San Aniano de Orleáns, obispo
fecha: 17 de noviembre
†: c. 453 - país: Francia
otras formas del nombre: Aignan
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
†: c. 453 - país: Francia
otras formas del nombre: Aignan
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En Orleáns, de la Galia Lugdunense,
san Aniano, obispo, que, confiando sólo en Dios, cuyo auxilio no cesaba de
pedir con oraciones y lágrimas, liberó a su ciudad, asediada por los hunos.
Aniano nació en Vienne. Durante algún
tiempo, vivió allí como ermitaño. Más tarde, atraído por la fama de santidad
del obispo Evurcio,
se trasladó a Orléans. Hacia el fin de su vida, san Evurcio determinó renunciar
a su cargo y reunió una asamblea para elegir a su sucesor. Según la leyenda, se
pusieron los nombres de cuatro candidatos dentro de la urna, y un niño sacó el
de Aniano. Para estar seguros de que no se trataba de un puro azar, se confirmó
la elección con las «sortes biblicae» (típicamente: abriendo al Biblia
rápidamente para inspirarse en el pasaje que más inmediatamente aparezca). Al
tomar posesión de su catedral, san Aniano, de acuerdo con la costumbre, pidió
al gobernador de la ciudad que pusiese en libertad a los presos. El gobernador
se negó, pero poco después estuvo a punto de perder la vida e interpretó aquel
suceso como una señal del cielo. Entonces hizo lo que el obispo le había
pedido.
El año 451, Atila y los hunos amenazaban
sitiar Orléans. Como en tantos otros casos, se atribuye al obispo la
preservación de la ciudad, puesto que san Aniano ayudó a organizar la defensa,
alentó al pueblo y pidió urgentemente auxilio al general romano Aecio. Pero
Aecio procedió con lentitud y los bárbaros tomaron la ciudad. Cuando se
disponían ya a partir con el botín y los prisioneros, tuvieron que hacer frente
a las tropas de Aecio, que los expulsaron de Orléans y los obligaron a huir al
otro lado del Sena. San Aniano, que era ya muy anciano, murió dos años después.
Las dos biografías latinas que existen son
tardías y poco fidedignas. B. Krusch editó la mejor de las dos en Monumenta
Germaniae Historica, Scriptores Merov, vol. III, pp. 104-117. San Gregorio de
Tours describe con cierto detalle la liberación de Orléans y la atribuye a san
Aniano. Véase también C. Duhan, Vie de St. Aignan (1877); y L. Duchesne, Fastes
Episcopaux, vol. u, p. 460.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_4201
San Gregorio de Tours, obispo
fecha: 17 de noviembre
n.: c. 538 - †: 594 - país: Francia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
n.: c. 538 - †: 594 - país: Francia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En Tours, de Neustria, san Gregorio, obispo, sucesor de san Eufronio,
que escribió en lenguaje claro y sencillo la historia de los francos.
refieren a este santo: San Agerico de
Verdún, San Galo de
Auvernia, Santa Georgia, San Leobardo, San Magnerico de
Tréveris, San Salvio de
Albi

El más conocido de los obispos de la
antigua diócesis de Tours, después de san Martín, fue Jorge Florencio, quien
más tarde tomó el nombre de Gregorio. Nació el año 538, en Clermont-Ferrand.
Pertenecía a una distinguida familia de Auvernia, pues era biznieto de san Gregorio de
Langres y sobrino de san Galo de
Clermont, a cuyo cuidado se le confió cuando quedó huérfano de
padre. Galo murió cuando Gregorio tenía diecisiete años. El joven salió con
bien de una peligrosa enfermedad y decidió consagrarse al servicio de Dios.
Desde entonces, empezó a estudiar la Sagrada Escritura bajo la dirección de san
Avito I, en Clermont, donde recibió la ordenación sacerdotal. El año 573, por
deseo del rey Sigeberto I y de todo el pueblo de Tours, fue elegido para
suceder en el gobierno de la sede a san Eufronio.
Era aquella una época muy turbulenta en
toda la Galia y particularmente en Tours. Al cabo de tres años de guerra, a
partir de la elección de san Gregorio, la ciudad cayó en manos del rey
Chilperico, quien no tenía ninguna simpatía por el obispo, de manera que éste
debió enfrentarse a un enemigo poderoso. En abierta oposición al mandato de la
madrastra de Meroveo, el hijo de Chilperico, san Gregorio le dio asilo en el
santuario y, además, tuvo el valor de apoyar a san Pretextato de Rouen, a quien
Chilperico convocó a juicio por haber bendecido el matrimonio de Meroveo con
Brunilda, su tía política. Poco después, Gregorio intervino en la confiscación
de las tierras del condado de Tours, que estaban en posesión de un hombre
indigno llamado Leudastio. Éste le acusó de deslealtad política ante el rey, y
de haber calumniado a la reina Fredegunda. San Gregorio compareció ante un
concilio, pero la sinceridad con que juró que era inocente y la dignidad de su
conducta, movieron a los obispos a ponerle en libertad y a castigar a Leudastio
por su falso testimonio. Chilperico, como tantos otros monarcas de su tiempo,
se creía teólogo. En este punto, san Gregorio tuvo también conflictos con él,
porque no podía disimular que Chilperico era un mal teólogo y que la forma como
expresaba sus ideas era aún peor. Chilperico murió el año 584. Tours cayó
primero en manos de Guntramo de Borgoña y después en las de Childeberto II;
ambos soberanos trataron amistosamente a Gregorio, quien pudo dedicarse
tranquilamente a escribir y a administrar su diócesis.
Bajo el gobierno de san Gregorio, la fe y
las buenas obras aumentaron en Tours. El santo reconstruyó su catedral, así
como otras iglesias, y supo atraer a la fe y a la unidad a muchos herejes, a
pesar de que no era un gran teólogo. San Odón de Cluny alaba su humildad, su
celo por la religión y su caridad para con todos, especialmente para con sus
enemigos. Se le atribuyeron en vida varios milagros, que él atribuía a su vez a
la intercesión de san Martín y otros santos, cuyas reliquias llevaba siempre
consigo.
Aunque san Gregorio fue uno de los obispos
merovingios más activos, actualmente se le recuerda sobre todo como historiador
y hagiógrafo. Su «Historia de los francos» es una de las fuentes principales de
la historia primitiva de la monarquía francesa, que nos proporciona muchos
datos sobre su autor. Menos valiosas desde el punto de vista histórico son
otras obras suyas, como los tratados «Sobre la gloria de los mártires» y sobre
otros santos, «Sobre la gloria de los confesores» y «Sobre las vidas de las Padres».
Según la costumbre de su tiempo, el santo narra en extenso los milagros y otros
hechos maravillosos y, sólo de vez en cuando, deja ver su espíritu crítico. En
este sentido, el juicio de Alban Butler es muy moderado: «En sus nutridas
colecciones de milagros, dice Butler, parece dar crédito a las leyendas
populares con demasiada frecuencia».
Lo que sabemos sobre la vida de san
Gregorio de Tours se deriva principalmente de sus obras. Venancio Fortunato y
ciertas crónicas de la época proporcionan algunos datos suplementarios. Existe
una biografía de san Gregorio (Migne, PL., vol. LXXI, cc. 115-128), pero data
del siglo X y tiene poco valor por sí misma. Se ha escrito mucho sobre Gregorio
de Tours, pero menos desde el punto de vista hagiográfico que del literario.
Una de las obras más notables en este aspecto, es la de G. Kurth, Histoire
poétique des Mérovíngiens (1893). Véase también Etudes Franques (1919) del
mismo autor; Delehaye, Les Recueils des Miracles des Suints, en Analecta
Bollandiana, vol. XLIII (1925), pp. 305-325. La mejor edición de las obras de
Gregorio es la de Krusch y Levison, en Monumenta Germaniae Historica,
Scriptores Merov, vol. I, pte. I (1937-51). Hay un interesante artículo de
Harman Grisewood en Saints and Ourselves (1953), pp. 25-40. Puede leerse sobre
san Gregorio, una breve introducción a su vida y una reseña de sus obras,
incluyendo la mención de las dudosas, con bibliografía reciiente, en la Patrología de
Quasten-Di Berardino, tomo IV, BAC, 2000, pág. 381-392.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_4203
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