Santos Lucas Alfonso Gorda y Mateo Kohioye, religiosos mártires
fecha: 19 de octubre
país: Japón
canonización: B: Juan Pablo II 18 feb 1981 - C: Juan Pablo II 18 oct 1987
hagiografía: Vaticano
país: Japón
canonización: B: Juan Pablo II 18 feb 1981 - C: Juan Pablo II 18 oct 1987
hagiografía: Vaticano
Elogio: En Nagasaki, de Japón, santos mártires Lucas Alfonso Gorda,
presbítero, y Mateo Kohioye, religioso, los dos de la Orden de Predicadores. El
primero trabajó antes en las Islas Filipinas y pasó después al Japón, donde fue
ardiente ministro del Evangelio durante diez años, y el segundo, de dieciocho
años de edad, fue su compañero en propagar y testimoniar la fe cristiana
(1634).
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Pertenecen al grupo de 15 mártires de
Japón que, venidos de Filipinas, se conmemoran litúrgicamente en conjunto el 28
de septiembre, en la memoria de los Santos Lorenzo Ruiz y quince compañeros,
mártires. Fueron beatificados por SS. Juan Pablo II en 1981 y canonizados por
el mismo papa en 1987.
LUCAS ALONSO DEI. ESPÍRITU SANTO, español,
sacerdote dominico. Nace en Carracedo (Astorga), dominico de la Provincia de
España, se pasa a la Provincia del Rosario en 1617. Profesor en el Colegio de
Santo Tomás de Manila, misionero en Cagayan, en 1623 va al Japón donde trabaja
con gran coraje y riesgo de su vida durante diez años. Arrestado en Osaka en
1633, fue torturado y martirizado en Nagasaki. Edad, 39 años.
MATEO KOHIOYE DEL ROSARIO, japonés,
natural de Arima. Catequista y ayudante del B. Lucas Alonso, se hace novicio de
la Orden. Arrestado en Osaka en 1633, rechaza toda propuesta de dinero y
soporta horribles torturas, permaneciendo fiel a Cristo, hasta la muerte. Tenía
18 años.
Del Edicto de 1614 del gobierno japonés,
con las razones políticas y religiosas del martirio, cuya doctrina es retomada
substancialmente en los de 1633 y 1636:
«Los seguidores de Cristo, llegados
imprevistamente en Japón, no solamente vienen trayendo mercancía en sus naves,
sino también, sin permiso alguno, han extendido y propagado su malvada ley,
destruyendo aquella buena y legítima y conspirando para derrocar el poder en
nuestro país. Esto es el inicio de una gran calamidad, que con todo medio es
necesario evitar. El Japón es un país shintoista y budista, que venera a los Dioses,
honra a Buda y tiene en gran estima el camino de la benevolencia
(confucionismo).
Los seguidores de los Padres (los
cristianos) han desobedecido todos a las órdenes dadas por gobierno,
despreciando la religión ... y destruyendo el bien. Viendo aquellos que deben
ser ajusticiados (los mártires) se alegran y corren detrás de ellos,
espontáneamente, los adoran y los saludan. Tal es el supremo ideal de esta
religión. Si no se la prohibe inmediatamente, vendrán calamidades sin fin sobre
el Estado. Que estos cristianos sean exterminados sin demora en todas las
regiones del Japón, de forma que no tengan lugar donde poner sus pies o sus
manos. Si alguno se atreviera a contravenir esta orden, sea castigado con la
muerte.»
fuente: Vaticano
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
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