martes, 22 de noviembre de 2016

Santos Filemón y Apia, santos del NT - San Benigno de Milán, obispo (22 de noviembre)

Santos Filemón y Apia, santos del NT

fecha: 22 de noviembre
canonización: bíblico
hagiografía: Abel Della Costa

Elogio: Conmemoración de san Filemón, en Colosas, de cuyo amor a Cristo Jesús se goza el apóstol san Pablo, y que recibe culto al lado de santa Apia, su esposa.

Conocemos a Filemón por la carta que san Pablo le dirige desde su cautiverio romano, la carta más breve del epistolario paulino, apenas 25 versículos, y de la que la autoría directa del Apóstol no ofrece dudas. Aunque de poca extensión, el escrito es de gran importancia, porque ayudó desde los albores de la relación entre la fe cristiana y las instituciones civiles a tratar de orientarse en el delicado problema de cómo convivir con una institución con la esclavitud, tan contraria al espíritu de nuestra fe. Aun hoy la carta puede ser aplicada a repensar otros problemas, igualmente espinosos, en esa misma relación. Pero el objeto de la conmemoración del martirologio -y de esta hagiografía- no es abordar ese interesante tema, sino trazar una semblanza de Filemón y Apia, lo más amplia posible, a partir de los datos que poseamos.
Y lo primero que debemos reconocer es que esos datos son muy escasos. La carta habla en todo momento a Filemón, pero no se dirige particularmente a él, sino que se presenta dirigida «a nuestro querido amigo y colaborador Filemón, a la hermana Apfia, a nuestro compañero de armas, Arquipo, y a la Iglesia de tu casa» (vv 1-2). Pablo va a tratar un tema humanamente delicado (el delito de Onésimo, su transformación interior por la fe, la actitud justiciera o misericordiosa que pueda tomar Filemón cuando recupere al prófugo), y posiblemente el Apóstol quiere que ese tema se charle en la comunidad, que no sea una decisión exclusiva de Filemón. estamos posiblemente a inicios de los años 60, y las «iglesias» no eran aun edificios consagrados, ni siquiera espacios específicos, sino comunidades familiares o posiblemente vecinales, siguiendo en esto costumbres que venían ya del judaísmo de la gentilidad. Así que Pablo se dirige «a la Iglesia de tu casa». Eso nos indica que se reunían en lo de Filemón, pero no significa, ni puede deducirse de allí, que fuera el «presidente» de esas reuniones, o que tuviera un cargo directivo en la comunidad. En realidad tampoco puede deducirse lo contrario.
A tenor del versículo 19, podemos entender que la conversión de Filemón fue una tarea personal del Apóstol: «Yo mismo, Pablo, lo firmo con mi puño; yo te lo pagaré... Por no recordarte deudas para conmigo, pues tú mismo te me debes». Posiblemente, Filemón era de posición acomodada, no sólo porque pusiera su casa a disposición de la comunidad, sino por la alusión que hace Pablo en el v.5 «tengo noticia de tu caridad y de tu fe para con el Señor Jesús y para bien de todos los santos»; parece un poco aventurado, sin embargo, afirmar que fuera comerciante de lanas, o concretar más que lo que pueda razonablemente surgir de la carta. Todo apunta a Colosas ya que, aunque la Carta a los Colosenses tiene sus propios problemas de autoría y fecha, se nombran algunos personajes en común, e incluso se dice que esa carta (la de Colosenses) va en manos de Tíquico y Onésimo, posiblemente el mismo esclavo objeto de la carta a Filemón; pero hay que reconocer que la carta no da otros elementos para localizar al personaje con más precisión.
Apfia (transcripta en el martirologio en español como Apia) sólo es mencionada en el versículo 2. Tradicionalmente se la supone esposa de Filemón, pero hay que reconocer que no hay demasiada base para afirmarlo, sólo la vaga idea de que las comunidades familiares solían comprender a toda la casa, y mucho más si el convertido era el marido, pero no deja de ser una hipótesis. Mucho más lo es la afirmación, que ya pasa un poco de hipótesis a «peregrina idea», de que Arquipo, el otro mencionado en el encabezado, sea el hijo de ese matrimonio, como se lee en muchos estudios. No hay apoyo alguno para esa identificación.
Aquí acaba, y no es poco tratándose de personajes «secundarios» del Nuevo Testamento, todo lo que podemos decir a ciencia cierta sobre Filemón y Apfia. Más allá del texto comienza la leyenda que, como cualquiera puede imaginar, llega a informarnos de detalles insospechados: Filemón llegó a ser obispo de Colosas, o tal vez de Gaza; en el ministerio fue ayudado estrechamente por Onésimo, y murió mártir, posiblemente en Éfeso, junto con Apfia; los dos esposos enterrados hasta la altura del pecho y apedreados, en tiempos de Nerón, el día de la fiesta de Diana. esta forma de la leyenda era la que traía el Martirologio Romano anterior, pero hay muchas otras variantes. El Martirologio actual no los inscribe como mártires, ni como obispo a Filemón.
Cualquier comentario a la epístola a Filemón comenzará por tratar los escasos datos sobre el destinatario de la carta; puede leerse en la Biblioteca de ETF, el Comentario Bíblico San Jerónimo (el "original" o el "nuevo"), en los dos casos por J. Fitzmyer, el Cuaderno bíblico Verbo Divino nº 33, por Simon Légasse, o el Comentario de Ratisbona, por Karl Staab. Cuando se presentan estas conmemoraciones suelen ser buena ocasión par la lectura directa de textos bíblicos que a veces tenemos puestos a un costado, así que, cómo no, el mejor homenaje a Filemón es leer hoy mismo la breve carta que el Apóstol le envió.
Abel Della Costa
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Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_4261




San Benigno de Milán, obispo

fecha: 22 de noviembre
†: c. 477 - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: Santi e Beati

Elogio: En Milán, en la Liguria, san Benigno, obispo, que en la contienda provocada por las invasiones dirigió, con gran tesón y religiosidad, la Iglesia a él encomendada.

Según Ughelli, el gran historiador cisterciense de las sedes episcopales italianas, san Benigno fue educado en Roma, y ocupó la sede milanesa entre el 470 y el 477, y durante su episcopado restauró muchas iglesias destruidas por Odoacro. El mismo Ughelli lo presenta como sucesor de san Geroncio, y miembro de la familia Bossi, una de las poderosas de la región. En el siglo XVII se debatía si había pertenecido a la familia Bossi o a la de los Benso de Como, y la cosa resultaba tan seria para uno y otro bando, que llevaron el caso, por vía judicial, a Roma. Finalmente se exhumaron las reliquias de san Benigno, que estaban en a iglesia de San Simpliciano. San Carlos Borromeo reconoció las cenizas, y un anillo encontrado entre las pertenencias, con el sello de la familia Bossi determinó finalmente la victoria de estos últimos, lo que en el siglo XVII significaba reivindicar no un dato del pasado, sino un poder efectivo en la curia romana.
La referencia más antigua a san Benigno la tenemos en unos versos de san Enodio, obispo de Pavia del siglo VI, que dicen: «San Benigno puso a disposición del Señor su corazón,
vigilando la llegada del Día,
y agradeció al Altísimo el haberlo creado.
Por eso el Señor quiso llenarlo de inteligencia.
Puso de su parte el lenguaje de la Sabiduría,
y ella no acabará nunca. No morirá su memoria,
y será recordado de generación en generación»
Extractado de un artículo sin firma en Santi e Beati. La obra de Ughelli a la que alude, muy conocida en Italia, es «Italia sacra», publicada en Roma entre 1642 y 1648, de la que oma su modelo más adelante, en España, la «España sagrada» de Flórez.
fuente: Santi e Beati
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