tratar los escasos datos sobre el destinatario de la
carta; puede leerse en la Biblioteca de
ETF, el Comentario Bíblico San Jerónimo (el "original"
o el "nuevo"), en los dos casos por J. Fitzmyer, el Cuaderno bíblico
Verbo Divino nº 33, por Simon Légasse, o el Comentario de Ratisbona, por Karl
Staab. Cuando se presentan estas conmemoraciones suelen ser buena ocasión par
la lectura directa de textos bíblicos que a veces tenemos puestos a un costado,
así que, cómo no, el mejor homenaje a Filemón es leer hoy mismo la breve carta que
el Apóstol le envió.
Abel Della Costa
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_4261
San Benigno de Milán, obispo
fecha: 22 de noviembre
†: c. 477 - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: Santi e Beati
†: c. 477 - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: Santi e Beati
Elogio: En Milán, en la Liguria, san
Benigno, obispo, que en la contienda provocada por las invasiones dirigió, con
gran tesón y religiosidad, la Iglesia a él encomendada.

Según Ughelli, el gran historiador
cisterciense de las sedes episcopales italianas, san Benigno fue educado en
Roma, y ocupó la sede milanesa entre el 470 y el 477, y durante su episcopado
restauró muchas iglesias destruidas por Odoacro. El mismo Ughelli lo presenta
como sucesor de san Geroncio, y miembro de la familia Bossi, una de las
poderosas de la región. En el siglo XVII se debatía si había pertenecido a la
familia Bossi o a la de los Benso de Como, y la cosa resultaba tan seria para
uno y otro bando, que llevaron el caso, por vía judicial, a Roma. Finalmente se
exhumaron las reliquias de san Benigno, que estaban en a iglesia de San
Simpliciano. San Carlos Borromeo reconoció las cenizas, y un anillo encontrado
entre las pertenencias, con el sello de la familia Bossi determinó finalmente
la victoria de estos últimos, lo que en el siglo XVII significaba reivindicar
no un dato del pasado, sino un poder efectivo en la curia romana.
La referencia más antigua a san Benigno la
tenemos en unos versos de san Enodio, obispo de Pavia del siglo VI, que dicen:
«San Benigno puso a disposición del Señor su corazón,
vigilando la llegada del Día,
y agradeció al Altísimo el haberlo creado.
Por eso el Señor quiso llenarlo de inteligencia.
Puso de su parte el lenguaje de la Sabiduría,
y ella no acabará nunca. No morirá su memoria,
y será recordado de generación en generación»
vigilando la llegada del Día,
y agradeció al Altísimo el haberlo creado.
Por eso el Señor quiso llenarlo de inteligencia.
Puso de su parte el lenguaje de la Sabiduría,
y ella no acabará nunca. No morirá su memoria,
y será recordado de generación en generación»
Extractado de un artículo sin firma en
Santi e Beati. La obra de Ughelli a la que alude, muy conocida en Italia, es
«Italia sacra», publicada en Roma entre 1642 y 1648, de la que oma su modelo
más adelante, en España, la «España sagrada» de Flórez.
fuente: Santi e Beati
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