Santos Pablo Miki y veinticinco
compañeros, mártires
fecha: 5 de febrero
†: 1597 - país: Japón
canonización: B: Urbano VIII 14 sep 1627 - C: Pío IX 8 jun 1862
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
†: 1597 - país: Japón
canonización: B: Urbano VIII 14 sep 1627 - C: Pío IX 8 jun 1862
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En
Nagasaki, ciudad de Japón, pasión de los santos Pablo Miki junto con
veinticinco compañeros, cuya fiesta litúrgica se celebra mañana.
oración:
Oh Dios, fortaleza de todos los santos, que has
llamado a san Pablo Miki y a sus compañeros a la vida eterna por medio de la
cruz; concédenos, por su intercesión, mantener con vigor, hasta la muerte, la
fe que profesamos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén (oración litúrgica).

San
Francisco Javier sembró el cristianismo en Japón, adonde llegó en 1549. Él
mismo convirtió y bautizó a considerable número de paganos. Posteriormente
provincias enteras recibieron la fe. Se dice que en 1587 había en Japón más de
doscientos mil cristianos. En 1588, el altivo Ministro Hideyoshi, habiéndose
arrogado los honores de una deidad, ordenó que todos los misioneros deberian
abandonar sus dominios en un término de seis meses. Algunos obedecieron, pero
muchos permanecieron ocultos. En 1596, Hideyoshi, uno de los hombres más
orgullosos y llenos de vicios, se enfureció por la jactancia del capitán de un
barco español que dijo que el propósito de los misioneros era facilitar la
conquista de Japón a los portugueses o españoles, y al año siguiente tres
jesuitas y seis franciscanos fueron crucificados en una colina cerca de
Nagasaki. Los franciscanos eran san Pedro Bautista, comisario de los frailes en
Japón, san Martín De Aguirre, san Francisco Blanco, san Francisco de San Miguel
(un hermano lego), todos ellos españoles; además san Felipe de Jesús, nacido en
la ciudad de México, que aún no estaba ordenado, y san Gonzalo García. La
nacionalidad del último nombrado, también hermano lego, es tema de discusión,
ya que nació en Bassein, cerca de Bombay, se cree que de padres portugueses;
pero otros declaran que sus padres eran hindúes conversos que tomaron nombres
portugueses. De los jesuitas, uno era san Pablo Miki, un japonés de noble
alcurnia y eminente predicador; los otros dos, san Juan Goto y Santiago Kisai,
habían sido admitidos a la orden como hermanos coadjutores, poco antes de su
martirio. Los diecisiete mártires restantes eran también japoneses; varios de
ellos eran catequistas e intérpretes, y todos eran terciarios franciscanos.
Incluían a un soldado, san Cayo Francisco; a un médico, san Francisco De Miako;
a un natural de Corea, san Leon Karasuma, y a tres muchachos de unos trece años
que ayudaban la misa a los frailes, santos Luis Ibarki, Antonio Deynan y Tomás
Kasaki, cuyo padre también fue martirizado.
Después
de haberles cortado parte de la oreja izquierda, con las mejillas manchadas de
sangre, veinticuatro de los mártires fueron llevados a través de varias
poblaciones para aterrorizar a los demás. Al llegar al sitio de la ejecución
cerca de Nagasaki, se les permitió confesarse con los dos jesuitas. Después los
sujetaron a las cruces con cuerdas y cadenas en los brazos y piernas; con una
argolla de hierro alrededor de sus gargantas, fueron levantados en alto, y se
dejó caer el pie de cada cruz dentro de un agujero excavado en el suelo. Las
cruces se pusieron en una fila, a un metro poco más o menos de distancia entre
sí. Junto a cada mártir había un verdugo presto a atravesarle el costado con
una lanza, de acuerdo con el método de crucifixión japonés. Tan pronto como
todas las cruces estuvieron plantadas, los verdugos elevaron sus lanzas a una
señal dada, y mataron a los mártires casi en el mismo instante. Sus paisanos
cristianos conservaron como un tesoro su sangre y sus vestidos, a los cuales se
les atribuyen muchos milagros. Estos veintiséis testigos de Cristo fueron
canonizados en 1862. El heroísmo de los niños nos llena siempre de admiración,
pero en este caso hay un elemento más digno de ella. Conviene recordar, que era
costumbre practicada en el Japón que cuando el que hacía cabeza en la familia
era acusado, el castigo recaía sobre todos los miembros de ella. Un historiador
moderno de Japón, el capitán Brinkley, dice que el "castigo de este género
se contaba como una de las armas más efectivas del administrador".

Tomado,
aunque con algunas variantes, del Butler-Guinea, 1964. El cuadro reproducido en
primer lugar, el «Martirio de Pablo Miki, Juan Goto y Santiago Kisai», está
atribuido (aunque su autoría cierta se desconoce) a Mosén Pedro García Ferer,
pintor aragonés de formación valenciana, y tiene el valor de ser contemporáneo
de los hechos, ya que fue pintado entre el 1600 y el 1650, actualmente se
encuentra en la colección permanente del Museo de Bellas Artes de Valencia.
fuente: «Vidas
de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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o última modificación relevante: ant 2012
Estas
biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una
fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia
completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor,
al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel)
y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=466
Beata Francisca Mézière, virgen
y mártir
fecha: 5 de febrero
n.: 1745 - †: 1794 - país: Francia
canonización: B: Pío XII 19 jun 1955
hagiografía: Abel Della Costa
n.: 1745 - †: 1794 - país: Francia
canonización: B: Pío XII 19 jun 1955
hagiografía: Abel Della Costa
En
Laval, en Francia, beata Francisca Mézière, virgen y mártir, que, dedicada a
educar niños y a curar enfermos, durante la Revolución Francesa fue muerta por
odio a la fe cristiana que profesaba.
Ver más información en:
19 Mártires de Laval, en la Revolución Francesa (1794)
19 Mártires de Laval, en la Revolución Francesa (1794)

Francisca
Mézière, no fue propiamente religiosa de las Hermanas de la Caridad, pero sí
volcada como ellas y, como veremos, a ejemplo de ellas, a la educación y el
cuidado de enfermos de la diócesis de Laval, y mártir de la Revolución
Francesa.
Había
nacido el 25 de agosto de 1745 en Mezangers, en una familia numerosa. Su padre,
excelente cristiano, era un modesto campesino, y su madre murió cuando ella
tenía cuatro años. Fue educada por las Hermanas de la Caridad de Evron, y ya de
joven se consagró a trabajar en las escuelas parroquiales, especialmente en
Saint-Léger, cerca de Laval.
Cuando
el 14 de abril de 1791, la República quiso imponer el juramento de libertad e
igualdad que implicaba la negación de los votos religiosos, como maestra de la
escuela que era, le tocaba firmarlo, y se negó igual que las monjas, por lo que
tuvo que abandonar la escuela. Comenzó entonces a servir a pacientes en los
pueblos de los alrededores de Saint-Léger. Pero una vez más, en tanto
enfermera, fue invitada a realizar el juramento en julio de 1792, y nuevamente
se negó.
A
partir de allí tuvo que esconderse y actuar con precaución. Fue finalmente
guillotinada, poco después de los mártires de La
Patience, por haber albergado en sus casa a dos soldados heridos
del ejercito contrarevolucionario (vandeanos), a los que atendió.
En
el texto del juez de Laval que la condena a muerte, se la llama "Víbora de
raza sacerdotal". Antes de subir al cadalzo agradeció a sus verdugos de
poder unirse pronto el Señor Jesus, detalle que recoge el acta de
beatificación. Era el 5 de febrero de 1794, y fue beatificada el 19 de junio de
1955 por el papa Pío XII.
Véase
Acta Apostolicae Sedis vol. XLVII, pp. 445-451 y, para mayores datos, Les
Martyrs de Laval (1955) de Mons. Cesbron. Sin ser una traducción directa, el
presente artículo sigue la presentación del tema en el blog «Ut pupillam oculi»
Abel Della Costa
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o última modificación relevante: 5-2-2013
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biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una
fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia
completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor,
al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel)
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