San Maurilio de Angers, obispo
fecha: 13 de septiembre
n.: c. 364 - †: 453 - país: Francia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En Angers, en la Galia Lugdunense, san Maurilio, obispo, nacido en
Milán y discípulo de san Martín de Tours, que fue ordenado presbítero por éste,
que le puso al frente del pueblo de Colonna. Después, elevado a obispo, centró
su preocupación en desterrar las supersticiones de los campesinos paganos.
Patronazgos: patrono de pescadores y jardineros;
protector contra los peligros del agua.

Maurilio, natural de Milán, se estableció
en la ciudad francesa de Touraine, donde se convirtió en discípulo de san Martín,
quien le confirió las órdenes sacerdotales. Fue un misionero entusiasta y
vigoroso que sabía sacar el máximo provecho de las oportunidades; por ejemplo,
cuando un rayo cayó sobre un templo pagano, Maurilio convocó al pueblo para
indicarle que aquel había sido un acto de la cólera de Dios y, al momento, con
la ayuda voluntaria de todos, inició la construcción de una iglesia cristiana
sobre los escombros del templo pagano. Fue nombrado obispo de Angers, y gobernó
su sede con virtud y prudencia durante treinta años. Lamentablemente, no
sabemos mucho más que esto.
En tiempos posteriores, ciertos escritores
adornaron su existencia con una serie de fábulas absurdas. Ahí está, sin ir más
lejos, el caso de un joven agonizante que solicitó al obispo los últimos
sacramentos, pero éste tardó en acudir y encontró al joven ya muerto.
Acongojado por los remordimientos, el prelado abandonó su sede y huyó hacia las
costas bretonas. A la orilla del mar se detuvo junto a una roca en la que
escribió estas palabras: «Yo, Maurilio de Angers, pasé por aquí». Después, tomó
un barco y se trasladó a las islas británicas, pero al cruzar el canal, la
llave de su catedral se cayó por accidente al mar. Entretanto, la población de
Angers no podía sobreponerse a la tristeza por haber perdido a su obispo y se
propuso encontrar su paradero. Un grupo de ciudadanos siguió sus huellas hasta
Bretaña y descubrió la inscripción en la roca. Varios de los hombres de Angers decidieron
ir a buscarle a las islas y, en consecuencia, tomaron una barca para cruzar el
canal; cuando navegaban, un pez saltó dentro de la barca; en el vientre del pez
se encontró la llave de la catedral de Angers. Tras algunas investigaciones
infructuosas, encontraron a Maurilio que trabajaba como jardinero, y le rogaron
que regresara a ocupar su sede. «No puedo regresar nunca a Angers», dijo el
prelado, «porque he perdido la llave de mi iglesia». Sin embargo, cuando los
ciudadanos le mostraron la llave que habían encontrado en el vientre del pez,
el obispo les siguió de buen grado y, al llegar a la sede, se encaminó
directamente a la tumba del joven que, por culpa suya, había muerto sin
confesión. Ante el sepulcro llamó al muerto por su nombre, y el joven salió de
la tumba vivo, por lo que se le dio el nombre de Renatus (René) y se quedó a
morar junto a san Maurilio y le sucedió en la sede episcopal de Angers. A René
se le venera como santo lo mismo en Angers, con ese nombre, que en Sorrento,
con el de Renato, y se afirma que también fue obispo de aquella ciudad
italiana.
La fábula del objeto que se vuelve a
encontrar en el vientre de un pez, figura en las leyendas de san Ambrosio de
Cahors, san Kentingern, san Maglorio y otros, así como en diversos personajes
no cristianos, como en la historia del anillo de Policrates. En Angers existe
la tradición de que fue san Maurilio quien estableció en la diócesis la
festividad del Natalicio de Nuestra Señora, como consecuencia de que uno de sus
fieles tuvo una visión de ángeles músicos en la noche del 8 de septiembre; pero
este caso merece tan poco crédito como otras muchas de las historias que se
cuentan sobre el santo obispo. El día 3 de este mismo mes de septiembre, se
celebra la fiesta de otro san Maurilio, un obispo de Cahors que murió en el año
de 580.
Se ha hablado de una falsificación
deliberada en el escrito que, antaño, pasaba por ser la biografía auténtica de
san Maurilio. Cierto diácono llamado Arcanaldo volvió a escribir, en 905, un
relato anterior sobre el santo y afirmó que el original había sido escrito por
Venancio Fortunato y corregido y aumentado por Gregorio de Tours. El fraude fue
denunciado y expuesto por Launoy en 1649 y las discusiones sobre el particular
se encontrarán en el Acta Sanctorum, sept. vol. IV. La biografía auténtica,
escrita por Magnobodus cerca del año 620, fue editada parcialmente por R. B.
Krusch cuando escribió sobre Venancio en Monumenta Germaniae Historica,
Auctores Antiquissimi, vol. IV, parte 2, pp. 84-101. Ver también Analecta
Bollandiana, vol. XVIII (1899), pp. 417-421 y a J. Levron, Les saints du pays
angevin (1943), pp. 53-64.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
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can.: pre-congregación
país: Francia - †: d. 374
país: Francia - †: d. 374
En Valence, de la
Galia Lugdunense, san Emiliano, venerado como primer obispo de esta ciudad.
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