San Alberto de Lovaina, obispo y mártir
fecha: 24 de noviembre
fecha en el calendario anterior: 21 de noviembre
n.: c. 1166 - †: 1192 - país: Francia
otras formas del nombre: Alberto de Lieja
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
fecha en el calendario anterior: 21 de noviembre
n.: c. 1166 - †: 1192 - país: Francia
otras formas del nombre: Alberto de Lieja
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En Reims, de la Galia, pasión de san
Alberto de Lovaina, obispo de Lieja y mártir, que, desterrado por defender a la
Iglesia, allí, en el mismo año fue ordenado y martirizado.

En el siglo XII, las nobles casas de
Brabante y Hainaut se disputaron constantemente la extensa y poderosa diócesis
de Lieja. El obispo de dicha sede ejercía forzosamente gran influencia en la
política de su tiempo. Precisamente, la costumbre abusiva, pero tan común en
aquella época, de emplear una sede como instrumento político fue la causa de la
muerte violenta de Alberto de Lovaina. Había nacido éste en 1166. Era hijo de
Godofredo, duque de Brabante, y de Margarita de Linburgo. Pasó la niñez en el
castillo que tenía su padre en la colina de Lovaina, que se llama actualmente
Mont-Cesar, en la que hay una abadía benedictina muy conocida. Desde muy joven
se escogió a Alberto para el estado clerical. A los doce años se le nombró
canónigo de Lieja; pero a los veintiún años, el joven renunció a ese beneficio
y pidió a Balduino V, conde de Hainaut, que le diese el espaldarazo de
caballero. Balduino accedió y le envió a combatir a sus enemigos. Dado lo que
aconteció después, podemos suponer que Alberto tenía la intención de partir a
la Cruzada. En efecto, cuando el cardenal Enrique de Albano, legado pontificio,
predicó algunos meses más tarde la Cruzada en Lieja, uno de los que «tomaron la
cruz» fue Alberto. Pero, por la misma época, abrazó la vida clerical y recibió
nuevamente su canonjía. Ignoramos qué fue lo que provocó este curioso
incidente. Lo cierto es que Alberto no fue nunca al Oriente, ni como soldado ni
como clérigo. Al año siguiente, fue nombrado archidiácono de Brabante y, a ésa
siguieron otras dignidades. Sin embargo, aunque Alberto era archidiácono y
preboste por oficio, sólo había recibido el subdiaconado.
En 1191 murió el obispo de Lieja. Los dos
candidatos a la sucesión se llamaban Alberto, ambos eran archidiáconos y
ninguno de los dos era presbítero. El otro era Alberto de Rathel, diácono,
primo de Balduino de Hainaut y tío de la emperatriz Constancia, esposa de
Enrique IV. Un cronista de la época dice que acudieron a la elección, que tuvo
lugar en Lieja, muchos duques, condes y hombres de armas. Pero Alberto de
Lovaina era claramente el candidato de mayores cualidades, y el capítulo le
eligió por una mayoría aplastante. Entonces, Alberto de Rethel apeló a su
pariente, el emperador, quien era enemigo del hermano de Alberto de Lovaina,
Enrique de Brabante. El emperador convocó a ambas partes a Worms.
Prácticamente, todo el clero de Lieja estaba en favor de san Alberto, en tanto
que sólo una minoría de canónigos apoyaban a Alberto de Rethel. Pero el
emperador, en vez de fallar en favor de uno de los dos, anunció que había
concedido la sede al preboste de Bonn, Lotario, a quien acababa de nombrar
canciller imperial a cambio de tres mil marcos. San Alberto manifestó
serenamente al emperador que su elección era canónicamente válida, le reprochó
el coartar la libertad de la Iglesia y apeló a la Santa Sede. En seguida,
partió para Roma por caminos poco transitados y disfrazado de criado, pues el
emperador quería detenerle. Él mismo cuidaba su caballo por la noche, ayudaba
en la cocina y, en cierta ocasión, llegó incluso a limpiar las botas de un
criado que se lo pidió. El papa Celestino III, después de madura deliberación,
declaró que la elección de san Alberto había sido válida y la confirmó.
Sin embargo, san Alberto no pudo tomar
posesión de su sede a su regreso, pues Lotario se había apoderado de ella y
además, el arzobispo Bruno de Colonia, que era ya anciano y estaba enfermo, no
se atrevió a consagrarle por miedo al emperador. El papa Celestino, previendo
eso, había autorizado al arzobispo Guillermo de Reims a consagrar y ordenar a
san Alberto en su diócesis. Mientras el santo se hallaba en Reims, llegó a la
ciudad la noticia de que el emperador había ido a Lieja a exterminar a san
Alberto y sus partidarios. El tío de san Alberto quería partir con un grupo de nobles
para enfrentarse con el emperador y defender los derechos de su sobrino, pero
éste, que tenía una idea más alta de los deberes de un cristiano, prefirió
permanecer en el destierro para evitar la guerra. Entre tanto, el emperador
tomó severas medidas contra el clero de Lieja, obligó a someterse a los
partidarios de san Alberto y partió a Maastricht, donde urdió un nuevo plan. El
24 de noviembre de 1192, al cabo de casi diez semanas en Reims, san Alberto fue
a visitar la abadía de San Remigio, fuera de las murallas. Ciertos caballeros
alemanes, que le esperaban en un paso muy estrecho, le dieron muerte. Toda la
ciudad se estremeció de horror. San Alberto fue sepultado con grandes honores
en la catedral, el emperador Enrique tuvo que hacer penitencia, y Lotario fue
excomulgado y se vio obligado a huir.
La historia de las reliquias del santo es
interesante. En efecto, en 1612 sus presuntas reliquias fueron trasladadas de
Reims a la iglesia del convento del Carmelo, en Bruselas. Con tal ocasión, el
papa Paulo V concedió una misa y un oficio de san Alberto a todas las iglesias
de Bruselas y a la catedral de Reims. En 1919, cuando se limpió de escombros la
catedral de Reims, tras los bombardeos alemanes, se abrió la supuesta tumba de
Odalrico, un arzobispo del siglo X. El contenido intrigó a las autoridades, las
cuales nombraron una comisión de clérigos, arqueólogos y médicos para que
estudiasen los restos. En 1921, la comisión declaró unánimemente que el
esqueleto de la tumba de Odalrico era el de san Alberto de Lovaina y que las
reliquias trasladadas a Bruselas en 1612, habían sido las de Odalrico. No
obstante, no cabe No se acusar de fraude a los canónigos del siglo XVII: la
comisión puso en claro que la confusión de las inscripciones de las dos tumbas
podía muy fácilmente haber sido la causa del error. En respuesta a la petición
de un miembro belga de la comisión, quien quería que el capítulo metropolitano
de Reims cumpliese la promesa que había hecho tres siglos antes de enviar a
Bélgica las reliquias de san Alberto, Mons. Neveux, obispo auxiliar de Reims
dijo que no podía dar una respuesta definitiva por el momento, pero que, en su
opinión, «las promesas solemnes no eran simplemente papeles inútiles». Por su
parte, el cardenal Mercier, arzobispo de Malinas, después de reunir todas las
porciones dispersas de los restos de Odalrico, los envió nuevamente a Reims. El
18 de noviembre de 1921 el cardenal Lugon, arzobispo de Reims, entregó las
verdaderas reliquias de san Alberto a Mons. Van Cauwenvergh y a Dom Sebastián
Braun, O.S.B., a quienes el primado de Bélgica había comisionado para
recibirlas. Una importante reliquia del santo fue separada del resto y enviada
a Reims.
Heller publicó en Monumenta Germaniae
Historica, Scriptores, vol. XXV, pp. 137-168, una biografía verídica de san
Alberto, escrita por un contemporáneo suyo. Acerca de la identificación de las
verdaderas reliquias en Reims, cf. Analecta Bollandiana, vol. XL (1922), pp.
155.170. Véase igualmente a David en Histoire de St Albert de Louvain (1848); B.
del Marmol, St Albert de Louvain (1922), en la colección Les Saints; y E. de
Moreau, St Albert de Louvain (1946).
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_4292
Beato Balsamo, abad
fecha: 24 de noviembre
fecha en el calendario anterior: 12 de abril
†: 1232 - país: Italia
canonización: Conf. Culto: Pío XI 16 may 1928
hagiografía: Santi e Beati
fecha en el calendario anterior: 12 de abril
†: 1232 - país: Italia
canonización: Conf. Culto: Pío XI 16 may 1928
hagiografía: Santi e Beati
Elogio: En el monasterio de Cava dei Tirreni, en la Campania, beato Balsamo,
abad, que en medio de las confusiones y contradicciones de su tiempo desempeñó
su cargo con sabiduría y prudencia.
refieren a este santo: San Alferio de
La Cava, Beato Leonardo

Cuando se habla de la gran importancia y
la influencia enorme que ejerció en el medioevo la milenaria abadía de Cava dei
Tirreni, no debe pensarse que esta situación de privilegio fue un don gratuito
del cielo sin nada de parte de la propia abadía: fue también el resultado de la
capacidad y la santidad de los hombres que la componía y guiaban.
El beato Bálsamo fue, entre los grandes
abades de Cava, uno de los más ilustres. Rigió con sabiduría el monasterio por
veinticuatro años, del 1208 al 1232, en que murió. Era un hombre de letras, que
supo conquistarse la estima de los pontífices, e incluso de un personaje muy
difícil de contentar como fue el emperador Federico II. A pesar de ser uno de
los grandes opositores del papado, fue por simpatía con el literato-abad
Bálsamo que Federico II, también él poeta y literato, favoreció cuanto pudo el
monasterio de Cava. Los historiadores admiten que estos favores fueron
dictados, no tanto por la habitual conveniencia política, cuanto por una
genuina simpatía personal.
Entre otras licencias, el abad Bálsamo
tuvo capacidad de juzgar sobre la vida, con capacidad para condenar a muerte en
el territorio de la abadía, lo que constituía una verdadera y propia
prerrogativa de principado. Quizás nunca utilizó esa licencia, pero si que sacó
partido a su privilegiada posición para recuperar bienes de la abadía que
habían sido injustamente arrebatados por los señores del entorno. Se debe a
esto la providencial conservación del archivo histórico y documental de la
abadía cavense.
Basado en un artículo sin firma tomado de
Santi e beati. Para comprender la importancia de esta abadía, la única de
Europa que ha sido ininterrumpidamente habitada como abadía hasta nuestros
días, conviene ver también la nota sobre el fundador, san Alferio,
y seguir de allí el link al web de la propia abadía.
fuente: Santi e Beati
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como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
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