lunes, 17 de agosto de 2015

San Elías de Tesalónica - San Nicolás Politi - Beato Alberto de Chiatina - Santa Clara de la Cruz 17082015


San Elías de Tesalónica

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San Elías el Joven, monje confesor
En Tesalónica, de Macedonia, muerte de san Elias el Joven, que fue monje según las reglas de los Padres Orientales, y después de haber sufrido mucho por parte de los sarracenos a causa de la fe, con una fortaleza de ánimo invencible llevó una vida rigurosa de oración y austeridad, tanto en Calabria como en Sicilia.
Su «Vita» fue escrita en seguida después de la muerte, por un monje anónimo griego, y por tanto resulta suficientemente atendible. Elías nació en Enna, hacia el 829, con el nombre de Juan, que cambió por Elías al hacerse monje. Fue un asceta greco-siciliano de vida aventurera, marcada por la rigidez propia del monaquismo ítalo-griego del Medioevo bizantino. La suya fue una vida itinerante, llena de aventuras, viajes a pie, fundaciones de monasterios, y milagros. Fue obligado a abandonar su ciudad de Enna (la antigua Henna), asediada por los sarracenos, quienes la conquistan en el 859; Elías cae en sus manos y es vendido como esclavo en África.

Liberado en seguida, se pone a predicar el Evangelio a riesgo de su propia vida. Obligado a huir, se refudió en Palestina, donde recibió el hábito monástico del patriarca de Jerusalén. Estuvo tres años en un monasterio del Sinaí, de donde pasó a Alejandría, después a Persia, a Antioquía, y finalmente a África. Después de que Siracusa cayó en manos de los árabes (878), Elías, que había retornado a Sicilia, fue a Palermo para volver a ver a su vieja madre; de allí pasó a Taormina, donde se asoció al monje Daniel, que se volvió compañero de sus peregrinaciones y émulo de su virtud.

Atravesado el Estrecho, fue a Calabria, donde hacia eel 880 fundó el monasterio de Salinas, cerca de Reggio Calabria, que luego tomó su nombre. Amenazado por las incursiones de los sarracenos, se vio obligado a alejarse, primero a Patrasso, en Grecia, y luego a Santa Cristina, en el Aspromonte. El infatigable monje fue de peregrino a Roma, y a su retorno fundó el monasterio de Aulinas (900-901), en el monte que tomó su nombre, en Palmi. La fama de su maravillosa actividad, predicación y de los numerosos milagros llegó incluso hasta Oriente, por lo que el emperador León VI el Filósofo (866-911) lo invitó a Constantinopla. Una vez más el ya anciano Elías se puso en viaje, pero no llegó a destino: llegado a tesalónica, la antigua Salónica, en Macedonia, se enfermó, y allí murió el 17 de agosto del 904.

Su cuerpo fue transportado por el fiel monje Daniel hasta Aulinas en Palmi, y según su deseo, fue enterrado en la iglesia del monasterio, que como ya se ha dicho, tomó su nombre, al cual dos siglos más tarde se unió el de san Filerete, otro monje greco-siciliano. Recibió culto público hasta fines del siglo XVIII, es decir, mientras estuvo en pie el edificio del monasterio, derribado en esa época. Una reliquia suya se venera en Galatro (Reggio Calabria), donde también existía un monasterio griego titulado con su nombre. Su nombre continúa unido al Monte san Elías, hoy meta turística muy frecuentada y sobre el cual se alza un oratorio en su honor.


fuente: Santi e Beati



San Nicolás Politi

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San Nicolás Politi, eremita
En Arcaria, cerca de Milazzo, en Sicilia, san Nicolás Politi, eremita, que llevó una vida de extrema austeridad en una cueva.
Nació en la ciudad de Adernò (hoy Adrano, en Catania) en 1117, en el noble linaje de los Politi. Fue tempranamente considerado como santo: con la señal de la cruz espantaba a los lobos que amenazaban a las ovejas, sanaba los corderos, intercedía por la curación de los enfermos. En el día de su casamiento, impuesto por sus padres, huyó, iniciando con tan solo 17 años la vida eremítica. Hasta que se hizo monje laico en el monasterio basiliano de Rogato, donde vivió el resto de su vida. Cada sábado, recorriendo un escarpado sendero, iba desde la gruta donde moraba al monasterio para confesarse y recibir la Eucaristía.

El 12 de agosto Nicolás volvió a la gruta exhausto. Poco después un ángel le reveló que su alma partiría hacia el cielo dos días después de la fiesta de la Asunción. El martes 15 de agosto se acercó al monasterio para confesarse y recibir por última vez la Eucaristía. Saludó a todos los monjes, confiándose a sus plegarias. Al alba del día 17 de agosto de 1167 Nicolás, después de una noche de oración, con la cruz entre los brazos, fue recibido por el Señor. El culto fue aprobado por SS Julio II en 1507.

N. de ETF: la información anterior proviene de la vida del beato escrita por D. Gaetano Sorge, sacerdote siciliano, quien dedica un interesante sitio a la difusión de la devoción a Nicolás. Lo que transcribimos más arriba es un breve resumen publicado en Santi e beati. Ahora bien, D. Gaetano remite a la información de Acta Sanctorum, agosto, tomo III (pp.513-517), donde está todo el material que es posible hallar sobre el santo; esto incluye una «Vita», escrita por el sacerdote jesuita Ottavio Gaetani en el siglo XVI, con ocasión de la aprobación del culto del beato en 1507 por el papa Julio II. Según señala Gaetani, su vida es traducción de otra contemporánea a los hechos, pero que no ha llegado a nosotros.
La historia de Gaetani sitúa los hechos a fines del siglo X, pero habla de la muerte del beato en tiempos de Guillermo II de Sicilia, que comenzó su reinado en 1166. Éste es posiblemente el origen de la discrepancia entre la fecha que se encuentra impresa en el Martirologio Romano actual, que pone la fecha de muerte en el 1107, y la que damos aquí, siguiendo Acta Sanctorum, que se decanta por considerar auténtica la fecha de 1167. Como ocurre en muchos otros casos, aunque por razón del culto tradicional el Martirologio le da el título de santo, equivale al de beato, ya que sólo tiene aprobación de culto local.
fuente: Santi e Beati




Beato Alberto de Chiatina

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En Colle di Val d'Elsa, cerca de Siena, en la Toscana, beato Alberto, presbítero, que ofreció al pueblo un insigne ejemplo de virtud.


Santa Clara de la Cruz

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Santa Clara de la Cruz, abadesa
En Montefalco, de la Umbría, santa Clara de la Cruz, virgen de la Orden de Ermitaños de San Agustín, que rigió el monasterio de Santa Cruz y expresó extremo amor por la pasión de Cristo.
Los franciscanos y los agustinos han discutido mucho acerca de la orden a la que pertenecía la santa. Tales discusiones han llevado a los peritos a la conclusión, aceptada por ambas partes, de que la comunidad de la que santa Clara de la Cruz formó parte durante quince años, estaba compuesta de terciarias franciscanas. Llevaban éstas una vida de gran penitencia en un conjunto de ermitas, dirigidas por Juana, hermana de santa Clara. Pero cuando determinaron adoptar la vida conventual propiamente dicha, el obispo de Espoleto las puso bajo la regla de San Agustín. El convento de la Santa Cruz fue construido en 1290. A la muerte de su hermana, santa Clara fue elegida abadesa, muy contra su voluntad. Aunque su vida era ya muy austera, Clara encontró todavía el modo de redoblar sus penitencias.

Así, por ejemplo, en una ocasión en que cometió una falta contra el silencio, se impuso la penitencia de rezar cien Padrenuestros sobre la nieve con los pies desnudos. Sus palabras y ejemplo mantenían en la comunidad un alto deseo de perfección, y el recogimiento de Clara espoleaba a sus religiosas a buscar la unión con Dios. Se le atribuyen numerosos milagros, éxtasis frecuentes y dones extraordinarios; Clara los empleaba tanto para el bien de sus religiosas como de los extraños. Profesaba particular devoción a la Pasión del Señor. En cierta ocasión dijo a su hermana: «Si buscas la cruz de Cristo, no tienes más que abrir mi corazón y encontrarás en él los sufrimientos del Señor». Cuando la santa murió, en 1308, se encontró impresa en su corazón la señal de la cruz.

La devoción que el pueblo cristiano profesa a santa Clara de la Cruz no se debe sólo a su vida de penitencia y fiel observancia de la regla, sino a tres dones sobrenaturales de excepcional interés:
-El primero de ellos es el don de incorruptibilidad de sus restos. Juan Addington Symonds, en "Cornhill Magazine" (octubre de 1881, p. 446), describió así lo que había visto en Montefalco: «Sólo las manos y el hermoso rostro, exquisitamente pálido . .. están a la vista del público. Tenía los ojos cerrados como si estuviese dormida».
-El segundo don sobrenatural eran la cruz y otros instrumentos de la Pasión que se encontraron en el corazón de Clara, formados en el tejido fibroso y por cierto que las pruebas de la historicidad de este fenómeno son fehacientes.
-El tercer don es el de la liquefacción de la sangre, como se da en algunos otros santos (el más famoso, san Jenaro).

Fue canonizada por SS. León XIII en 1881.

 Con motivo de la causa de canonización, se divulgaron finalmente el siglo pasado las fuentes originales. La más importante de ellas es la biografía, escrita, según se dice, en 1309 por Berengario, vicario general de Espoleto.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI




 
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