Cronología de San José Gabriel del Rosario Brochero

16/ 03/ 1840 Nacimiento en Carreta Quemada, en Santa Rosa de Río Primero (Córdoba, Argentina).
17/ 03/ 1840 Bautizado en la Parroquia de Santa Rosa (Córdoba,
Argentina).
05/ 03/ 1856 Ingreso en el Colegio Seminario “Nuestra Señora de
Loreto” en Córdoba.
13/ 03/ 1858 Inicio de sus estudios en la Universidad de
Córdoba.
04/ 11/ 1866 Ordenado presbítero por el Obispo Vicente Ramírez
de Arellano.
10/ 12/ 1866 Primera Misa en la Capilla del Colegio Seminario
“Nuestra Señora de Loreto” de Córdoba.
01/ 07/ 1867 Nombrado Capellán de Coro en la Catedral de
Córdoba.
15/ 03/ 1869 Designado Prefecto de Estudios del Seminario Mayor.
12/ 11/ 1869 Obtuvo el grado de “Maestro de Filosofía” en la
Universidad de Córdoba.
18/ 11/ 1869 Nombrado Cura de San Alberto (Córdoba, Argentina).
05/ 12/ 1869 Asumió el Curato de San Alberto 16/ 08/ 1875 Inició
la construcción de la Casa de Ejercicios en el Tránsito de San Alberto.
Agosto de 1877 Inauguró la Casa de la Ejercicios del Tránsito.
30/ 01/ 1880 Acompañó desde Córdoba a las primeras 16 Esclavas
que llegaron al Tránsito para atender la Casa de Ejercicios y el Colegio de
Niñas.
01/ 03/ 1880 Inauguró el Colegio de Niñas de Villa del Tránsito.
03/ 09/ 1881 Designado Canónigo Honorario por el Poder Ejecutivo
Nacional.
04/ 08/ 1885 Designado Cura del Tránsito (Córdoba, Argentina).
02/ 06/ 1887 Acompañó desde Córdoba a Catalina de María
Rodríguez, fundadora de las Esclavas, y lo mismo hizo a su regreso el 27 de
julio.
Mayo de 1890: Construyó el tramo de Villa Viso a Posta de los
Domínguez acortando el camino a Soto.
1892 Construyó la cuesta de Altautina entre San Pedro y Ciénega
de los Allende.
1896 Construyó el camino desde Panaholma al Tránsito.
30/05/ 1898 Entregó el Curato del Tránsito (Córdoba, Argentina).
01/01/ 1899 Visitó a sus antiguos feligreses del Tránsito.
25/08/ 1902 Fue nombrado nuevamente Cura del Tránsito (Córdoba,
Argentina).
03/10/ 1902 Asumió nuevamente el Curato del Tránsito (Córdoba,
Argentina).
05/ 08/ 1907 A petición del Cura Brochero, se instalan en Villa
del Tránsito los claretianos para dirigir la Casa de Ejercicios y abrir un
Colegio de niños.
22/ 08/ 1907 Renunció al Curato del Tránsito.
28/ 08/ 1907 Llegó a Córdoba desde Villa del Tránsito, mudándose
a Santa Rosa de Río Primero (Córdoba, Argentina).
21/ 10/ 1912 Se entrevistó con Hipólito Irigoyen, para
interesarlo en la construcción del ramal Soto-Dolores. Posteriormente, viajó a
Villa del Tránsito, donde permaneció hasta su muerte.
23/ 01/ 1914 Recibió los últimos sacramentos de manos del Padre
José Pío Angulo, Cura de Bell Ville (Córdoba, Argentina).
26/ 01/ 1914 Muere leproso y ciego en Villa del Tránsito
(actulamente Villa Cura Brochero).
14/09/2013: El Papa Francisco le beatificó en Villa Cura
Brochero.
16/10/2016: Canonización
del Cura Brochero por el Papa Francisco.
Frases de San José Gabriel del Rosario Brochero
"La
hostia consagrada es un milagro de amor, es un prodigio de amor, es una
maravilla de amor, es un complemento de amor, y es la prueba más acabada de su
amor infinito hacia mí, hacia ustedes, hacia el hombre"
"El
Señor me dio la salud, él me la quita; bendita sea su santa voluntad. Debemos
estar siempre conformes con los designios de Dios"
"Dios
es como los piojos, está en todas partes, pero prefiere a los pobres"
"Yo
me felicitaría si Dios me saca de este planeta sentado confesando y predicando
el Evangelio"
"El
sacerdote que no tiene mucha lástima de los pecadores es medio sacerdote. Estos
trapos benditos que llevo encima no son los que me hacen sacerdote; si no llevo
en mi pecho la caridad, ni a cristiano llego"
Novena a San José Gabriel del Rosario Brochero
Oración inicial para todos los días
Padre
de todos los hombres, compadécete de nosotros, los desterrados hijos de Eva, y
dígnate escuchar las súplicas que te dirigimos por los méritos e intercesión
del Beato José Gabriel del Rosario Brochero, sacerdote según tu Corazón y fiel
pastor de una porción de tu rebaño. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Oraciones finales para todos los días
Trinidad
Santa, Dios Vivo y Creador, acoge benignamente las súplicas que te dirigimos en
esta novena. Que nuestra oración te sea agradable, Señor, como lo fue la vida y
la muerte del Beato José Gabriel del Rosario Brochero, por cuya intercesión
acudimos confiados a tu Misericordia. Sea la gloria y la alabanza para Ti,
único Dios verdadero, Fuente y Principio de toda Vida, Hoguera inextinguible de
Amor y Premio eterno de los bienaventurados. Amén.
¡Oh,
María, Madre nuestra! Alcánzanos la gracia de reconocer los tesoros y riquezas
que tu Hijo nos dejó en ese Sacramento de amor. Alcánzanos las fuerzas
necesarias para llegar a él con mucha frecuencia y a enriquecernos con sus
virtudes. Séanos, Madre nuestra, muy doloroso el apartarnos de este Sacramento,
como es doloroso al niño el separarse de los pechos de la madre que lo alimenta
con su propia sangre. Porque desde hoy queremos amar a tu Hijo para devolverle
amor por amor. Si tú nos ayudas, Madre nuestra, no nos ha de costar el amor a
tu Hijo que tanto nos amó y es tan digno de ser amado. Si amamos a los autores
de nuestros días, a nuestros hermanos, a nuestros parientes, a nuestros amigos
y a nuestros bienhechores, ¿cómo no amaremos a nuestro Salvador divino, [más]
que a nuestro buen padre, a nuestro hermano querido, a nuestro amigo fiel, y a
nuestro bienhechor temporal y eterno? Y Tú, dulcísimo Salvador: haznos conocer
la grandeza del don que nos dejaste en la Hostia consagrada, y el infinito amor
que nos manifestaste en ella, para recibirte con frecuencia en ella y unirnos
contigo, a fin de participar de tu misma vida, de tu misma divinidad y de tu
misma gloria. Amén. (Cura Brochero).
Primer día: “El padre Brochero, la Eucaristía y los que
sufren”
“La
Hostia consagrada es un milagro de amor, un prodigio, una maravilla (…); es la
prueba más acabada del amor infinito de Dios hacia mí, hacia ustedes, hacia el
hombre” (Cf. Plática del padre Brochero sobre la Última Cena de Jesús).
Reflexión
El
amado Cura Brochero jamás dudó sobre cuál era el centro de su vida: Cristo. Más
concretamente: ¡Cristo Eucaristía! Fue el mismo Redentor quien alimentaba la fe
de este gran sacerdote en tiempos difíciles y le concedía la gracia de saber
que Él mismo, vivo en la Eucaristía, también se hace presente en la persona de
los que son más débiles a los ojos del mundo. Pidamos al Cura Gaucho la gracia
de ver en cada pobre, enfermo o necesitado, al mismo Cristo, al que confesamos
sentado a la derecha del Padre, a la vez que lo recibimos y adoramos en la
Santísima Eucaristía.
Oración
Padre
amoroso, te pedimos que, como al Cura Brochero, nos hagas experimentar el
abrazo redentor de tu Hijo, vivo y presente en la Eucaristía, pues solamente
así podremos acercarnos con auténtico espíritu de servicio a los más
necesitados y llevarles el Evangelio de Jesucristo, el único que puede hacerlos
verdaderamente libres. Que la gloriosa intercesión de este Beato nos alcance de
Ti esta gracia junto a la que te pedimos de modo especial en la novena (se
menciona la gracia).
Segundo día: “El padre Brochero y el sacerdocio”
“(…)
habiéndome sentido desde mis más tiernos años inclinado al estado sacerdotal,
he practicado medios conducentes a examinar mi vocación y adquirir –en cuanto
lo permitan mis fuerzas- la idoneidad que para tan santo estado se requiere”.
(Solicitud de la Tonsura y Órdenes Menores, 1°/7/1862).
Reflexión
El
Cura Brochero, fiel hijo de la Iglesia, estaba identificado con el sacerdocio
de Cristo, y lo vivía en plenitud. Para él el ejercicio del ministerio sagrado
no era el mero cumplimiento de los deberes de una simple profesión, sino el
imperativo de una permanente y total identificación con Cristo, el Buen Pastor,
quien vino al mundo para servir, no para ser servido. La figura del padre
Brochero se convierte por ello en grandioso faro que ilumina el camino de todos
aquellos que han sido llamados por Dios a seguirlo más de cerca.
Oración
Padre
Misericordioso, que quieres perpetuar el Sacerdocio ministerial de tu Hijo en
la persona de hombres que eliges entre otros, para que sean mediadores entre Ti
y sus hermanos. Hoy queremos pedirte por nuestros sacerdotes. Que a ejemplo del
Beato Cura Brochero sean conscientes de que los frutos de todo apostolado
dependen ante todo de su relación personal con Cristo, la que deben alimentar
cada día con una profunda vida sacramental y de oración. Guía, Señor, por medio
de tu Espíritu, a todos los sacerdotes del mundo, a fin de que, fieles al
Magisterio de la Iglesia, siempre en comunión con los obispos y con el Papa,
conduzcan tu rebaño hasta las praderas de la eternidad. Que la intercesión del
Beato Cura Brochero nos obtenga esta gracia y la que pedimos en la novena (se
menciona la gracia).
Tercer día: “El padre Brochero y el misterio de la Cruz”
“La
señal de Dios es la Santa Cruz y la marca de Él es la fe” (A propósito de una
prédica en Tucumán).
Reflexión
El
misterio de la Cruz del Señor resplandeció de un modo singularísimo en la vida
y en la misión del padre Brochero. En una de sus cartas al Obispo de Santiago
del Estero escribía:
“(…)
estoy ciego casi por completo, apenas distingo la luz del día y no distingo ni
mis manos (…)”.
A
estos dolores físicos se sumarían otros espirituales mucho más profundos. En
efecto, el mayor de los padecimientos del padre Brochero era ver cómo Cristo
sufría en la persona de sus hermanos. Ante tanta injusticia y tanto dolor la
actitud de los justos como este sacerdote íntegro, no podía ser sino la que
surge de una fe genuina, “marca de Dios”, de un abrazarse a la Cruz de Cristo,
confiando en la Providencia, y ofreciéndole de corazón las pruebas.
Oración
Padre
de nuestro Salvador Crucificado y Resucitado, vuelve tus ojos de ternura hacia
aquellos hermanos que sufren en el cuerpo o en el espíritu. Mira especialmente
a los que no encuentran consuelo porque son probados por la enfermedad, la
tristeza, la soledad o el miedo. Que por el misterio de la Cruz de tu Hijo y
por la intercesión del Beato padre Brochero, se reavive en ellos la llama de la
esperanza y recuperen la paz de espíritu. Escucha nuestros ruegos, amado Padre,
y concédenos la gracia que te suplicamos en esta novena (se menciona la
gracia).
Cuarto día: “El padre Brochero, el perdón y la prédica”
“Yo
me felicitaría si Dios me saca de este mundo confesando y predicando” (Carta al
Secretario del Obispo, presbítero Eduardo Ferreira, 2/7/1907).
Reflexión
Todos
los santos sacerdotes de la Iglesia se han caracterizado por una admirable
dedicación al sacramento de la Reconciliación. El Beato padre Brochero no ha
sido la excepción. Él sabía bien que el Confesionario es el Trono de la
Misericordia, erigido en la Tierra por el mismo Dios. ¡Cuántas almas se habrán
reconciliado con Dios gracias al ministerio del Cura Brochero! ¡Cuántos
hermanos habrán hallado en él, paz y fortaleza para perseverar en la fe! Pero
la prédica del Cura Gaucho no se limitaba al momento en que administraba los
sacramentos. Él evangelizaba en cada instante de su vida. No es exagerado decir
que cada latido de su corazón era un acto de oración y evangelización.
Oración
Padre
compasivo, te rogamos por todos los pecadores, en especial por aquellos cuyo
corazón está más endurecido. Ilumínalos con tu Espíritu, y por la prédica y el
testimonio de intrépidos y santos sacerdotes como el Cura Brochero, haz que
descubran el tesoro de tu Misericordia, que resplandece de modo incomparable en
el sacramento de la Confesión. Que experimenten la alegría de la comunión
contigo, la misma que alentó la vida del Beato padre Brochero, por cuya
intercesión, reiteramos el pedido de la gracia que te confiamos en esta novena
(se menciona la gracia).
Quinto día: “El padre Brochero y la oración”
“No
dejo ni dejaré aquellas cortitas oraciones que he hecho a Dios, a fin de que
nos veamos juntos en el grupo de los Apóstoles de la Metrópolis celestial”
(Carta al Obispo de Santiago del Estero).
Reflexión
La
vida de oración del Cura Brochero es escuela de amor y confianza para los
fieles de todos los tiempos. Es común pensar que cuantas más obligaciones tiene
un sacerdote, gozará de menos tiempo para orar, y que por lo tanto, se vería
obligado a descuidar su relación personal con Dios. Es cierto que esto
desafortunadamente suele ocurrir en muchas ocasiones. Pero no es el caso de
aquellos que viven en plenitud su sacerdocio. En efecto, estos últimos saben
que de su íntima relación con Dios, de su constante y perseverante oración,
reciben la fuerza necesaria para cumplir mejor la Divina Voluntad. El padre
Brochero vivía en continua sintonía con el Señor. No porque dedicara una parte
de su jornada a la oración, y el resto, a la prédica y a la práctica de la
caridad. Cada acto de su vida él lo convertía en oración, ofreciéndoselo al
Señor con todo el corazón. Su existencia era de por sí un incesante cántico de
súplica, acción de gracias y alabanza al Creador. Y esta plena comunión con
Dios hacía fructuosas todas sus obras, aun las que pudieran haber parecido insignificantes
a los ojos del mundo.
Oración
Padre
clemente, te pedimos por todos aquellos que se encuentran alejados de Ti, por
los que han perdido, o nunca conocieron el hábito saludable de vivir en
comunión contigo. Sal nuevamente a su encuentro, Señor. Que te reconozcan en tu
Iglesia, en los Sacramentos, en tu Palabra y en el fiel testimonio de sus
hermanos. Señor del Cielo y de la Tierra, enséñanos a orar por quienes no oran.
Que nuestra voz llegue a Ti en nombre de aquellos que en el pasado no te conocieron.
Que se haga intérprete de los que hoy, consciente o inconscientemente, te
cierran las puertas de su corazón. Que nuestra oración, Señor, a ejemplo de la
del Cura Brochero, sea también plegaria de intercesión por las generaciones
futuras, para que puedan experimentar la grandeza de tu amor que sana y salva,
y del que esperamos obtener, por intercesión del Beato Cura Brochero, la gracia
por la que realizamos este acto de devoción (se menciona la gracia pedida).
Sexto día: “El padre Brochero y la Iglesia”
“Creyendo
y esperando cuanto cree y espera nuestra Santa Madre Iglesia en cuya fe nací,
he vivido y protesto morir, defendiéndola y enseñándola con mi palabra y
ejemplo…” (Testamento del padre Brochero).
Reflexión
Cuando
hay sacerdotes tan comprometidos socialmente como el Cura Gaucho, los sectores
particularmente hostiles a la auténtica fe católica son reticentes a
especificar que se trató de un fiel hijo de la Iglesia, que vivió en absoluta
fidelidad al Magisterio y que practicó las virtudes cristianas en grado
heroico. El Beato Cura Brochero amaba y reverenciaba a la Iglesia con filial
devoción. Esto se puede percibir en sus escritos y en sus obras. La fidelidad
incondicional al Magisterio, el trato respetuoso y humilde para con su obispo,
la prédica constante de la más pura doctrina católica, y la conciencia de que
cuando desempeñaba su ministerio lo hacía, no por sí mismo y en un acto
individual, sino en nombre de la misma Iglesia, a la que el mismo Jesucristo lo
llamó como ministro sagrado… Todas ellas son virtudes que resplandecieron de un
modo particular en el padre Brochero. Este dejar de lado los anhelos personales
por legítimos que fueran, y hacerlo en nombre de Cristo y bajo la guía de la
Iglesia, es una virtud indispensable requerida para que un hijo de Dios sea
propuesto oficialmente como modelo a imitar. Es que quien ama a Cristo de
verdad, con un corazón humilde como el padre Brochero, no puede sino acoger
agradecido todos los dones que el Señor ofrece para la salvación. ¿Cuáles son
estos dones? Ante todo, el Don de Sí mismo, en la Eucaristía. También el don de
su Madre, modelo acabado de virtudes, lo más sagrado que Dios pueda ofrecernos
que no sea Él mismo; también el don de la Iglesia, sin la cual no habría
Eucaristía ni ninguno de los otros sacramentos ni sacramentales; y el don de su
Palabra viva y eficaz que ilumina nuestro peregrinar hacia el Cielo.
Oración
Padre
Celestial, Tú aceptaste el Sacrificio de tu Hijo para que todos nosotros
fuéramos salvos. Él instituyó la Iglesia para perpetuar ese Sacrificio, a fin
de que la salvación estuviera al alcance de los hombres y mujeres de todos los
tiempos. El Espíritu Santo, Dios verdadero que procede de Ti y de tu Hijo, vive
en la Iglesia, y por medio de ella santifica la creación entera y pone a
nuestra disposición todos los medios de la salvación. Concédenos, Padre
amantísimo, la gracia de vivir y morir en plena comunión con la Iglesia
Católica, Mística Esposa del Cordero inmolado, y la de profesar una filial
devoción al Papa, Vicario de tu Hijo y Sucesor del primero de los Apóstoles. Te
lo pedimos junto a la gracia que solicitamos en esta novena (se menciona la
gracia).
Que
todos los pueblos de la Tierra se congreguen en la unidad para confesarte a Ti,
Padre Eterno, que con tu Hijo y el Espíritu Santo, vives y reinas, Dios
Misericordioso, por los siglos eternos. Amén.
Séptimo día: “El padre Brochero y la verdadera riqueza”
“Yo
me he considerado siempre muy rico porque la riqueza de una persona no consiste
en la multitud de miles de pesos que posee, sino en la falta de necesidades…”
(Carta a Nicolás Castellano).
Reflexión
El
Cura Brochero fue materialmente pobre y vivió entre los pobres. Pero se
consideraba rico. Rico porque jamás quiso nada para sí sino para los demás.
Rico porque nunca tuvo necesidad de más que de aquello que Dios quiso darle.
Pero rico ante todo, porque nunca dudó en qué consistía la verdadera riqueza:
En servir a Cristo en la persona de los hermanos; en alimentarlos con el pan
material y con el Pan espiritual; en procurarles la medicina contra las
enfermedades del cuerpo, y sobre todo, contra las del alma; en proveer el techo
de una vivienda a los que carecían de él, pero consciente de que era más
importante invitarlos al gran Hogar de la Iglesia Madre, la Casa que el mismo
Dios ha construido para sus hijos. Mientras el padre Brochero proyectaba la
construcción de caminos terrenales, trazaba con su vida ejemplar senderos de
luz que conducían hacia la Patria celestial (y más ahora, que ha sido elevado a
los altares). ¡Cuán rico era este Cura pobre! Rico, porque siendo pobre y
humilde enriqueció a todos los que conoció ofreciéndoles el Tesoro más grande
que es Jesucristo. El que Lo tiene a Él lo tiene todo. La riqueza del Cura
Brochero, evidentemente no era material puesto que dándola no se empobrecía;
tan abundante es ella que sigue y seguirá enriqueciendo a todos aquellos que
dirijan su mirada a la grandiosa figura de quien supo imitar a Cristo dándose a
los demás.
Oración
Padre
de toda riqueza, en nombre y por la intercesión del Beato Cura Brochero, rico
en virtudes y en méritos, acuérdate de los que vivimos sumidos en la pobreza de
nuestras propias miserias. Recuérdanos nuestra dignidad, Señor. Que no
olvidemos que el Precio de nuestra redención es el Sacrificio de tu amado Hijo,
el Fruto selecto formado en el seno de María, que por nosotros fue exprimido en
el noble Árbol de la Cruz. Que nunca cerremos las puertas del corazón a la
salvación que Él nos ofrece. Te pedimos todo esto junto a la gracia por la que
rezamos esta novena al padre Brochero (se menciona la gracia).
Octavo día: “El padre Brochero y la Santísima Virgen”
“Mi
Purísima”.
Reflexión
Con
esta tierna expresión el Cura Brochero acostumbraba a dirigirse a la gran Madre
de Dios. Más que una jaculatoria, es toda una profesión de fe y de confianza en
la revelación bíblica, que da cuenta de la incomparable dignidad de aquella que
mereció llevar en su seno al Autor de la Vida, y de su poderosa intercesión en
nuestro favor. “Mi Purísima”: El adjetivo posesivo “Mi” se hace eco de la
entrega que Cristo nos hizo de su Madre en la persona de Juan cuando ella,
Virgen fiel, permanecía sufriente pero serena al pie de la Cruz. El adjetivo
superlativo “Purísima” confiesa la fe del padre Brochero en el misterio de la
Inmaculada Concepción de María y su confianza en la gloriosa intercesión de tan
dulce Madre por todos y cada uno de sus hijos hasta el final de los tiempos.
Imitemos al Cura Brochero, que en medio de los desiertos del mundo, acudía a
María como remanso de amor y ternura, como a oasis de paz y torre de fortaleza.
Oración
Dios
de los portentos, desde los orígenes de la Creación ya pensabas en aquella que
concebiría en su seno a tu Hijo único, Señor y Salvador de los hombres. Te
pedimos que a ejemplo del Beato Cura Brochero, y como tu mismo Hijo nos
enseñara, aprendamos a acudir con confianza a María en cada momento de nuestra
vida. Nadie mejor que ella para mostrarnos a Jesús, Camino, Verdad y Vida.
Nadie, fuera de Ti, más grande que ella. Que esta Madre bendita nos lleve
siempre de su mano, Señor, para que nuestros pies no vuelvan a tropezar. Acoge
esta súplica confiada, junto a la que reiteramos también el pedido que te hemos
presentado en esta novena (se menciona la gracia).
Noveno día: “El padre Brochero, nuestro intercesor”
“Dios
me da la ocupación de buscar mi último fin, y de orar por los hombres pasados,
por los presentes y por los que han de venir, hasta el fin del mundo” (Carta al
Obispo de Santiago del Estero).
Reflexión
Este
anhelo del humilde Cura Gaucho, anhelo que fue una promesa, llega a su pleno
cumplimiento precisamente ahora, en que la Madre Iglesia ha glorificado a este
preclaro hijo suyo con la corona inmarcesible de los bienaventurados.
Cuando
la historia nos relata la labor de grandes hombres y mujeres, destaca todo lo
bueno que ellos hicieron en vida y el legado que pudieron habernos dejado. Lo
que no puede constar históricamente es que, más allá de este legado, luego de
su muerte terrena, dichos hombres y mujeres, puedan seguir ayudándonos
personalmente. No pasa así con los cristianos que la Madre Iglesia eleva a los
altares y propone como modelo a imitar. Por fe nos consta que su intercesión
ante Dios en favor nuestro es personal, concreta y eficaz.
La
principal prueba documentada e irrefutable de ello son los al menos dos
milagros exigidos por la Iglesia, uno para la beatificación, y otro para la
canonización de sus hijos ejemplares.
Oración
Padre
nuestro, Dios Viviente y Misericordioso, te damos gracias por habernos dado, a
lo largo de los siglos, a tantos hijos tuyos, que han ido revelándonos los
rasgos paternales de tu Rostro amoroso. Pensamos en Abraham, nuestro padre en
la fe, y en los demás patriarcas y profetas.
Pensamos
en el grandioso San José, icono perfecto de tu gloriosa Paternidad, el hombre
más semejante a tu Hijo, ante quien “hizo las veces de padre”, según tus
designios. Pensamos en la multitud de santos y santas que interceden por
nosotros.
De modo especial, te damos gracias, Padre Bueno, por la vida y
el ministerio, por la glorificación y la intercesión del Beato José Gabriel del
Rosario Brochero. Que él nos dé fuerzas para no sucumbir a causa de nuestras
debilidades, que no permita que los vientos de las modas pasajeras, apaguen la
llama de nuestra esperanza, que nos alerte para no rendir culto a los nuevos y
antiguos ídolos, y que ilumine nuestro caminar hacia el encuentro definitivo
con Cristo en la paz eterna del Reino prometido. En nombre de este
bienaventurado sacerdote, hemos rezado la novena, pidiéndote la gracia que
ahora reiteramos, con la esperanza de que, por intercesión suya, te dignes
escuchar nuestro humilde ruego (se menciona la gracia).
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