San Artaldo de Belley, monje y obispo
fecha: 6 de octubre
fecha en el calendario anterior: 7 de octubre
n.: c. 1100 - †: 1206 - país: Francia
otras formas del nombre: Arthold, Arthaud
canonización: Conf. Culto: Gregorio XVI 2 jun 1834
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
fecha en el calendario anterior: 7 de octubre
n.: c. 1100 - †: 1206 - país: Francia
otras formas del nombre: Arthold, Arthaud
canonización: Conf. Culto: Gregorio XVI 2 jun 1834
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En la Cartuja de Arvières, en la
Borgoña, fundada por él mismo, san Artaldo, obispo de Belley. Tenía cerca de noventa
años cuando, a su pesar, fue elegido obispo, aunque a los dos años renunció y
volvió a la vida monástica, donde falleció a la edad de ciento seis años.

Artaldo nació en el castillo de Sothonod
de Saboya. A los dieciocho años se trasladó a la corte del duque Amadeo III.
Uno o dos años más tarde, ingresó en la cartuja de Portes. Al cabo de muchos
años, siendo ya sacerdote y muy avanzado en experiencia y santidad, fue enviado
por el prior de la Gran Cartuja a fundar un monasterio de su orden en Valromey,
en Saboya. El sitio lleva el significativo nombre de «el Cementerio». Ahí se
estableció Artaldo con seis monjes originarios de Portes. Poco después de la
fundación, el fuego consumió el monasterio, de suerte que san Artaldo tuvo que recomenzar
la obra. Para ello escogió otro sitio, a orillas del río Arviéres, donde
edificó pronto un nuevo monasterio. Pero la celda de un cartujo era demasiado
estrecha para la inmensa fama de que gozaba ya entonces el santo: el Papa
acostumbraba consultarle, como a su maestro san Bruno; y la diócesis de Belley
le eligió obispo a los ochenta años de edad, a pesar de sus vehementes
protestas.
Dos años después, consiguió que el pueblo
aceptase su renuncia y volvió jubilosamente a Arviéres, donde pasó el resto de
su vida. Próximo a su muerte fue a visitarle san Hugo de
Lincoln, el cual, cuando era prior de la cartuja de Witham,
había movido a Enrique II de Inglaterra a favorecer la cartuja de Arviéres. La
«Magna vita» de san Hugo, recuerda que éste reprendió bondadosamente a san
Artaldo cuando el fundador de Arviéres le preguntó las últimas noticias
políticas en presencia de sus monjes. El culto de san Artaldo, a quien los
cartujos veneran simplemente como beato, fue confirmado en 1834 para la
diócesis de Belley. El santo murió a los 105 años de edad.
En Acta Sanctorum, oct., vol. III, hay una
breve biografía medieval; puede verse un relato más completo en Dom le
Couteulx, Annales Ordinis Cartusiensis, vols. II y III.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_3655
Beato Isidoro de San José de Loor, religioso
fecha: 6 de octubre
n.: 1881 - †: 1916 - país: Bélgica
canonización: B: Juan Pablo II 30 sep 1984
hagiografía: Pasionistas
n.: 1881 - †: 1916 - país: Bélgica
canonización: B: Juan Pablo II 30 sep 1984
hagiografía: Pasionistas
Elogio: En Courtrai, en Bélgica, beato
Isidoro de San José de Loor, religioso de la Congregación de la Pasión, que
cumplió con fidelidad las funciones que se le encomendaron y, habiendo
enfermado, fue ejemplo para sus hermanos al soportar terribles dolores.

Los santos pueden parecer todos iguales,
pero al final vemos que no existe uno igual a otro. También Isidoro ofrece su
vida al Señor en sacrificio y escribe a los suyos: «Los he dejado para vivir
solo para el Señor y trabajar mucho por la salvación de mi alma, de la de
ustedes y de las de muchos otros». Se le puede definir como un campesino santo.
Nace en Vrasene (Bélgica) el 8 de abril de 1881 de una familia de campesinos.
Es doblemente afortunado, primero porque sus padres se distinguen por la
piedad, la rectitud moral y una conducta irreprensible. En segundo lugar porque
«La agricultura ha sido creada por el Altísimo» (Sir. 7,15) y el trabajo de los
campos es agradable a Dios. También en el convento se dedicará con pasión al
trabajo del campo y escribirá: «Trabajar y plantar en el huerto me hace
maravillosamente bien».
Es un joven robusto, activo y sociable;
ayuda a la familia trabajando en el campo y el invierno con el tico como obrero
de la empresa de pavimentación de las calles; canta en el coro de la parroquia
y también es catequista. Participa asiduamente en la vida de la parroquia, se
inscribe a la «Pía unión por el Vía Crucis semanal» y ama meditar la pasión de
Jesús. Mientras va madurando la idea de ser religioso. Un sacerdote
redentorista lo encamina hacia los pasionistas, por su amor a Jesús
Crucificado. En abril de 1907, a los 26 años de edad, entra en el noviciado
pasionista de Ere como religioso hermano.
Sufre mucho por la separación de su
familia y padece un malestar. Él, que habla flamenco, debe hablar en francés,
la lengua oficial en el convento. El 8 de septiembre de 1907 toma el hábito
pasionista y un año después emite la profesión religiosa. Está feliz por su
vocación. Escribe a sus padres: «Aquí todos somos iguales, del superior al más
pequeño; todos en una misma mesa, en una misma oración, en un mismo reposo, en
una misma recreación. Todos juntos trabajamos, según la condición de cada uno.
Nos damos un servicio recíproco».
Su vida no cambia mucho; habituado desde
su familia a ser un apóstol continúa a serlo también en el convento.
«Cumpliendo todo por la gloria de Dios -escribe-, colaboro en la conversión de
los pecadores y a difundir la devoción a la Pasión de Jesús y a los dolores de
María. Mientras los sacerdotes van a predicar, nosotros los hermanos trabajamos
para la comunidad; también el trabajo más insignificante se convierte en mérito
para Dios y nuestra salvación. No anhelo, ni deseo otra cosa que sacrificarme
enteramente por la salvación de las almas».
Humildad y paciencia son sus virtudes. «El
trabajo, dice bromeando, me hace bien. Así cuando viene el diablo y me
encuentra ocupado, se convence que no tiene nada que esperar de mí... y no le
queda más que irse». Su vida es una continua búsqueda de la voluntad de Dios;
sobre ella extiende su jornada y en ella encuentra paz y serenidad, en una
continua acción de gracias. En la víspera de sus votos escribe: «Estoy por
hacer mi profesión, únicamente para hacer la voluntad de Dios». Lo llaman «el
hermano bueno, el hermano de la voluntad de Dios, la encarnación de la regla
pasionista». Vive una rígida pobreza y escribe: «No poseo muchas cosas; solo
tengo un crucifijo, una navaja de afeitar, un sacapuntas, un lápiz, pero no se
como hacerles comprender la grande alegría que me llena viéndome libre de todo,
para que mi corazón no ame sino a Jesús».
No falta el sufrimiento físico. En Junio
de 1911, por un cáncer, le es extirpado el ojo derecho. Soporta todo con grande
fuerza, tanto que el médico que lo opera exclama: «Este hombre deber ser un
santo». Él escribe: «Me he confesado y en la comunión he ofrecido a Dios mi ojo
por la expiación de mis pecados, por el bien espiritual y material de ustedes y
por otras muchas otras intenciones. Me he abandonado cómodamente a la voluntad
de Dios, sin entristecerme». El mal continúa su curso. Padece cáncer en el
intestino y el médico advierte al superior las consecuencias fatales de la
enfermedad. El superior hace conciente a Isidoro, el cual acoge la noticia con
la habitual serenidad. Padece dolorosas operaciones. Exclama: «Debemos aceptar
nuestros sufrimientos en unión con Jesús, que es para nosotros el modelo de
abandono a la voluntad del Padre». Los familiares no podrán estar siempre con
él para asistirlo, porque lo impiden los alemanes, que han ocupado Bélgica.
Estamos en plena 1ª guerra mundial. Muere en octubre de 1916, a los 35 años.
El humilde y silencioso hermano pasionista
se convertirá en una de las figuras más amadas y populares de Bélgica. Juan
Pablo II lo ha declarado beato el 30 de septiembre de 1984.
Escrito por Francesco Valori.
fuente: Pasionistas
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El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
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